El apasionante viaje sonoro de Atlántida Chamber Orchestra regresa a Praga
Bajo la dirección de Manuel Tévar, la Atlántida Chamber Orchestra vuelve a Praga con un programa que combina la riqueza de la música española de Falla con la tradición sinfónica centroeuropea de Mahler en la Sala Martinů del Palacio Lichtenštejn. El director español habló del espectáculo para RPI.
RPI: Manuel, ¿cómo va a ser este viaje?
Manuel Tévar: Si tuviera que definir este viaje, creo que lo haría con un viaje apasionante en muchos sentidos. En el sentido del colorismo y de la capacidad de conexión que vamos a poder lograr con el público, estoy seguro, porque esto lo hacemos en cada concierto. Y también apasionante en el sentido del descubrimiento de cómo se fusionan todas estas estéticas y ese poliestilismo que manifestamos durante todo el desarrollo del concierto, Tan pronto estamos en un Falla neoclásico como volamos hacia un pleno romanticismo, habiendo pasado ya por la contemporánea en dos diferentes versiones, una versión quizás más de vanguardia, otra versión más conservadora, más dedicada a la modalidad.
Y yo creo que además es divertido, no da lugar al aburrimiento, puesto que tenemos muchos recursos durante todo el programa, para precisamente cautivar esa atención del público, que para nosotros es algo fundamental.
RPI: Describís el programa como «De la España de Falla al universo de Mahler». ¿Cómo surge esta combinación de folclore español y tradición sinfónica europea?
Manuel Tévar: Esta combinación entre folclore nacionalista español y tradición europea creo que surge de nuestra propia necesidad expresiva, de nuestra propia identidad.El folclore nos viene dado por herencia, somos españoles y nos encanta nuestra tradición, nuestro patrimonio, pero encontramos mucho confort también en el academicismo europeo y en músicas tan ricas como las de Mahler, que yo creo que nos han aportado además también muchísimo aprendizaje en todos estos años.
El programa viaja desde Falla al universo de Mahler, y además lo hacemos con una obra, una de las obras más neoclásicas de Manuel de Falla, es un viaje del colorismo y de la modalidad, del uso, de la brillantez, de la escritura relacionada con la música española, con el patrimonio.Todo este viaje desencadena en un maravilloso Mahler, con esa apertura a los sonidos de la naturaleza, el existencialismo humano que Mahler profesa en toda su música y lo hace en su primera sinfonía.
Si, además, añadimos que todo se hace con una atmósfera camerística, con catorce, quince instrumentos, creo que nos da la oportunidad de presenciar un programa delicioso, casi como si fuera un bolso joya.
RPI: Atlántida lleva en marcha desde 2015. Manuel, ¿Qué significa para ti dirigir este proyecto y formar parte de su historia?
Manuel Tévar: Bueno, dirigir la Atlántida para mí es un placer, es un gusto. La oportunidad también de encontrarme conmigo mismo y con mis músicos, mis músicos con los que tanto trabajamos, con los que estamos creando un proyecto muy bonito en Madrid.
Atlántida es para mí es un bombón de orquesta. Yo tengo la fortuna de trabajar con otras orquestas estatales también y de gran nivel, pero es verdad que con mis músicos, con mi orquesta, encuentro una comunicación y una conexión muy especial. En el escenario siempre digo que funciona de forma diferente, que somos como tapón de una el corcho de una botella que sabes que va a salir pero no sabes en qué dirección y sí que sabes que va a ser maravillosa esa experiencia. Así lo vive el público, así nos lo premia y es gracias precisamente a esa familia que se forma en nuestra agrupación, en nuestra orquesta.
RPI: ¿Qué significa para ti y para Atlantida esta vuelta a Chequia?
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Manuel Tévar: Bueno, para mí Praga, República Checa en general, tiene un significado muy especial. Me encanta, por supuesto, el país, me encanta esa forma de vivir la música, tener esa oportunidad de disfrutar de la cultura checa y de su amor por su pasión también por la música.
Yo creo que para la orquesta es un lugar extraordinario donde exhibirse, donde reivindicar también una identidad y una internacionalización de nuestra orquesta, de nuestra marca, darnos a conocer y también ser representantes de nuestra propia cultura y de nuestro talento. y hacerlo en un país al que respetamos tanto artística como socialmente nos supone un reto y también un disfrute maravilloso.









