¡De la cabeza! La histórica marca checa que exporta sombreros a 80 países y mantiene vivo un oficio de casi cuatro siglos

Sombreros Tonak

Con un distinguido local en pleno centro de Praga y dos fábricas en Nový Jičín y Strakonice, Tonak mantiene viva una tradición sombrerera de casi cuatro siglos. Entre sus historias más sorprendentes se cuentan la difusión de la emblemática zmijovka en varios países africanos y el inesperado liderazgo checo en la fabricación de fez, un terreno en el que llegó a superar a la propia Turquía.

Tonak | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Uno de los elementos fundamentales de la célebre novela El golem, de Gustav Meyrink, es el sombrero que el protagonista se lleva por error, de la catedral de San Vito, poniendo en marcha la trama. El mismo objeto cierra la historia cuando, al devolvérselo a su dueño, él le dice en tono de broma que espera que no le haya provocado demasiados dolores de cabeza.

“La elaboración de un sombrero requiere 150 operaciones, y de ellas 80, o incluso más, siguen realizándose a mano. Es realmente algo extraordinario: el porcentaje de trabajo manual sigue siendo enorme”.

Lo más probable es que aquel sombrero praguense fuera de la marca Tonak, una emblemática firma checa que, además de contar con una tienda en el mismo barrio judío que Meyrink inmortalizó en su novela, posee una historia más antigua que varios de los grandes símbolos de Praga, entre ellos la Iglesia de San Nicolás de Malá Strana, el Clementinum, el Teatro de los Estados, el Museo Nacional y la Casa Municipal. Sin embargo, tal como explica la responsable de marketing de la empresa, Lucie Kocman, lo más fascinante de Tonak no es su pasado, sino la forma en que esa historia sigue dialogando con el presente.

“Creo que el mayor valor de Tonak consiste en que no es solo historia, sino que seguimos haciendo un oficio vivo. Esta sombrerería es una de las más antiguas de Europa y su historia en la ciudad de Nový Jičín se remonta al menos a 1630, cuando se confirmaron los primeros estatutos del gremio local de sombrereros. Y para nuestra actual empresa fue fundamental el año 1799, cuando Johann Nepomuk Hückel fundó su manufactura sombrerera. En 1865, Hückel introdujo la máquina de vapor en la producción y Nový Jičín se convirtió así en gran centro industrial del rubro, no solo en nuestro país, sino en todo el Imperio austrohúngaro.

Lucie Kocman con una zmijovka,  el típico gorro checo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Lo fascinante de esto es, sin duda, la conexión entre la industria y el trabajo artesanal. Hoy en día, naturalmente, un sombrero se fabrica con tecnologías más modernas, pero sigue habiendo una gran proporción de trabajo manual. Lo que he podido observar en la producción es que la elaboración de un sombrero requiere 150 operaciones, y de ellas 80, o incluso más, siguen realizándose a mano. Es realmente algo extraordinario: el porcentaje del trabajo manual sigue siendo enorme”.

Había una fez

Las fez de Tonak en el museo de la ciudad de Strakonice | Foto: Martina Schneibergová,  Radio Prague International

Tal es así que, en la actualidad, Tonak cuenta con cuatrocientos empleados sumando sus dos plantas de producción ubicadas en Nový Jičín y Strakonice. Aunque la cifra pierde un poco de fuerza si se la compara con los tres mil trabajadores que, en su momento, tuvo la empresa, sigue siendo un numero importante que da cuenta de lo viva que sigue estando la tradición. Y dentro de esa historia un lugar destacado corresponde al fez, ya que su producción muestra lo lejos que llegó el oficio desde que se fabricó el primer ejemplar en 1807 en Strakonice, ciudad en la que, antes de la Primera Guerra Mundial, se realizaban ya casi un millón al mes para ser distribuidos en países como Turquía, Egipto, India, China y también algunas naciones de África y América.

Uno de los fez de la gama de la empresa Tonak | Foto: Tonak

“El fez no era solo un complemento de moda, tenía una gran importancia cultural y social. Formaba parte de la vestimenta en los países musulmanes. Su forma, su color y la manera de llevarlo siempre estaban relacionados con determinado país, posición social y forma de utilizarlo. Por eso en Strakonice se fabricaban varias versiones diferentes. También es interesante que esa prenda está muy vinculada a la historia. Cuando en 1925 Turquía prohibió, por motivos políticos, el uso del fez, la producción en Bohemia del Sur prácticamente llegó a su fin. Lo curioso es que hoy seguimos fabricando fez y los exportamos principalmente a países africanos, sobre todo a Senegal y Nigeria, donde seguimos teniendo clientes. Incluso hoy, cada mes nuestros fez viajan a esos países. Por eso, la historia del fez es la historia de un oficio global que se ha conservado hasta nuestros días, que sigue vivo y que continúa recorriendo el mundo”.

El emblemático gorro checo

Zmijovka | Foto: Alexis Rosenzweig,  Radio Prague International

Otro emblema de esta industria es el zmijovka, un característico gorro de lana a rayas que luego se afieltra mediante un proceso especial. Casi tan instalada en la cultura checa como la cerveza y muy asociada, en su momento, a los carniceros durante la tradicional matanza de cerdo, hoy la prenda sigue teniendo absoluta vigencia resignificada por un uso quizás más hipster.

“Y, en realidad, nadie sabe con exactitud cuándo ni quién inventó la zmijovka, es decir, ese diseño característico. Pero se trata de un motivo icónico tejido que, desde la década de 1950 del siglo XX, ha estado muy presente no solo en las tierras checas, sino que también se convirtió en un importante producto de exportación. Y aquí, en Chequia, Eslovaquia y países vecinos se la conoce, sobre todo, como una gorra de trabajo”.

“Nadie sabe con exactitud cuándo ni quién inventó el gorro checo zmijovka, pero se trata de un motivo icónico tejido que, desde la década de 1950 del siglo XX, ha estado muy presente no solo en las tierras checas, sino que también se convirtió en un importante producto de exportación”.

Es probable que esa gran exportación del fez le haya abierto a la zmijovka las puertas de algunos países del mundo, ya que se volvió muy popular en varios países africanos, donde se ha convertido en una especie de gorra tradicional que sirve para combatir la amplitud térmica que se produce sobre todo por las noches. Lo interesante es que mientras en Chequia se la considera sobre todo una gorra de trabajo, en países como Senegal o Nigeria la ven como una prenda de categoría que, en algunos casos, ha llegado a sustituir los tradicionales fez musulmanes. En todo caso, Tonak sigue exportando fez, zmijovkas y muchos otros productos a ochenta países del mundo, incluida España y buena parte de Latinoamérica. Y agrega Lucie que, en todo el planeta, hay solo dos productores de sombreros de fieltro: ellos y la empresa española Fepsa, que es su principal competidor.

Zmijovka | Foto: Tonak

“Por ejemplo, a Estados Unidos exportamos, principalmente, sombreros vaqueros de estilo western. En Francia, en cambio, tienen un papel muy importante las boinas, la clásica boina francesa, que también fabricamos a gran escala en la planta de Strakonice. Cada país, debido a su desarrollo cultural y a su propia historia, tiene siempre algún estilo característico, ya sean los fez, los sombreros judíos o los sombreros de caza, que tienen una gran importancia aquí, en Europa Central, y también en los países vecinos, en los antiguos territorios del Imperio austrohúngaro. Es cierto que, en la actualidad, esas diferencias se están difuminando bastante debido a la globalización. Es decir que hoy no se elige tanto un sombrero por pertenencia geográfica sino que es más bien el sombrero el que encuentra a su dueño: por ejemplo, un pork pie de estilo jazz, que también llegó originalmente de la mano de los músicos estadounidenses, o los bombines, que siguen fabricándose mucho. Las posibilidades son enormes, pero también muchos de estos sombreros tienen una larga tradición y llevan produciéndose durante décadas sin interrupción”.

Sacar una galera del conejo

Cuenta Lucie que el tiempo de producción de la mayoría de los sombreros de Tonak oscila entre seis y ocho semanas. Por otro lado, el material exclusivo del que están hechos puede sorprender a más de un oyente. Y, sobre todo, hacerle recordar esa célebre frase tan relacionada con la magia que asocia a conejos con galeras.

Tonak,  una emblemática marca checa | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Son pieles de conejo. En realidad, se trata de fieltro de pelo de conejo. Al comienzo de todo el proceso lo que se recibe son pieles de conejo cubiertas de pelo. Estas deben prepararse de una manera especial y luego cortarse en tiras muy finas. De ellas se separa únicamente el subpelo o la capa interna del pelaje, mientras que los pelos más gruesos y rígidos se eliminan mediante un proceso de soplado. Luego solo queda el subpelo, que se proyecta sobre unas campanas o conos de conformado. A partir de ahí comienza una larga sucesión de operaciones. Inicialmente se trata de una pelusa extremadamente fina y delicada. Luego se somete a agua caliente y vapor, lo que permite que las fibras se enganchen entre sí. Después el material se enfría, se escurre y se envuelve en una tela. Más tarde pasa por un proceso de afieltrado. Se introduce en una máquina especial, donde debe colocarse cuidadosamente y bien plegado. La máquina realiza un suave movimiento mecánico que hace que las fibras se entrelacen aún más”.

La tienda de sombreros Tonak en el centro de Praga | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Aclara Lucie que la empresa compra la piel de conejo a criadores locales como producto secundario ya que se trata de animales que se crían principalmente para el procesamiento de la carne, y lo que hace entonces Tonak es aprovechar sus pieles como material residual.

Como cambiar de sombrero

Está claro que como sucede en tantos otros ámbitos, con el paso del tiempo se han registrado enormes cambios en la relación del sombrero con determinada sociedad. Lucie considera que los sombreros tenían, en el pasado, una posición mucho más importante que la que tienen hoy. No eran solo una protección práctica para la cabeza frente al clima adverso o el frío, sino sobre todo un símbolo de estatus social, de pertenencia a un determinado grupo y había situaciones en las que simplemente no se podía ir sin sombrero.

Foto: Tonak

“En las tierras checas encontramos numerosos tipos de sombreros y tocados que se usaron a lo largo de la historia. Una posición muy destacada la ocupó, por ejemplo, el sombrero de copa. En la primera mitad del siglo XIX figuraba entre los principales productos del taller de Hückel, la fábrica precursora de Tonak. Según las colecciones conservadas, no era una prenda exclusiva de la burguesía, sino que también estaba extendida entre capas más amplias de la sociedad. Más tarde, naturalmente, cambiaron la moda y los estilos, así como la popularidad de los distintos tipos de sombreros: desde los sombreros de copa y los bombines hasta los sombreros de paja. Los sombreros de caza tienen una tradición muy larga, al igual que los diversos modelos femeninos. Y aunque hoy el sombrero ya no sea una requisito social, precisamente por eso resulta interesante observar cómo está regresando a la cultura. Se ha convertido en un elemento opcional del estilo personal, una forma de expresión individual. Es decir, ya no se usa por razones funcionales o por obligación social, pero vuelve a ocupar un lugar destacado, y nosotros percibimos que los sombreros están viviendo actualmente una especie de renacimiento o regreso a la moda”.

El sombrero que se vende como pan caliente

Aunque hace tan solo unos meses que es la encargada de marketing, Lucie asegura que se trata de una marca tan emblemática que mucho antes incluso de imaginar que algún día trabajaría para ellos, ha tenido un contacto muy cercano con varios de estos sombreros que, sobre todo, copaban el armario de su abuela e iban pasando de generación en generación. Y cuando se le pregunta cuál de todos los modelos es el más vendido, no lo duda ni un instante.

Fedora Uomo | Foto: Tonak

“El modelo más vendido es el Fedora que tiene la clásica copa moldeada, dos hendiduras a los lados y una depresión en la parte superior, además de un ala relativamente ancha. Es un sombrero universal que, aunque lleva un nombre femenino, tomado de una cantante de ópera, sirve tanto para hombres como para mujeres. Originalmente estaba destinado principalmente a los hombres, pero en la actualidad se vende como un modelo unisex. Es uno de los diseños más vendidos, uno de esos modelos universales, atemporales y que nunca pasan de moda”.

El nombre de ese exitoso sombrero procede de Fédora, una obra del dramaturgo francés Victorien Sardou estrenada en 1882. La protagonista era la princesa Fédora Romázova, encarnada por la célebre actriz Sarah Bernhardt, cuya interpretación popularizó el modelo.

Lucie agrega que, en julio, Tonak fue adquirida por Palmont, la empresa de Petr Kellner, con el objetivo de potenciar aún más la presencia y el prestigio internacional de esta histórica marca y lograr que cada vez más personas en el mundo luzcan sus sombreros. Esperemos que sin sufrir los trastornos de Athanasius Pernath.

palabra clave:
audio

Relacionado