Cuatro soldados checos mueren en Afganistán por un ataque suicida

Foto: ČTK

Cuatro soldados checos murieron este martes en la ciudad afgana de Bagram víctimas de un atentado suicida que acabó además con la vida de 12 ciudadanos locales. Un quinto militar resultó herido grave aunque su vida actualmente no corre peligro.

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Se trata del mayor ataque contra fuerzas de paz checas realizado hasta el momento. Mientras un grupo de militares checos efectuaba actividades de rutina fuera de su vehículo en la ciudad afgana de Bagram, en la provincia de Parwán, un hombre pasó a su lado montado en una bicicleta. Se trataba de un terrorista suicida talibán que de inmediato hizo detonar la bomba que llevaba consigo, acabando con la vida de cuatro checos y doce afganos, entre ellos dos policías.

La explosión hirió gravemente a un quinto soldado, que se encuentra estable después de una operación y que de momento deberá permanecer en la base para someterse a nuevas intervenciones.

Bohuslav Sobotka, foto: ČTK
El atentando causó conmoción en la República Checa. Numerosos políticos y cargos públicos expresaron su pesar, entre ellos el primer ministro, Bohuslav Sobotka.

“Se trata de un acontecimiento trágico e impactante. Es una noticia muy triste para la República Checa. Como jefe del Gobierno me gustaría expresar mi más sincero pésame a las familias de los fallecidos, amigos y compañeros. Me gustaría subrayar el heroísmo de los saldados que cayeron defendiendo el principio de la libertad y la democracia, que la República Checa defiende ya mucho tiempo. Rindo homenaje a estos héroes checos de los nuevos tiempos”.

Con estos ya son nueve los militares checos caídos en Afganistán, donde la República Checa participa en las labores de vigilancia y reconstrucción de la misión ISAF de la OTAN, en el país desde 2002. Precisamente los aliados cuentan en Bagram con su mayor base, que da cabida a unos 40.000 soldados, una presencia que explica su importancia como capital regional y su estratégico aeropuerto.

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Las fuerzas checas en la ciudad se elevan a 150 hombres, que tienen como cometido proteger una zona de 15 kilómetros en las afueras de Bagram. Los soldados se encuentran de esta manera expuestos unas 10 o 12 horas al día.

Por el conflictivo país asiático, donde los talibanes fueron expulsados del poder por Estados Unidos y sus aliados en 2001, ya han pasado más de 5.000 soldados checos, contando actualmente con 270 efectivos. El mandato de las operaciones checas en Afganistán termina este año, más tarde el Parlamento debería aprobar su participación en una nueva misión que todavía no está exactamente definida. El primer ministro descartó que debido al ataque se fuera a terminar antes de tiempo la presencia checa en el país.