Ciencia

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"La colza crea adicción en la caza mayor", "Prevenir el infarto desde la infancia", "Cerca de Praga funciona el centro de dirección de vuelos más moderno de Europa"- éstos son los asuntos que trataremos en la presente edición.

Corzos drogadictos

En los bosques y campos checos se pueden ver en estos días corzos que se portan como si estuvieran drogados o embriagados. No huyen ante el hombre y se tambalean como si estuvieran ebrios ¿Cuál es su droga?

Debido al invierno insólitamente cálido en los campos de la República Checa no hay nieve. Los corzos tienen así un acceso más fácil a los campos de colza que los agricultores checos cultivan en superficies cada vez más extensas.

Es un cultivo más rentable que los cereales. En los últimos veinte años en la República Checa se ha quintuplicado la superficie sembrada de colza.

Las tiernas plantitas de colza en los campos sin nieve son una golosina para los corzos. Sin embargo, las hojas verdes de esta planta pueden provocar la intoxicación de la caza. Los animales intoxicados pierden la timidez y padecen una deficiente coordinación de movimientos como las personas ebrias.

Las sustancias contenidas en las jóvenes plantas de colza pueden causar a los corzos diarreas, trastornos del sistema nervioso, ceguera y en casos extremos la muerte.


Prevención del infarto desde la infancia

Los médicos checos advierten de que la prevención del infarto y de la apoplejía cerebral debe empezar en la infancia. Los factores riesgo de estas enfermedades son la hipertensión y el elevado colesterol. En la actualidad aumenta el número de niños obesos que padecen ambos de estos trastornos.

La Sociedad Checa de Cardiología está preparando una campaña que explicará a los escolares lo que son el infarto y el derrame cerebral y cómo prevenirlos. La iniciativa abarcará un millón de alumnos de las escuelas básicas checas.


Centro de dirección de vuelos más moderno de Europa

Desde el pasado sábado funciona en la República Checa el centro de dirección de vuelos más moderno de Europa, situado en la localidad de Jenec, en los alrededores de Praga.

Edificar un nuevo centro de dirección de vuelos se hizo necesario porque el tráfico aéreo sobre la República Checa se intensifica cada año.

En el pasado mes de julio se estableció el récord: los controladores del anterior centro, ubicado en el aeropuerto de Ruzyne, en Praga, dirigieron los vuelos de casi 64 mil aviones. El año pasado el territorio de la República Checa fue sobrevolado por un total de 620 mil aeronaves.

En las horas punta dirigirán el tráfico de aviones desde el nuevo centro hasta noventa personas. Su régimen de trabajo es muy estricto. Ante la pantalla en la que siguen los vuelos pueden pasar como máximo dos horas y después tienen una pausa obligatoria de dos horas.