Chequia no avala el préstamo de 90.000 millones de euros de la UE a Ucrania
La UE acordó un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania, en el que no participarán República Checa, Eslovaquia y Hungría. Mientras, continúa el debate sobre el posible uso de los activos rusos congelados, que el nuevo primer ministro Babiš no apoya.
La Unión Europea proporcionará a Ucrania un préstamo por valor de 90.000 millones de euros en eurobonos, aunque la República Checa ha negociado quedar exenta de cualquier responsabilidad financiera. Así lo afirmó el jefe del Gobierno checo, Andrej Babiš, tras la finalización del largo Consejo Europeo celebrado en Bruselas, que concluyó en la madrugada de este viernes después de más de quince horas de negociaciones. Chequia se convierte por lo tanto en uno de los tres países miembros de la UE, junto a Hungría y Eslovaquia, que no proporcionará garantías en el préstamo.
Según explicó Babiš, el préstamo será respaldado por una reserva del presupuesto comunitario y se financiará mediante la emisión de deuda de la propia Unión Europea en los mercados financieros. Se trata, no obstante, de una solución provisional, ya que los trabajos técnicos y jurídicos para una futura “subvención reparatoria”, aprovechando los activos rusos congelados en territorio de la UE, continuarán en los próximos meses.
El primer ministro checo subrayó que algunos Estados miembros siguen insistiendo en utilizar esos activos rusos incautados para financiar directamente la ayuda a Ucrania. Sin embargo, recordó que esta opción ha suscitado advertencias reiteradas por parte del primer ministro belga, Bart De Wever, dado que la mayor parte de esos fondos se encuentra depositada precisamente en Bélgica.
Por su parte, Babiš afirma que esos fondos congelados deberían usarse solo después del fin de la Guerra.
“Yo creo que ese dinero se tiene que emplear cuando termine la guerra. Que Rusia ha atacado a Ucrania está claro. Que tendrá que pagar por esos daños también está claro. Pero eso se negociará, naturalmente, solo cuando termine la guerra”.
El jefe del Gobierno checo también expresó sus dudas sobre el calendario de la ayuda financiera aprobada. A su juicio, resulta contradictorio comprometer recursos para un periodo de dos años cuando, según declaraciones previas, una posible negociación de paz parece cercana, dijo.
“Pero nuestra posición es distinta a la de Eslovaquia y Hungría…”
A pesar de ser uno de los solo tres países de los Veintisiete en negarse a participar en el préstamo y a mostrarse reticente a usar los activos incautados rusos, Babiš sigue reafirmando su apoyo a Ucrania y reconoce la necesidad del país agredido, que sin el préstamo podría caer en bancarrota ya el próximo mes de marzo.
“Sí, Ucrania necesita más dinero y nuestra opinión es que estos fondos deberían asegurarse del mismo modo que en el pasado, es decir, que la Comisión Europea pida prestado el dinero en los mercados financieros”.
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A su vez, el primer ministro destacó la diferencia entre la postura checa y la de los otros dos países de la región que también se negaron a ofrecer garantías.
“Nosotros tenemos una posición distinta. Apoyamos a Ucrania, respaldamos las conclusiones de hoy y la única excepción es que no queremos avalar esos créditos. Hungría y Eslovaquia rechazaron cualquier tipo de apoyo en relación con Ucrania, con respecto a las armas y demás”.
Mientras tanto, la Comisión Europea seguirá avanzando en el diseño de un mecanismo a largo plazo que permita utilizar dichos activos rusos congelados como garantía, una opción que podría redefinir la financiación de la reconstrucción ucraniana una vez concluido el conflicto y que defendieron firmemente el canciller alemán Friedrich Merz y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y a la que se opusieron, entre otros, el primer ministro húngaro Viktor Orbán y el ya mencionado Bart De Wever. Además, Hungría y Eslovaquia fueron los únicos países de los Veintisiete que no apoyaron avanzar en la búsqueda de un mecanismo que permita usar esos activos rusos congelados.









