Cámara Baja checa aprobó nuevo sistema electoral

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La nueva Ley Electoral fue aprobada por la Cámara Baja checa por mayoría de votos. La reforma fue precedida por complicadas negociaciones partidistas, en las que al final todos los partidos parlamentarios tuvieron que desistir de algunas de sus demandas originales y acceder a un compromiso.

Observadores nacionales coinciden en que los mayores cambios de la nueva Ley Electoral son la posibilidad del elector de cambiar el orden de los candidatos en las listas electorales, el que los ciudadanos checos puedan participar en las elecciones parlamentarias aún estando de vacaciones en el extranjero y que los comicios resultarán más costosos para el presupuesto del Estado.

Un prolongado debate provocó en el Parlamento, en vísperas de la votación, la cuestión de los votos de preferencia, que otorgan al elector la posibilidad de cambiar el orden de los candidatos en las listas electorales. Algunos partidos que irán a las elecciones en coalición, temían que los votos de preferencia podrían dejar fuera de juego a un determinado partido, cuyos candidatos podrían quedar al final de la lista. Tales fueron los temores de la Unión de la Libertad que integra a la opositora Coalición de los Cuatro junto con el democristiano Partido Popular y otras dos agrupaciones políticas. A pesar de que también en este caso se llegó a un compromiso, parte de los unionistas se abstuvo de la votación.

El mayor coste de las elecciones parlamentarias se deberá a varias razones, entre ellas a la participación de las Embajadas checas en el exterior en los comicios, pero en primer lugar al hecho de que el Estado checo se comprometió a brindar un apoyo monetario por cada voto ganado a todos los partidos que participen en las elecciones y hayan superado el límite de 1,5 por ciento del total de los electores. A diferencia de la antigua ley, serán retribuidos incluso los partidos que finalmente no lleguen a entrar en el nuevo Parlamento.

No todos, sin embargo, están conformes con el resultado de la reforma. Por ejemplo, Miroslav Benes, vicepresidente del mayor partido de oposición, el Cívico Democrático, no ocultó su desilusión al comentar que la reforma electoral no cumplió su mayor objetivo, el de facilitar la creación de fuertes gobiernos mayoritarios.