Bolsos hechos con café y artículos de lana vasca: diseñadoras de toda Europa se reunieron en Praga

Diseñadoras de moda europeas llegaron al Imagine Festival de Praga para conversar sobre sus avances en la moda sostenible y discutir algunos problemas en la industria.

Yolanda Sánchez | Foto: Nadia Hutnik

Designblok, el festival de moda más grande de Europa Central, se centró este año en enmarcar el Imagine Festival, que se celebró el pasado 9 y 10 de octubre en Praga. En la edición de este año, que tuvo como tema la moda sostenible, participaron varios miembros de EUNIC, el Instituto Nacional de Cultura de la Unión Europea, entre ellos el Instituto Cervantes, el Instituto Camões o el Goethe Institut. Cada uno escogió a una diseñadora para representar a su país.

La elegida de España fue Yolanda Sánchez, artista artesana textil, investigadora y fundadora del proyecto ardi-ko. En exclusiva con Radio Praga Internacional, habló sobre su trabajo con lana vasca. Cuenta que estuvo un tiempo investigando de dónde viene la lana que se usa en España y se dio cuenta de que era importada, mientras que la local se incineraba.

Foto: archivo de Yolanda Sánchez

“Me gusta mucho investigar y, bueno, pues todos estos años empecé con seda y lana, y sigo con la seda y con la lana, solo que, desde hace ya unos quince años, me empecé a interesar de dónde venía la lana que yo estaba utilizando y, sorpresa, sorpresa, que nos venía de fuera, y decía: ¿y con la lana que nosotros tenemos aquí, tanto la que hay en España, con una gran cantidad de lanas locales, como la nuestra propia en el País Vasco?

Foto: archivo de Yolanda Sánchez

Digo: ¿Y qué se hace con esta lana? Y me decían: nada. ¿Cómo que nada? Entonces ahí es cuando empecé todo el proyecto, el proyecto de ardi-ko, y con todos estos temas de recuperar la lana”.

Tanto en su entrevista como en su presentación durante el festival, explica que trabaja con lana latxa y carranzana. Estas variedades son bastante ásperas y no pueden usarse para confeccionar prendas. Las utiliza para crear productos hechos a pedido, entre los cuales se encuentran manoplas, bolsas e incluso lámparas.

Foto: archivo de Yolanda Sánchez

Además de prestar atención al producto de las ovejas, Sánchez colabora con pequeños pastores con no más de cien animales.

“Nosotros empezamos con pequeños pastores y ganaderos cuyos rebaños eran de cincuenta a cien ovejas, no mucho más, que eran los que realmente tenían el problema. Antes de la pandemia, los que tenían problemas eran los pequeños. ¿Por qué? Porque no les recogían la lana. Entonces, toda la carga de lo que es la esquila y la recogida de esta la tenían que aportar ellos. Y a las ovejas hay que esquilarlas sí o sí todos los años.

Yolanda Sánchez | Foto: Elena Farias,  Radio Prague International

Nosotros lo que queríamos era ayudar a los pequeños pastores. Entonces, lo que propusimos era pagarles por cada vellón. Pagábamos un euro, lo que no pagaba nadie, pero era una pequeña ayuda. Tampoco podíamos pagar más, porque después, al ser esta una lana basta, tiene también bastante merma y bastante, digamos, desperdicio”.

Otra de sus formas de ayudar a la comunidad es ayudando a los ganaderos a valorar su propia lana. También les ofrece un taller gratuito para que aprendan a lavarla y escarmenarla.

Foto: Elena Farias,  Radio Prague International

Los problemas locales son universales

Si bien la labor de Yolanda Sánchez está enfocada en una pequeña comunidad de pastores en el País Vasco, está encantada de compartir sus ideas en ambientes internacionales, como lo es Imagine Festival. Explica que el problema de la lana se extiende más allá de su región y que ya hay varias voces europeas preocupadas por la cuestión.

Designblok | Foto: Nadia Hutnik

“Yo creo que hay muchos puntos en común porque el problema de la lana no es solamente en el País Vasco, son todas las lanas locales, quitando la merina, que es la reina. Tienen el mismo problema que tenemos. Estoy en contacto con organizaciones, hacemos reuniones, intercambiamos conocimientos y escribimos artículos. Así podemos ver que en Francia pasa lo mismo, en Portugal pasa lo mismo, en Italia pasa lo mismo. Es decir, no es un problema local, es un problema a nivel mundial.

Este tipo de lanas, las locales, las que son más bastas y que en cada zona tienen sus particularidades, son las que no tienen salida. Entonces, hay muchos movimientos ahora con este tipo de cosas. A nivel europeo hay muchísimo”.

Las participantes portuguesas, Joana Donaldo y Tânia Delgado también explicaron en el festival que se preocupan por un problema mundial de la industria textil. Al estudiar diseño de modas en la escuela secundaria, descubrieron el gran desperdicio que crea el mundo del fast fashion. Por esa razón, juntas aprendieron a confeccionar accesorios biodegradables a partir de restos de café que se mezclan con grenetina, vinagre y agua.

“Es a través de esta receta que conseguimos un biomaterial con el que podemos hacer lo que queramos. No tiene por qué ser necesariamente ropa; podemos hacer accesorios, proyectos para tener en casa y cosas así.

Joana y Tania | Foto: Elena Farias,  Radio Prague International

Sirve para hacer muchas cosas como cuadros y, como es flexible, creo que incluso zapatos. También se pueden hacer fundas para el teléfono”.

Además de su particular proyecto con el café, también presentaron una colección en la que usaron el método de upcycling. Es decir, la técnica de crear nuevas prendas a partir de retazos de tela o de ropa en desuso. Con esto consiguen otra manera para reducir el desperdicio de la industria de la moda.

“Nosotras hicimos el upcycling porque nuestro curso estaba constituido por muchas personas haciendo proyectos diferentes. Entonces, queriéndolo o no, acabamos creando un gran desperdicio. Así que el primer año surgió la idea de hacer una colección a través del upcycling y eso fue lo que transformó nuestro trabajo para que fuera más eco-friendly.

Teníamos muchos tejidos y buscábamos unos que no estuvieran muy rasgados o sucios. Al encontrar algo que funcionara decíamos ‘ok, estos materiales son buenos, hagamos la colección’. 

Foto: Joana Donaldo

Lo que más usamos fue la tela de jeans por ser un material duradero. Nos fijamos también en los tamaños de los retazos, porque incluso si es una buena tela, un pedacito minúsculo no va a servir de nada”.

Desde las granjas y la escuela hasta Praga

Las tres participantes están de acuerdo en que los problemas que combaten merecen atención internacional. Sin embargo, ninguna se esperaba que iban a ser elegidas por los institutos culturales de sus países para representarlos en un festival checo de moda sostenible.

Yolanda cuenta su reacción cuando la contactaron por primera vez:

“No sé, para mí es totalmente una sorpresa. De hecho, cuando me contactaron desde el Instituto Cervantes, pensé que era una broma, para empezar. 

Foto: Joana Donaldo

Simplemente porque yo no estoy en un circuito de este tipo de conferencias. Yo estoy muy feliz con mis ovejas, con mis pastores, con mis pastoras, con la gente de campo. Realmente eso es con lo que yo me relaciono más”.

Joana y Tânia no pensaron que fuera una broma, pero cuentan que también tuvieron un poco de dificultad para entender por qué ellas habían sido las elegidas.

“Cuando recibimos la noticia de que íbamos a ir a representar a Portugal en Praga nosotras pensamos ‘eh… ¿ok?’. Era nuestro último año en la escuela y los que debían darle continuidad a los proyectos eran los que todavía se quedarían ahí, pero la profesora confiaba en nosotras, así que aquí estamos.

Ella nos contó que la llamaron desde el Instituto Camões y que le dijeron que les gustaría mucho que Portugal fuese representado por jóvenes para mostrar que somos el futuro. Fue así como acabamos aquí en Imagine Festival, fue un poco controvertido, pero aquí estamos”.

Imagine Festival es tan solo uno de los eventos que se organizan en el marco de Designblok. Este lleva desde 1999 enmarcando festivales, conferencias y exhibiciones de diversos temas relativos al diseño. En este caso, fue un festival de moda sostenible, pero en ocasiones anteriores se ha tratado la arquitectura sostenible, el diseño de interiores, el mobiliario, la perfumería, la joyería o incluso el diseño de vehículos.  También ofrece actividades para niños que incluyen talleres de ilustración y manualidades en los que los más pequeños pueden desarrollar su creatividad.

Su enorme oferta de actividades y temas responde a una serie de principios enfocados en el desarrollo, internacionalización y promoción del diseño. Designblok explora el rol del diseño en la sociedad, apoya el talento juvenil y, sobre todo, ofrece una red de contacto para diseñadores europeos.

Autor: Elena Farias
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