Benátky nad Jizerou

El palacio de Benátky nad Jizerou, photo: Zdeněk Fiedler, CC BY 3.0 Unported

La ciudad de Benátky nad Jizerou se extiende a ambos lados del río Jizera, en Bohemia Central. Ya desde mucho antes de llegar a ella por carretera nos anuncian su presencia las ruinas de Drazic, lugar de origen de los propietarios de Benátky "Venecia, en español. Y a esa ciudad y a su hermoso palacio "otrora escenario de importantes reuniones científicas- nos dirigiremos hoy.

Los orígenes de Benátky nad Jizerou "Venecia checa bañada por las argénteas aguas del río Jizera- se remontan al año 1349, cuando Juan de Drazic fundó en el lugar un monasterio de agustinos y la iglesia de la Natividad de la Virgen.

Bohuslav, otro miembro de la familia de Drazic pero de la rama de los Kunvald, incorporó un basilisco de oro en campo negro al escudo de armas con las tres hojas de parra del blasón de los Drazic, que ya por entonces tenía la ciudad.

Tras la extinción de la familia Kunvald el feudo de Benátky pasó a manos de Federico Burgrave de Donín, quien sobre las ruinas a las que la Guerra de los Husitas había reducido el antiguo monasterio de agustinos, inició en 1527 la construcción del palacio renacentista.

El hijo de Federico "Enrique de Donín- fue el que terminó la construcción del palacio en 1572, pero mientras tanto había hecho edificar en 1561 la decanía de María Magdalena, en cuyo altar mayor todavía podemos admirar un cuadro del magistral pintor barroco checo, Petr Brandl.

La "fiebre de construcción" que se apoderó de Enrique dio muchos y muy valiosos frutos. Además del palacio y la decanía, a él debemos en 1581 la construcción de uno de los primeros acueductos del Reino de Bohemia: el encargado de suministrar el indispensable líquido a la ciudad de Benátky.

El palacio de Benátky nad Jizerou,  photo: Zdeněk Fiedler,  CC BY 3.0 Unported
Los hijos de Enrique de Donín vendieron el palacio de Benátky al rey de Bohemia y emperador romano-germánico, Rodolfo II de Habsburgo. Fue entonces "finales del siglo XVI- cuando la suntuosa sede palaciega fue decorada con los magníficos esgrafiados que hoy admiramos en las paredes del patio interior y que retratan al emperador de cacería.

Pero el capítulo más importante de la historia del palacio de Benátky nad Jizerou empieza a escribirse en 1599, cuando invitado por Rodolfo II se traslada a vivir al palacio el astrónomo de la corte imperial de Praga, Tico de Brahe. Conocido es el hecho de que el célebre astrónomo Tico de Brahe se reunió en el palacio, en febrero de 1600, con el que sería discípulo y sucesor suyo e la corte praguense de Rodolfo II: el no menos famoso astrónomo Juan Képler.

De aquella histórica reunión en el palacio de la "Venecia checa" nos ha llegado un valioso monumento expuesto en el museo local: el merdiano medido por Tico de Brahe durante su estancia en Benátky.

Molesto por las constantes intrigas del regidor real de la región, Tico de Brahe abandonó el palacio de Benátky y regresó a Praga en agosto de 1600. Aquí falleció poco después sin llegar a ver terminado el observatorio que tanto añorara tener en la capital del Reino de Bohemia.

De los aparatos astronómicos inventados y perfeccionados por Tico de Brahe sólo se han conservado tres: dos de ellos en Praga, en el Museo Técnico Nacional, y el meridiano que comentamos, en el Museo de Benátky nad Jizerou.

El famoso astrónomo danés fue sepultado en la iglesia de Nuestra Señora de Týn, en la plaza mayor de la Ciudad Vieja de Praga.

En 1648, después de la Guerra de los Treinta Años, el emperador Fernando III de Habsburgo regaló la ciudad de Benátky nad Jizerou al general de las tropas imperiales, Juan de Werth.

Este señor de pocos escrúpulos, en su afán de enriquecerse a toda costa, extorsionaba y torturaba tanto a sus súbditos que incluso la Cámara Real tuvo que intervenir en su contra. Antes de morir, y con parte del dinero recaudado a la fuerza por medio del terror, había logrado añadirle otra ala al palacio.

El palacio de Benátky nad Jizerou,  foto: Horakvlado,  CC BY 3.0 Unported
Fue el conde Bohumil de Schutzen y Leopoldheim "con quien la viuda de Werth había contraído matrimonio- el que le proporcionó al palacio de Benátky la planta y el aspecto con el que ha llegado hasta nosotros, y la torre que luce el blasón de los señores de Schutzen.

Al conde Bohumil "que como hemos dicho amplió el palacio renacentista con otras edificaciones de estilo barroco- también le debemos la monumental estatua de San Juan Nepomuceno que destaca en la plaza mayor de la ciudad de Benátky, y también el grupo escultórico de la Virgen con el Niño que engalana el parque del palacio.

El siguiente propietario de Benátky "Ignacio de Klenov- hizo construir en la plaza mayor de la ciudad la capilla de la Sagrada Familia que, luego de ser clausurada por el emperador José II a finales del siglo XVIII, pasó a servir de sede del Ayuntamiento municipal.

Entre los grandes méritos de Ignacio de Klenov figura también el haber patrocinado los estudios del talentoso músico oriundo de Benátky, Frantisek Benda, quien después de concluir los estudios de violín en Praga se hizo famoso en la Europa de 1742 como director de la orquesta de la corte del rey de Prusia, Federico el Grande.

El palacio de Benátky nad Jizerou,  foto: Horakvlado,  CC BY 3.0 Unported
Los señores de Klenov vendieron el feudo de Benátky al arzobispo de Praga, Petr de Príchovice. Con él, las murallas y el patio del palacio adquieren las valiosas esculturas barrocas del magistral artista checo, Matyás Braun, de las que todavía se conservan seis.

Cuando se extinguió la familia de Príchovice, por herencia y matrimonio el feudo de Benátky pasó a la propiedad del conde Leopoldo Félix Thun de Hohenstein. Y fue gracias al apoyo brindado por éste que el músico Federico Smetana "entonces principiante- felizmente no tuvo que dejar su profesión por razones financieras, y de 1844 a 1847 pudo ejercer de profesor de música y composición en la "Venecia checa".

El palacio de Benátky nad Jizerou vivió una época tenebrosa a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando sus endeudados propietarios trataron de saldar sus deudas con el producto de las ventas de los muebles, objetos de arte, e incluso algunas de las esculturas del genial Braun.

La arquitectura en Benátky nad Jizerou,  foto: Google Maps
Finalmente, el palacio de Benátky fue comprado por el Ayuntamiento en 1920. Y en él instala tres valiosas colecciones: una de ciencias naturales "puesto que la localidad de Benátky destaca por sus ricos yacimientos de piedras semipreciosas-, otra de arqueología, y otra histórica, con objetos e instrumentos que pertenecieron al astrónomo Tico de Brahe, al emperador Rodolfo II de Habsburgo, y a los músicos Frantisek Benda y Federico Smetana.

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