Ayer luchador de yudo, hoy uno de los mejores fotógrafos del mundo

r_2100x1400_radio_praha.png

Cuando el antiguo luchador checo de yudo, Adolf Zika, comenzó a incursionar en el mundo de la fotografía, jamás se imaginó que pocos anos después se convertiría en uno de los mejores fotógrafos del mundo. A los veintiocho anos de edad, sus trabajos le han significado el reconocimiento de las mayores autoridades del mundo de la fotografía internacional.

Todo sucedió muy rápido. En menos de un ano desde que tuviera por primera vez en sus manos una cámara fotográfica, Adolf Zika se hizo acreedor a un importante premio de la Czech Press Photo. Luego de seis anos, es decir, en 2000, la prestigiosa Leica Academy de Alemania lo declaró uno de los seis mejores fotógrafos del mundo. "Decidí que sería el mejor dentro del mundo de la fotografía... y así fue", se refiere a sus logros el joven fotógrafo checo.

Cuando Zika comenzó a fotografiar aplicó la misma disciplina que hubiera aplicado si se tratara de un deporte. "Yo no me dejé inspirar por la vida bohemia como otros fotógrafos... cigarros, copas, etc." Comenta Zika, explicando que la clave de su éxito la podría resumir en pocas palabras: levantarse diariamente a las seis de la manana, hasta las ocho estudiar la mayor cantidad de libros sobre fotografía posible recortar artículos y fotografías de revistas... es decir, llevar la vida de un clásico travajólico.

Los resultados de su ardua labor se hicieron ver muy pronto. En 1995, como un "verdadero tramposo", como el mismo suele catalogarse, se adjudicó el premio de la Czech Press Photo en la categoría de deportes por su reportaje fotográfico del Ironman Triathlon de Hawai. "Vendí todo lo que hallé en mi casa, me compré una cámara fotográfica y emprendí aquel viaje", explica Zika

Por razones obvias Zika no podía decir al jurado del certamen que había comenzado recién a fotografiar. "Tuve que inventar que mi abuelo me ensenó con una Leica antigua, aunque jamás haya habido en casa una cámara". A partir de ese momento el joven amateur, igual que en el deporte, pasó a una nueva fase de su carrera profesional.

Tres veces al día, seis veces a la semana... tal como solía entrenar con el yudo lo hacía ahora con su nuevo deporte: la fotografía. "Cada día era para mi importante, cada día aprendía algo nuevo", recuerda sus inicios Adolf Zika, explicando que en ese momento se decidió que irrumpiría ahora en el mundo de la publicidad y la moda. Hudební predel... z nejaké modní prehlidky.

"Soy el mejor... ofrezco hacerles una campana publicitaria", le insistía a los clientes Zika, entonces prácticamente desconocido en los círculos fotográficos del país. Según explica, "La verdad es que si uno no se elogia a si mismo, nadie lo hace. Yo soy el conductor de mi vida y por eso, si tuviera que calificarme en alguna categoría profesional diría que soy un "deportista fotográfico".

La técnica de Zika funcionó. Recibió pedidos de prestigiosas firmas como Gianni Versace, Reebok o Renault, entre otros, estuvo a cargo de las fotografías aéreas para la campana del actual senador checo Václav Fisher e incluso a finales de 1996 se inscribió para participar en el importante concurso fotográfico de la companía Pietro Filipi, que justo en ese momento buscaba un fotógrafo de planta.

"Quería ver un portafolios con mis fotos, pero yo no tenía nada similar. Conseguí a la chicas más lindas de Praga y fotografíe toda la noche con ellas el tema que les interesaba". Y Adolf Zika ganó. Hoy tiene en su haber cerca de 15 mil fotografías en diversas revistas de moda, pero según explica, la razón por la cual decidió incursionar en el mundo de las pasarelas fue para juntar el dinero y construirse su propio estudio

Hoy Zika puede presumir también de ser el autor de "El último libro del siglo", o "Un día en la vida de la República Checa". Además de la fotografía con frecuencia rueda spots publicitarios, pero sólo para companías de Alemania, ya que, según afirma, ha alcanzado tal nivel que puede darse el lujo de elegir entre las mejores firmas de Europa y el mundo.

Adolf Zika quería convertirse el campeón internacional de yudo, pero se convirtió en fotógrafo... y sin duda, también en un campeón mundial de la fotografía".