Ahorros de los checos no están amenazados por crisis

Foto: Comisión Europea

La economía y los bancos de la República Checa son estables, tranquilizaron este jueves altos representantes del país y del Banco Nacional Checo a los ciudadanos. Aseguraron que la crisis financiera global se reflejará sólo en la desaceleración del crecimiento económico.

Foto: Comisión Europea
La crisis financiera global no amenaza directamente a la República Checa, coincidieron en una reunión extraordinaria el primer ministro, Mirek Topolánek, el ministro de Finanzas, Miroslav Kalousek, y el gobernador del Banco Nacional Checo, Zdeněk Tůma. Los bancos checos no tienen problemas como los que provocaron la crisis en EE.UU., relacionados con las hipotecas, argumentó el jefe del Banco Nacional.

“Los depósitos no están amenazados en absoluto y no hay problemas con el balance de los bancos”.

El ministro Kalousek precisó que la economía checa sólo sufrirá una desaceleración debido al rendimiento inferior de las economías de los países de Europa Occidental, a raíz de la crisis.

Ministro de Finanzas, Miroslav Kalousek (Foto: CTK)
“Durante varios años la economía checa ha avanzado a una velocidad al límite de sus capacidades. Todos esperábamos, independientemente de la situación en EE.UU., una desaceleración moderada. Esta desaceleración será ahora probablemente mayor. En resumen, terminan los tiempos excepcionalmente buenos y empiezan los tiempos normales, pero de ninguna manera tiempos especiales que requieran medidas extraordinarias”, apuntó Kalousek.

Se estima que el crecimiento económico en 2009 no será del 4,8 por ciento planeado, sino que será del 3,4 por ciento. A pesar de ello, el Ministerio de Finanzas no piensa cambiar el proyecto del presupuesto estatal para el próximo año. Kalousek calcula cubrir la pérdida prevista de unos 400 millones de euros con recortes de los gastos de servicio de los ministerios.

Mirek Topolánek y Zdeněk Tůma (atrás Miroslav Kalousek) Foto: CTK
Por su parte, el ex ministro de Industria y Comercio, Milan Urban, del opositor Partido Socialdemócrata, opina que el Gobierno no debería esperar los impactos de la crisis global en la economía nacional de brazos cruzados.

“El Gobierno checo debería fijar la fecha para la adopción del euro, lo cual se reflejaría de manera positiva en la economía. También podría reducirse el impuesto sobre el consumo de gasolina y gasóleo porque contribuiría a la disminución de la inflación y de los costes de las empresas”.

La disminución de la demanda de productos checos en Europa Occidental afecta a las empresas orientadas a las exportaciones. Los mayores problemas los enfrentan la industria cristalera, textil y automovilística.