Agnieszka Holland se siente checoslovaca

Agnieszka Holland, foto: Tomáš Pilát, ČRo

Además de su notable presencia en Hollywood, la realizadora polaca ha dirigido varias películas vinculadas a Chequia. La más reciente, ‘El charlatán’, ha sido preseleccionada para los Óscar. Holland explora en ella la relación del hombre con la naturaleza, la medida en la que aceptamos nuestra identidad y si el destino de los centroeuropeos ha sido adaptarse a un régimen tras otro.

‘El charlatán’ de Agnieszka Holland se llevó el pasado sábado el León Checo a la mejor película, al igual que los premios a la mejor dirección, el mejor actor protagonista, la mejor dirección de fotografía y el mejor sonido.

Ivan Trojan y Agnieszka Holland,  foto: Cinemart

El éxito de la película, inspirada en la historia real del curandero Jan Mikolášek, que tenía el don de diagnosticar a las personas mirando a contraluz su orina, ha superado las fronteras checas. El drama ha sido preseleccionado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos entre las 15 finalistas en la categoría de mejor película en lengua no inglesa.

Agnieszka Holland ha trabajado en promover la película para los miembros de la Academia ante lo que podría ser un éxito histórico. Pero, según cuenta, las reglas han sido diferentes este año. Debido a la pandemia, todas las actividades se están celebrando en línea y se ha prohibido contactar con los miembros de la Academia de manera directa, por lo que se ha dirigido a los medios de comunicación, según contó en entrevista con la Televisión Checa.

“Hice varias entrevistas y nuestra presencia en los medios profesionales es bastante buena. Esto, naturalmente, cuesta algo de dinero, porque hace falta pagar por promociones. Organizamos también varias proyecciones con debates y, además de diferentes moderadores y críticos del cine, participaron, por ejemplo, Ed Harris, Robin Wright o Atom Egoyan, entre otros compañeros”.

De acuerdo con Holland, es imposible estimar si ‘El charlatán’ logrará mantenerse en el grupo final de nominados, que será anunciado el 15 de marzo. Todo está en manos de los votantes. Y este año se desconoce hasta su número, dado que solo los que hayan visto todas las 15 películas, como ha hecho Agnieszka Holland, podrán votar.

“Yo he mirado todas las películas, porque soy miembro de la Academia desde hace mucho y siempre procuro votar y ver las películas. Y son películas muy buenas, algunas incluso excepcionales. Así que no lo tendremos nada fácil. Más este año, cuando debido a la pandemia, la lista de las películas preseleccionadas es bastante larga. Normalmente se trata de nueve películas y esta vez son 15”.

‘El charlatán’ no es la primera película de Holland enfocada en un personaje de la historia checoslovaca. En la lista de obras más notables de la directora figuran, por ejemplo, ‘Arbusto Ardiente’ (Hořící keř) sobre la inmolación del estudiante Jan Palach, o ‘Jánošík’, la historia del bandolero y héroe nacional eslovaco del siglo XVIII.

Šarlatán,  foto: ČT

En el caso particular de ‘El charlatán’, Holland destaca que para el público extranjero no es siempre fácil entender el contexto de la época comunista en Checoslovaquia. Al seguir la historia de Mikolášek, por ejemplo, hace falta entender que, con su consultorio privado, sus empleados y su llamativo coche americano, el curandero era una piedra en el zapato del régimen estalinista.

Holland cuenta que se siente atraída por los temas históricos cuando estos tienen un vínculo con el presente, y ‘El charlatán’ aborda varios. Propone adentrarse en cuestiones universales, algunas ya exploradas por Holland en sus obras anteriores, tal y como describe.

Šarlatán,  foto: Marlene Film Production

“Es universal y contiene preguntas que me había planteado ya en otras películas. Por ejemplo la relación del hombre con la naturaleza, la medida en la que aceptamos nuestra identidad, si el destino de los ciudadanos de Europa Central es adaptarse a un régimen tras otro, si el conformismo es la mejor opción frente al totalitarismo. Y también cuál es el precio que se paga por tener un don excepcional. Son muchas cuestiones que son relevantes ahora y espero que lo sean también en otros cinco o diez años”.

De acuerdo con Holland, gane el Óscar o no, la película da buena muestra del talento y el arte checo y es una buena publicidad para la cinematografía del país. La directora asegura que la obra ha sido calurosamente recibida en el extranjero y muchos han expresado su admiración por las cualidades técnicas del drama.

Šarlatán,  foto: Marlene Film Production

“Tengo que decir que la película ha sido acogida muy bien. Ofrece muchos temas universales y ha impresionado al público. Muchos elogian a mis compañeros. Varios periodistas me preguntaron por el maquillaje, porque consideran que desde este punto de vista la película está muy lograda. Decían incluso que está a la altura de lo mejor que se puede ver en Hollywood”.

Según cuenta la directora, ha recibido elogios también el trabajo del operador de cámara Martin Štrba, el diseño de vestuario de Katarína Štrbová Bieliková o la escenografía de Milan Býček.

Holland es de origen polaco pero su vínculo con Chequia, o Checoslovaquia, empezó a forjarse hace ya varias décadas, cuando la realizadora estudió en Praga en los años 60. Afirma que las colaboraciones con los cineastas checos han sido sus preferidas.

Šarlatán,  foto: Marlene Film Production

“Desde hace mucho, desde que estudié en la FAMU y pasé posiblemente los cinco años más importantes de mi vida en Praga, siento que soy un poco checa o, a lo mejor, checoslovaca. Porque en los tiempos en que se inició esta relación, era un solo país. Y ambas culturas e idiomas me son muy cercanos. Donde más me gusta trabajar es en Chequia, me di cuenta de ello tras rodar ‘Arbusto Ardiente’. Es más personal para mí y la colaboración con los actores, cineastas y productores checos es, de alguna manera, la más fácil, natural y agradable”.

Al mirar la lista de las películas realizadas por Holland, se ve claramente que se ha dedicado a contar predominantemente historias de protagonistas masculinos. Holland explica que no se trata de algo en lo que piense demasiado, ya que lo que le interesa es el lado humano de los personajes. Además, afirma que sigue habiendo más guiones con personajes principales que son hombres, aunque la situación va cambiando.

Este año, tres de los cinco directores nominados al Globo de Oro fueron mujeres. Y una de ellas, Chloé Zhao, terminó llevándose la anhelada estatuilla. Y aumenta también el número de guionistas femeninas. De acuerdo con Holland, es lógico y entendible.

“Se nota que las mujeres creen que los hombres ya han contado suficientemente lo que pasa en el mundo y que es hora de enseñarles que nosotras también tenemos algo que decir. Yo, al tratar un tema, me intereso en la persona, por supuesto. No tengo una ideología de qué debe ser una mujer, una persona es una persona. Pero creo que la experiencia femenina y la manera de ver el mundo de las mujeres son diferentes y es absolutamente justificada esta perspectiva. No puede ser que el 50 % de la humanidad constituya el 7 % de las profesiones creativas”.

Uno de los próximos proyectos de Holland es una serie sobre Napoleón Bonaparte, coproducida por plataformas estadounidenses y europeas, aunque su realización se ha complicado por la pandemia. En consecuencia, la directora tiene la mirada puesta en una miniserie de cámara, un poco más apropiada para estos tiempos que han limitado el trabajo de muchos, no solo los cineastas. Y, según afirma Holland, está buscando una idea para transmitir a la gran pantalla los cambios que ha vivido el mundo en el último año.

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