"Actuar es cuando el alma llora"

Boris Rösner con el Premio Talía (Foto: CTK)
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Boris Rösner fue uno de los grandes del Teatro Nacional. Disponía de un peculiar encanto personal y talento artístico que le ayudaban a cautivar al público. Fue profesor en la Academia de Artes Dramáticas de Praga, director de teatro y ganador de prestigiosos premios teatrales. Boris Rösner falleció el primero de junio a la edad de 55 años

Boris Rösner (Foto: CTK)
El nombre de Boris Rösner fue siempre sinónimo de las más altas cualidades artísticas. Su actuación era garantía de éxito. Constantemente se agotaban, en los últimos meses, las entradas para "El avaro", de Moliére, con Boris Rösner en el papel principal de Harpagón. Boris Rösner decía que se trataba de uno de los papeles más difíciles para él.

"Harpagón es un personaje completamente aislado que no necesita a nadie. Todo el tiempo mantiene un monólogo interno. Plantea preguntas, pero las respuestas no le interesan", explicaba Boris Rösner, que fue galardonado por su actuación con tres premios teatrales checos.

Boris Rösner subió por primera vez al escenario teatral siendo un niño, gracias a su madre que era actriz del Teatro de Opava. El olor del maquillaje y la atmósfera del teatro le habían gustado tanto que decidió estudiar artes dramáticas en la Academia de Praga.

El primer contrato se lo ofreció el Teatro de F.X.Salda, de Liberec. Varios años después, Boris Rösner se convirtió en miembro del elenco de los Teatros Municipales de Praga.

Allí recibió su primera gran oportunidad al recibir la oferta de sustituir en el papel del compositor Antonio Salieri a su fallecido profesor, el actor Václav Voska.

"Recuerdo que Václav Voska me llamó unos meses antes de su muerte para decirme que se sentía cansado y que no alcanzaría aprender el papel de Salieri. Me pareció increíble ya que Voska tenía una excelente memoria. Nos despedimos con la promesa de que nos veríamos unos meses más tarde para aclarar el asunto. Esa fue la última oportunidad cuando nos vimos".

Boris Rösner dio testimonio de ser un buen alumno. El éxito de la pieza "Amadeo" fue rotundo y su nombre se dio a conocer en todo el país.

En los años 80, Boris Rösner se incorporó al elenco del Teatro Nacional donde interpretó un sinnúmero de figuras dramáticas y cómicas que se grabaron en la memoria del público. Su expresiva voz era considerada un tesoro para las ondas radiofónicas.

Boris Rösner con el Premio Talía (Foto: CTK)
Boris Rösner solía decir que la actuación radial no es menos exigente que la teatral. "Es incluso más difícil, puesto que uno no se puede ayudar con los gestos o con la mímica. A pesar de que uno no se mueve, de las réplicas debe brotar toda la energía que el actor es capaz de producir", afirmó el actor.

Aseguraba que lo más atractivo de su profesión era poder manejar los sentimientos del público. Su capacidad de obligar al público a llorar o reírse nunca dejaba de llenarle de emoción y sorpresa. "Actuar es cuando el alma llora", definió Boris Rösner su profesión, a la que dedicó toda su vida.

Durante su carrera, Boris Rösner fue galardonado con varios premios teatrales checos, incluyendo el más prestigioso de ellos, el Premio Talía.