“A diferencia del checo, el español es tan melódico por sus distintos tonos”

En una de las fiestas con sus estudiantes

Desde muy chica, el español le llegó casi por obra de magia: escuchaba a Natalia Oreiro y a Christina Aguilera sin entender nada, pero hipnotizada por la música y la cadencia de las palabras. Con el tiempo descubrió que aquella fascinación infantil había sembrado algo profundo: decidió estudiar el idioma por su cuenta hasta convertirse en una profesora que hace de la pronunciación su sello personal. En esta entrevista, Jessica Kuželová habla de la baja autoestima que arrastran muchos checos y hasta cuenta cómo incorpora contenidos de Radio Praga Internacional en sus clases.

Hay pasiones de la infancia que solo cobran sentido con el tiempo, cuando se conectan con lo que finalmente elegimos como camino. Para la hoy profesora Jessica Kuželová, aquella atractiva música en español que tanto la cautivaba de niña terminó siendo una influencia decisiva en su vida adulta, tal como ella misma revela.

Una profe de español checa inspirada en la música | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“De niña me encantaban las canciones cantadas en español, pero no me importaba tanto la letra ni qué se cantaba en esas canciones. Mucho más me interesaba el sonido de la lengua y la melodía. Y deseaba mucho saber producir estos sonidos yo misma, entonces yo empecé con la lengua a través de las canciones, a través de la pronunciación, pero en aquel tiempo ni tenía idea que después estudiaría español. De hecho, creo que ni sabía que las canciones estaban en español, solo sabía que no era checo ni inglés”.

Y como les sucedió a tantos otros checos y checas de su generación, entre todas esas canciones algunas de sus preferidas eran, por supuesto, las de una famosa actriz y cantante rioplatense, aunque en este caso Jessica ni siquiera había visto sus telenovelas.

Besos cantados

“Y de allí conozco a Natalia Oreiro y mi papá también me llevó a su concierto en Brno en 2001 o algo así. Y me encantó, me encantó absolutamente. Y después, en 2004, vi la película Dirty Dancing 2, cuya trama transcurre en Cuba, durante la Revolución Cubana, y me enamoré absolutamente de una canción que se llama El beso del final, de Christina Aguilera, que forma parte de la banda sonora de la película. Y me acuerdo de mí misma aprendiendo en el autobús, en viaje a casa, la letra, pero nunca la traduje. Entonces, no sabía de qué trataba la letra: solo quería aprender a cantar la canción a la manera de Cristina Aguilera, pronunciándola muy bien, etc. Esos fueron mis principios con la lengua”.

Ella calcula que, en ese entonces, tenía apenas nueve o diez años y como, luego, en el instituto donde estudiaba no ofrecían español como segunda lengua, tuvo que elegir alemán. Ese idioma que no le gustaba tanto, pero estaba casi obligada a estudiarlo por el hecho de que muchos de sus familiares vivían entre Alemania y Austria. Sin embargo, todo cambiaría para ella en el año 2011, cuando una profesora de su colegio decidió ofrecer español como un curso extracurricular, y ella no dudó en inscribirse. Ese pequeño impulso la llevó a seguir estudiando varios años en forma autodidacta y, luego, en un curso intensivo en una escuela de idiomas de Madrid.

“Y, después, decidí estudiar español en la universidad, pero allí todos mis compañeros habían ido a institutos bilingües. Entonces, tenían un nivel muy alto de español y el mío, en comparación, era muy bajo. Así que necesité esforzarme mucho, trabajar y trabajar en mi habilidad de la lengua, pero me gustó... me gustaba mucho hacerlo”.

Jessica cuenta que, en medio del esfuerzo por ponerse al nivel de sus compañeros, recordó algo que le encantaba hacer de niña: escuchar con atención e imitar lo que oía en series y películas. A veces se apoyaba en los subtítulos, pero siempre se dejaba llevar por los materiales audiovisuales que encontraba en YouTube, sobre todo los videos sobre historia y literatura española.

El talón de Aquiles de los checos

Aquel método no solo le permitió terminar la carrera sino también recibirse luego de magíster en translatología en la Universidad Palacký de Olomouc, aunque reconoce que toda la vida prefiere enseñar a traducir porque considera que, en el ámbito de la docencia, tiene mucho más para dar, sobre todo en un aspecto que considera el gran punto débil de los checos en el aprendizaje de lenguas extranjeras: la autoestima. En su opinión, esa carencia se debe, en gran medida, al sistema escolar checo.

Olomouc | Foto: Alexis Rosenzweig,  Radio Prague International

“Nos enseñan que los errores son muy malos y deben evitarse porque si cometes un error en una lengua como el inglés mejor ni lo hables. Y me parece que incluso ahora eso sigue existiendo en las escuelas. Entonces ese puede ser el problema de muchas personas checas, no solo en aprender lenguas, sino cualquier cosa nueva. No saben que el error es natural y que es normal cometer errores en el proceso de aprender algo nuevo”.

Aunque ahora se dedica exclusivamente a dar clases de español —tanto a alumnos privados como en dos escuelas de idiomas—, Jessica cuenta que comenzó a enseñarlo en 2015, durante sus estudios en Olomouc, a pedido de algunos amigos. Uno de los aspectos más positivos de su trabajo es que, en general, puede organizar su propio tiempo. Gracias a esa flexibilidad, en 2019 abrió una cuenta de Instagram en la que comparte viajes, comidas y hobbies de una forma muy didáctica. Centrada también en la pronunciación, ella explica que su cuenta no está pensada tanto para sus estudiantes, sino más bien para reforzar la frágil autoestima de quienes recién empiezan a vérselas con el idioma, tal como resume su lema: español para ganar confianza.

“Mi instagram es para ayudar a las personas que, por ejemplo, no conocen a nadie que les pueda ayudar con la pronunciación. Me parece que muchos profesores crean su contenido de Instagram mucho más enfocado en las frases hechas o en la gramática, y tal vez yo no los conozco, pero me parece que no hay tantos profesores que creen contenido tan relacionado con la pronunciación”.

Manjares españoles | Foto: archivo personal de Jessica Kuželová

Aunque tiene gente de muchas edades, cuenta Jessica que la mayoría de sus alumnos rondan los cuarenta años. Con amplia mayoría de checos y eslovacos, sus grupos no suelen tener más de cuatro personas y también suele dar clases a parejas. Lo cierto es que Jessica logró vivir de lo que más le gusta, gracias a sus clases y una serie de mini cursos online que ella misma se encarga de producir.

“Uno de los cursos que me gusta muchísimo es para mujeres principiantes porque me parece que las mujeres tienen muchos más problemas con el autoestima al aprender lenguas. Entonces, desde mi propia experiencia, creé un videocurso, pero también tengo una versión de clases online por Zoom, y luego ellas me pueden enviar cualquier tarea para que yo les pueda dar una devolución detallada, pero es verdad que este curso existe también en una versión absolutamente autodidacta”.

Pronuncio, luego aprendo

Básicamente, esos cursos consisten en videos y una serie de ejercicios en línea. Lo cierto es que, en cada nivel de su metodología, ya sea en las clases, en su propio material didáctico o incluso en su Instagram, Jessica se distingue por otorgarle una gran importancia a la pronunciación. Ese enfoque, de hecho, suele atraer a los estudiantes checos, que por lo general no tienen mayores dificultades con la gramática, pero a menudo sienten que no logran desprenderse de un acento demasiado marcado al hablar español.

“A mí me parece que si, al aprender un idioma, logras producir correctamente los sonidos, luego es mucho más fácil también entenderlos”.

“Para mí, personalmente, la pronunciación y también la entonación correcta forma una parte muy importante de la lengua, algo tan importante como la gramática o la morfología o cualquier otra cosa. Entonces, como yo sé que empecé con esta lengua a través de la pronunciación, y después me ha ayudado mucho entender también las películas y esas cosas, me parece que si logras producir los sonidos correctamente, luego es mucho más fácil también entenderlos. Por eso yo siempre empiezo con todos los principiantes con la pronunciación porque me parece muy importante”.

De hecho, en uno de sus videos muestra, de forma muy detallada, la pronunciación correcta de todos los sonidos del español; es decir, el conjunto de normas esenciales con las que suelen tropezar los checos al pronunciar el español.

La fiesta del español | Foto: archivo personal de Jessica Kuželová

“Una de las mayores dificultades es el sonido de la ‘C’, pero también saber leer correctamente, por ejemplo, los distintos usos de la letra ‘G’, a veces no recuerdan bien cuál de sus sonidos pronunciar en cada caso. Eso me parece que es un poco difícil para ellos”.

Luego de una ponencia viajera | Foto: archivo personal de Jessica Kuželová

En ese sentido, Jessica siempre les recomienda a sus alumnos que tengan preparadas palabras de cabecera como “guitarra” y “genial” para resolver enseguida cómo se pronuncia determinada frase. Pero ella insiste en que otra dificultad del español para los checos, que no siempre se tiene en cuenta, remite a un aspecto distinto aunque muy relacionado: la entonación.

“Sí, porque el español tiene más de una regla de entonación, el checo siempre tiene el acento en la primera sílaba, pero el español no: lo tiene en la última, en la penúltima o en la antepenúltima. Entonces hay diferencias y me parece que, justamente, por eso es tan melódico”.

Qué fantásticas, fantásticas estas fiestas

“Dos veces al año tengo una fiesta para todos mis estudiantes, y siempre lo pasamos genial con música y comida española”.

Aunque ama dar clases, Jessica reconoce que lo que más disfruta no son tanto las lecciones en sí, sino otro tipo de encuentros que organiza en un conocido bar del centro de Praga y donde sus estudiantes terminan aprendiendo tanto como en el aula.

“Dos veces al año tengo siempre una fiesta para todos mis estudiantes, los individuales, las parejas, los grupales, los invito a todos. Una es siempre antes de la Navidad y la otra es antes del verano, y siempre lo pasamos genial con música y comida española. Algunos de mis estudiantes hornean dulces navideños de España, como por ejemplo polvorones y, a veces, tenemos también algunos estudiantes que hacen ponencias de sus viajes a Cuba, Perú, Bolivia o España. Eso es lo que más me gusta de todo el año escolar”.

'Vosí hnízda' | Foto: Nefronus,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 3.0

Seguidora también de Radio Praga Internacional, cuenta Jessica que con frecuencia utiliza nuestro contenido para planear sus clases, audios y ejercicios.

“Sí, porque me encantan los artículos que incluyen, por ejemplo, el vocabulario actual de los dulces navideños checos, de forma bilingüe. Aunque los textos están en español, a veces hay palabras checas que se traducen, como es el caso de los avisperos, que es un tipo de dulce navideño checo, y en el texto se los menciona en una frase, pero luego se dice entre comillas que son ‘vosí hnízda’, y eso me parece muy útil para mis estudiantes, porque así ellos pueden aprender el vocabulario navideño relacionado con la cocina checa en el contexto de todo el artículo. Entonces, ese tipo de artículos me parecen muy buenos y me gustan mucho”.

Jessica Kuželová | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International