2. Presos de la ideología: Radio Praga durante el comunismo

La ocupación soviética destruyó la esperanza del proceso de renacimiento en Checoslovaquia y de la transmisión libre de la Radio Checoslovaca. La creación de la Oficina de Prensa e Información del Gobierno supuso la restauración de la censura.

Inmediatamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial, se reanudaron las emisiones al exterior de Radio Praga. Al principio, en los principales idiomas y en checo para los checoslovacos en el extranjero. Así, durante un breve periodo de tiempo, una Checoslovaquia libre volvió a emitir su voz al mundo. A principios de 1947, Radio Praga llegaba a todo el planeta en 18 idiomas. Si antes de la guerra la música había predominado en las emisiones, ahora la palabra era la protagonista. Pero poco después, las emisiones al extranjero se convirtieron en una herramienta de propaganda comunista, lo que se mantuvo hasta la Revolución de Noviembre de 1989.

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Tras la guerra,  se creó dentro de la estructura de la Radio Checoslovaca,  un servicio de escucha con sede en la Casa Nacional del barrio de Karlín. | Foto: APF Český rozhlas

Poco después de la guerra, Checoslovaquia aún intentaba mantener una diplomacia orientada hacia todas las direcciones. Por ello, cuando en septiembre de 1946 se celebró en Praga la primera feria comercial de la posguerra, recibió la visita de numerosas delegaciones extranjeras. El economista y político laborista británico Hilary Adair Marquand intervino en Radio Praga:

Hilary Adair Marquand | Foto: National Portrait Gallery,  London

“Me ha impresionado mucho la gran cantidad de gente que visita la feria. Esto demuestra el gran interés que el ciudadano de a pie muestra ahora por los asuntos económicos. La guerra ha terminado y la industria debe abastecer a la población de alimentos, ropa, vivienda y entretenimiento. Me alegra ver que su industria textil vuelve a estar en condiciones de producir prendas de vestir. Podemos venderles todo el algodón y la lana que necesiten. Espero que más adelante, cuando aumente nuestra producción, podamos exportarles nuestras prendas y otros productos. Me interesó especialmente la exposición de muebles. Acabamos de comprarles muebles y estamos muy satisfechos con ellos. También espero que reciban muchas visitas en Gran Bretaña el próximo verano. Nadie será más bienvenido que los checoslovacos”.

Foto: e-Sbírky,  Národní muzeum - Muzeum Komenského v Přerově,  CC BY-NC-SA 4.0 DEED

Los comunistas, sin embargo, ocupaban ya una posición sólida en la Radio Checoslovaca desde el final de la guerra, y la situación no era distinta en las emisiones al extranjero. Pero fue a partir de febrero de 1948 cuando estas quedaron totalmente al servicio del partido gobernante.

Radio Praga comenzó entonces a emitir para dos mundos diferentes y se dirigía a cada uno de manera distinta.

Tomáš Pánek | Foto: Khalil Baalbaki,  Český rozhlas

“Parte del programa estaba dirigida a los países de la esfera soviética, con el objetivo de fortalecer la amistad basada en valores socialistas y comunistas. Se promovían las llamadas tradiciones progresistas, las relaciones mutuas del proletariado, etc. Mientras que el programa destinado a Europa Occidental y América buscaba contrarrestar la propaganda anticomunista de dichas regiones e intentar atraer oyentes hacia el comunismo”, explica el historiador de la Radio Checa, Tomáš Pánek.

Bedřich Utitz, antiguo director de las emisiones en alemán y posteriormente de la redacción central de todas las emisiones para el extranjero, describió así para la ONG Memoria de la Nación el funcionamiento en la práctica.

"El objetivo era convencer a Alemania Occidental de las ventajas del régimen comunista. Se trataba de difundir información sobre la situación en Checoslovaquia para que pudieran ver qué aquí era mejor".

Bedřich Utitz | Foto: Post Bellum

Periodistas de Radio Praga en las purgas estalinistas

Pero, como poco, podemos asegurar que no era mejor para todos. Después de febrero de 1948, fueron expulsados de las emisiones al exterior varios redactores que por algún motivo eran considerados poco fiables; entre ellos figuraban extranjeros o checoslovacos que habían participado en la resistencia en el extranjero en Occidente o tenían origen judío. El primer grupo incluyó, por ejemplo, a Lise London, esposa de Artur London, exviceministro de Relaciones Exteriores y, más tarde, autor del libro La confesión.

Arnošt Lustig | Foto: Profimedia

Al segundo grupo pertenecieron el propio Bedřich Utitz, el escritor Arnošt Lustig y, sobre todo, Bedřich Geminder, antiguo jefe del departamento internacional del Partido Comunista de Checoslovaquia y director de Radio Praga durante un breve periodo. Geminder fue, de hecho, ejecutado tras el juicio amañado en el que también se condenó a muerte al secretario general del Partido Comunista Checoslovaco Rudolf Slánský. El mismo destino corrió también el redactor de Radio Praga André Simon.

Una imagen idílica

En la década de los 50, la propaganda comunista impregna toda la programación de Radio Praga. Cuando en 1958, Checoslovaquia conmemora el décimo aniversario del golpe comunista, Josef Lukl Hromádka intervino en las emisiones al extranjero. Un teólogo evangélico al servicio del régimen comunista.

Josef Lukl Hromádka | Foto: Bundesarchiv Bild 183-10342-0001/Wikimedia Commons,  CC-BY-SA 3.0

“Considero que la decisión que tomé en febrero hace diez años fue una de las más importantes y acertadas de mi vida. Agradecí —y sigo agradeciendo hasta el día de hoy— haber tenido la oportunidad de participar en esa labor, especialmente en el movimiento por la paz, y de difundir, tanto en la vida pública como en mis iglesias, la verdadera comprensión de lo sucedido. En mis viajes al extranjero me topé con muchos prejuicios, y siempre consideré que mi tarea más importante era explicar el significado de los acontecimientos de febrero, así como la necesidad, lo acertado y lo inevitable de aquello que iniciamos en febrero de 1948“, decía el sacerdote Josef Lukl Hromádka mientras todas las iglesias en general sufrían la persecución de las autoridades y el menosprecio de sus tesis.

El Comité Central del Partido Comunista toma el mando

Cuando en 1960 la Radio Checoslovaca pasó a depender directamente del Comité Central del Partido Comunista, la influencia de la ideología comunista se intensificó aún más.

Antonio Casado | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Por ejemplo, en 1962 se hacían encuestas a los oyentes del tipo «Mi experiencia con el colonialismo» o «¿Cómo sería el mundo si Hitler hubiera ganado?», en el que después se dramatizaba una obra en la que se describía una realidad alternativa en la que los nazis ganaron la guerra y las nuevas leyes raciales eran tan estrictas que ni siquiera Göring y Goebbels podían cumplirlas. Una máquina cibernética descubría que incluso Adolf Hitler tenía antepasados judíos.

Antonio Casado | Foto: archivo personal de Antonio Casado

El antiguo redactor de las emisiones en español Antonio Casado recuerda como era su trabajo en los 70 y 80: "Sobre todo, recibíamos materiales en checo que luego traducíamos al español; nos los entregaban y debíamos traducirlos. Los materiales propios debían pasar por cierto control para asegurarse que siguieran la dirección correcta, la que correspondía. Digamos que no podíamos expresar libremente nuestra opinión en antena; recibíamos los materiales que traducíamos para emitirlos. Se trataba simplemente de seguir la línea del partido. Había ingleses, portugueses y personas de otras nacionalidades que simplemente tenían que ceñirse a esas directrices, y quien se desviara, ese lo tenía claro...".

365 días del año, con 35,5 horas de programa al día, se emitía información en 11 idiomas que incluían no solo grandes lenguas como el inglés, el español o el árabe, sino también, por ejemplo, el sueco, el esperanto o el sorabo, también conocido como sorbio, una lengua muy próxima al checo que habla aún hoy una pequeña minoría en la región alemana de Lusacia, muy cerca de la frontera checa y polaca.

Yuri Gagarin en Praga  (1961) | Foto: APF Český rozhlas

En ese año se informó con gran orgullo del primer vuelo al espacio de un ser humano, el cosmonauta ruso Yuri Gagarin.

“Cuando la Radio Checoslovaca anunció hoy, antes de las nueve, que científicos soviéticos habían lanzado una nave espacial tripulada que orbitaba la Tierra, una ola de alegría y entusiasmo indescriptibles recorrió toda la república. La Radio Checoslovaca interrumpió su programación habitual para centrarse en este acontecimiento espectacular. Hora tras hora, se escuchaba la voz del primer cosmonauta, Yuri Gagarin, en los boletines informativos. La Televisión Checoslovaca también interrumpió sus emisiones habituales y mostró imágenes del primer cosmonauta tras su aterrizaje seguro en la Tierra. En las fábricas, la gente dejó de trabajar y se congregó en torno a los receptores de radio. Grandes multitudes se reunieron frente a la embajada soviética en Praga para expresar sus felicitaciones. Miles de telegramas de felicitación partieron de Praga hacia Moscú, y hoy decenas de miles de ciudadanos de Checoslovaquia alzaron sus copas y brindaron: «¡Salud, Yuri Gagarin! ¡Salud!», emitió la redacción árabe de Radio Praga, en un material que se conserva en el archivo de la Radio Checa.

Un mensaje distinto para cada uno

La forma en que Radio Praga se dirigía a los oyentes en el extranjero estaba muy pensada. Un sacerdote católico se dirigía a los emigrantes checoslovacos en Estados Unidos, mientras que a la audiencia de América Latina hablaban exclusivamente hombres para ofrecer comentarios políticos. Los temas ligeros quedaban reservados para las mujeres, según recordaba Eva Manethová, quien trabajó en la sección portuguesa durante más de 30 años, y posteriormente también en la redacción española, ya en democracia.

La redacción en 2004,  Eva Manethová es la cuarta por la izquierda en la fila de arriba | Foto: Lenka Žižková,  Radio Prague International

"Era muy interesante aquella redacción latinoamericana: las funciones se dividían en un rol 'masculino' y otro 'femenino'. Me doy cuenta de eso recién ahora. En los años 80, aquí en el Este, se llevaban a cabo campañas afirmando que los derechos humanos se respetaban plenamente en nuestra región, a diferencia de lo que ocurría en Occidente. Y en aquella redacción latinoamericana, ese contenido lo preparaban hombres: editores checos. Ellos eran los 'pensadores', mientras que las mujeres realizaban programas de entretenimiento. Y reflexionando sobre ello, me doy cuenta de que aquello tenía su lógica; porque en América Latina, si una mujer hubiera defendido según qué ideas o se mostrase demasiado agresiva—, probablemente no le habrían prestado atención".

La propaganda podía ser directa o, por el contrario, bastante sutil, oculta en reportajes sobre la vida cotidiana.

Censura y autocensura

La censura, por su parte, era minuciosa y estricta. La gran mayoría de los textos se redactaban en una redacción central, y el personal de las emisiones para el extranjero se limitaba a traducirlos a los idiomas correspondientes. Todo lo que se emitía estaba grabado.

Ivana Vonderková | Foto: Ondřej Tomšů,  Radio Prague International

“Algunos temas llegaban desde la redacción central, mientras que otros los seleccionábamos nosotros según lo que nos parecía interesante o necesario; había ciertas noticias de las que recibíamos órdenes directas de incluirlas. Y una vez emitido el programa completo, quienes se encargaban de las noticias, —que se quedaban de guardia hasta altas horas de la noche— debían entregar la "escaleta". Era una hoja en la que se recogían todos los segmentos que se habían emitido durante la jornada. La entregaban para ser revisada; había una oficina cerca de los estudios donde dos mujeres comprobaban exactamente qué habíamos incluido en la emisión”, recuerda de aquella época nuestra compañera aún en la actualidad Ivana Vonderková. Ivana lleva en Radio Praga desde 1980. Karel Wichs trabajó en las emisiones al extranjero antes aún.

Václav Richter | Foto: Štěpánka Budková,  Radio Prague International

“El texto importante era en checo, dado que era el que luego se traducía a las lenguas extranjeras, así que la persona que la escribía originalmente tenía que ir a una ventanilla para que la sellaran. Llegabas, llamabas al timbre y la ventanilla se abría. El censor —o inspector, como se les llamaba— leía la noticia y le ponía el sello; solo entonces podía distribuirlo a las distintas redacciones en cada lengua”.

El director general Karel Hoffman  (a la izquierda) | Foto:  APF Český rozhlas

“Había censura y autocensura. Cuando ambas se combinaban, el resultado era un gran altavoz. Así eran las cosas por aquel entonces”, dice al respecto Václav Richter, redactor durante muchos años de las emisiones y que aún colabora con la redacción francesa.

Bedřich Utitz | Foto: Radio Prague International

“Los censores también querían hacer gala de su atención y su grado de minuciosidad; en algún momento de 1957, organizaron una exposición para mostrar todo lo que habían interceptado: artículos, páginas enteras de periódicos y fotografías. Para mi horror, yo también figuraba en la muestra, ya que habían confiscado un análisis mío sobre los sucesos de Hungría”, recuerda Richard Seemann, de un momento en el que seguramente se le heló la sangre.

Porque a quien señalaba la censura, tenía un buen problema, dice Bedřich Utitz.

Richard Seemann | Foto: Khalil Baalbaki,  Český rozhlas

“Lo que venía entonces era una reunión con el director general Hofman, a la que asistían representantes de todas las principales redacciones de radio, en la que se escuchaban programas —por así decirlo— «objetables». Como era de esperar, también estaban presentes representantes del Comité Central. Uno de los temas tratados fue un comentario sobre Willy Brandt, el alcalde de Berlín, quien en aquel momento desempeñaba un papel destacado en la política activa de acercamiento entre el Este y el Oeste. Yo redacté un artículo bastante positivo sobre él. El desenlace de aquella semana fue que seis jefes de redacción —o sus adjuntos— tuvieron que abandonar la emisora. ​Con efecto inmediato”. Bedřich Utitz recordó esta situación en concreto para la organización Memoria de las Naciones.

Willy Brandt y Lubomír Štrougal | Foto: Česká televize,  ČT24

Aunque las emisiones se realizaban exclusivamente con material grabado previamente, las cintas se borraban y regrababan constantemente; por tanto, muchas grabaciones de archivo de emisiones al extranjero no se han conservado.

No solo propaganda: “Las emisiones al extranjero nacieron de la necesidad de fraternidad humana”

Afortunadamente, sin embargo, las emisiones al extranjero no difundían únicamente propaganda al mundo; de vez en cuando, también se escuchaban palabras humanas, sencillas y cotidianas, como el saludo que envió en la Navidad de 1964 un tal Jožko Rybár, de la localidad eslovaca de Detva, a su amigo Martin Adamec en Estados Unidos.

Karel Wichs | Foto: Český rozhlas

"Cuando vengas, conversaremos a fondo, ya que con el tiempo hemos perdido un poco el contacto. Ahora soy mayor y es probable que tú también hayas envejecido, pero si vienes, te tengo preparada una fujara magnífica, de esas que escuchabas en la radio; estoy fabricando una que tiene exactamente ese mismo sonido. Tocaremos y cantaremos juntos, tal como lo hacíamos cuando ibas por Detva conmigo. Así pues, desde lo más profundo de mi corazón, te deseo a ti y a tu familia unas fiestas llenas de alegría y felicidad, y espero con ilusión tu llegada a Detva para reencontrarnos".

Arnošt Lustig  (2009) | Foto: Alžběta Švarcová,  Český rozhlas

Y esto era lo que el gran escritor checo Arnošt Lustig, que trabajó también en Radio Praga antes de vivir de la literatura, destacaba de sus recuerdos, a pesar de ser aquellos tiempos duros del régimen. Lustig recordaba su labor en Radio Praga con mucho cariño.

“Las emisiones al extranjero nacieron de la necesidad de fraternidad humana, algo especialmente importante después de la Segunda Guerra Mundial. Yo mismo, como periodista novato, me incorporé a las emisiones al exterior en 1956. Siempre valoré enormemente la oportunidad de realizar reportajes sobre Checoslovaquia no solo para la propia Checoslovaquia, sino también para oyentes que nos seguían desde lejos”, decía Lustig.

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Autor: Jaromír Marek
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