130 años de la Filarmónica Checa: de la bendición de Dvořák al reconocimiento mundial
La Filarmónica Checa conmemora 130 años desde su primer concierto en 1896, dirigido por Antonín Dvořák en el Rudolfinum de Praga, un inicio que marcó el camino de un conjunto convertido en símbolo de la cultura checa y referente de la música sinfónica internacional.
El sábado 4 de enero de 1896, a las 19:30, sonaron en el Rudolfinum de Praga los primeros compases del concierto inaugural de la Filarmónica Checa. En el podio se encontraba Antonín Dvořák, uno de los compositores checos más célebres de todos los tiempos, quien dirigió exclusivamente obras propias. El público escuchó la Tercera rapsodia eslava, el estreno mundial de los cinco primeros Cantos bíblicos, la obertura Otelo y, como colofón, la Sinfonía n.º 9 Del Nuevo Mundo.
Con aquella velada, Dvořák no solo abrió la historia del conjunto, sino que le otorgó un respaldo decisivo, descrito como una prueba sincera y alentadora de su favor. Esa bendición inicial se convirtió en uno de los pilares sobre los que la Filarmónica Checa construyó su prestigio.
El largo camino hacia un gran orquesta checa
La idea de un gran conjunto sinfónico nacional maduró durante décadas. Ya en los años sesenta del siglo XIX, Bedřich Smetana soñaba con conciertos sinfónicos regulares para el público checo. En 1882 surgió la Sociedad para el Sostenimiento de un Gran Orquesta de la Ciudad de Praga, pero el paso decisivo llegó el 7 de junio de 1894, cuando las autoridades aprobaron los estatutos de la Filarmónica Checa.
La nueva institución asumió una doble misión: elevar la vida musical de Praga y garantizar apoyo pensionario a los músicos del Teatro Nacional y a sus familias. Hasta 1901, la orquesta funcionó como una actividad paralela de esos intérpretes, con reglas estrictas de asistencia y sin un director titular permanente. Entre quienes se alternaron al frente del conjunto figuraron Adolf Čech, Oskar Nedbal y Zdeněk Fibich.
Presente en los momentos clave del país
Con el paso del tiempo, la Filarmónica Checa se consolidó como institución cultural y como testigo activo de la historia nacional. Estuvo presente en el nacimiento de Checoslovaquia en 1918, participó en el Concierto de Acción de Gracias tras el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, interpretó programas en memoria de Jan Palach en 1969 y expresó abiertamente su compromiso cívico durante la Revolución de Terciopelo de 1989.
Un momento especialmente simbólico llegó en 1990, con el regreso del director Rafael Kubelík tras cuarenta años de exilio. Bajo su batuta, la orquesta ofreció en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga el concierto titulado Rafael Kubelík a la nación.
Directores legendarios y proyección internacional
La identidad artística del conjunto se forjó gracias a figuras legendarias como Václav Talich, Karel Ančerl y Václav Neumann. En tiempos recientes, un papel clave correspondió al retorno de Jiří Bělohlávek en 2012 y, desde 2018, a la dirección de Semjon Byčkov. Bajo su liderazgo, la Filarmónica Checa atrajo la atención de la crítica internacional, obtuvo en 2024 el reconocimiento como Orquesta del Año de la revista Gramophone y actuó con gran éxito en el Carnegie Hall.
130 años después, en plena forma
El aniversario 130 se celebrará con dos conciertos, los días 1 y 2 de abril de 2026, dirigidos por Semjon Byčkov. El programa incluirá las dos primeras partes de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvořák y dos obras emblemáticas de Bedřich Smetana: la obertura de La novia vendida y El Moldava. Proyecciones de material de archivo acompañarán las interpretaciones para evocar la rica trayectoria del conjunto.
Una semana más tarde aparecerá, bajo el sello Pentatone, la grabación completa de las sinfonías finalizadas de Gustav Mahler, fruto de un proyecto iniciado en 2018. La temporada jubilar, inaugurada ya en septiembre de 2025, contempla la participación de directores invitados de renombre mundial, la residencia del pianista Yevgueni Kisin y giras por Europa y Asia. A 130 años de su nacimiento, la Filarmónica Checa muestra una vitalidad que confirma la vigencia de aquella noche fundacional dirigida por Antonín Dvořák.
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