1. Los inicios de Radio Praga: la defensa de la Primera República ante la amenaza alemana
Radio Praga, las emisiones al exterior de la República Checa, nació en 1936 para enfrentar la propaganda nazi que entonces se extendía peligrosamente por Europa. Solo un año después, las emisiones en español se sumaron al resto de lenguas que llegaban a todo el mundo, pero muy pronto, igual que la propia Checoslovaquia, vivió sus horas más críticas con la invasión de la Alemania nazi. ¿Cómo fueron los inicios de las emisiones al exterior en aquella Checoslovaquia puntera y democrática de la Primera República? ¿Cómo se vivió desde dentro y cómo informó al mundo del Acuerdo de Múnich y la ocupación alemana? Escúchalo en el primer capítulo de la serie ¡De Praga al Mundo! 90 años en el aire.
Para escuchar el programa completo, clica en la opción de audio sobre la imagen principal
"Compatriotas checoslovacos en el extranjero, amigos estadounidenses, saludos y felicitaciones para todos. Nuestro viejito está bien. Hemos ido a verle como si fuéramos sus hijos. Lo sabe todo, lo observa todo y se alegra de que estemos bien. Les envía un saludo a todos, tanto a los que están en el país como a todos ustedes que están en el extranjero”.
Así habló por la radio uno de los cinco ‘hombres del 28 de octubre’, el político socialdemócrata, abogado y publicista František Soukup. La transmisión, el 7 de marzo de 1937, estaba dirigida a los checos en el extranjero, coincidiendo con el cumpleaños del presidente Tomáš Garrigue Masaryk. Se trata de la grabación más antigua que se conserva de una transmisión al extranjero realizada por la entonces emisora Radiojournal, hoy Radio Checa.
Las emisiones regulares al extranjero habían comenzado siete meses antes, el 31 de agosto de 1936 a las 10 de la mañana. En ese momento, el director técnico Eduard Svoboda se dirigió a los oyentes de todo el mundo en inglés. Al principio, las emisiones se centraban principalmente en música, complementada ocasionalmente con intervenciones de locutores en diversos idiomas. Pronto, sin embargo, también se crearon los primeros programas de divulgación: por ejemplo, retratos de Tomáš Garrigue Masaryk y Edvard Beneš. En la víspera de Año Nuevo de 1936, el actor Vlasta Burian leyó las noticias deportivas y el pronóstico del tiempo, y también aparecieron en la emisión los héroes infantiles Spejbl y Hurvínek.
“Queríamos darnos a conocer al mundo, acabar con la idea falsa difundida por Shakespeare de que Bohemia se encontraba a orillas del mar. Hablábamos de nuestra situación, no solo geográfica, sino también política y económica. Hablábamos inglés, francés, alemán e italiano. Nos dirigíamos a un mundo que, por aquel entonces, era relativamente pequeño”, según recordaba František Kamil Zeman los inicios de las emisiones al exterior. Zeman trabajó en Radio Praga desde 1938.
Contra la propaganda enemiga en la Europa de antes de la guerra
La década de los 30 no solo fue una época de progreso técnico que permitió la transmisión de ondas de radio a todo el mundo, sino también un periodo de creciente tensión internacional. El gobierno se percató de que carecía de una herramienta eficaz para difundir información sobre Checoslovaquia o para contrarrestar la creciente propaganda hostil.
En 1937, la emisora emitía a diario para Europa y los martes y viernes para América. Ya entonces, las noticias formaban parte de cada emisión. Estas se transmitían en checo, eslovaco e inglés. Una vez por semana, también se emitía en ruteno, lo que permitía que la información estuviera disponible para los oyentes que llegaban a Estados Unidos desde Transcarpatia, una región que se encuentra hoy día en Ucrania, pero que formó parte de la Primera República Checoslovaca y que luego de la Segunda Guerra Mundial se quedó la Unión Soviética.
Las emisiones para los checoslovacos en el extranjero no solo tenían como objetivo informar o educar. Desde el principio, se percibió como un vínculo con la patria. Así, el 21 de mayo de 1937, un saludo a un hermano en Estados Unidos cruzó el océano de la mano de un tal Josef Dragoun:
"Hoy no reconocerías Boleslav, ¡cuánto ha crecido desde la Guerra Mundial! Incluso la situación económica ha mejorado y, aunque todavía no hay tanta prosperidad como allí en Estados Unidos, todos trabajamos con entusiasmo y alegría en nuestra patria libre, de la que creemos, yo sin duda lo creo, que es la más hermosa de todas. Una vez más, ¡que la fortuna checa nos acompañe y que nos veamos pronto!"
Pero las emisiones solían tratar temas más serios y profundos. Por ejemplo, en junio de 1937 se emitió una conferencia de Joseph S. Rouček, un sociólogo checo que trabajaba en Estados Unidos. En ella habló sobre la contribución de los checoslovacos a la cultura estadounidense.
"Estados Unidos no posee una cultura propia específica. Es más bien un conglomerado de muchas culturas traídas por los inmigrantes y adaptadas a las condiciones estadounidenses. No es muy conocido que la civilización estadounidense se enriqueció con numerosos elementos checoslovacos. Esta fue la labor de dos millones de checoslovacos que viven en Estados Unidos. Estos trabajadores llegaron al país en un momento crucial, cuando se estaban sentando las bases de un nuevo imperio industrial. Sin embargo, los checoslovacos estadounidenses alcanzaron gran fama en el ámbito puramente cultural. Es imposible escuchar la radio sin oír las composiciones de Antonín Dvořák y Rudolf Friml”.
El duelo por Masaryk en las ondas
El 14 de septiembre de 1937 falleció Tomáš Garrigue Masaryk, el primer presidente de Checoslovaquia. En las emisiones al extranjero se informó a fondo del suceso.
“En la capital, se ultiman los preparativos para un funeral digno de la gran y noble personalidad que lloramos. El lunes 21 de septiembre, la vida en toda la República se paralizará durante varias horas. Los comercios cerrarán y las fábricas suspenderán su actividad para que los trabajadores puedan participar en la ceremonia. El número de personas que llegan de todas las ciudades de la República sigue aumentando. Se prevé que el día del funeral superen el millón. Se prevén problemas de transporte y alojamiento. Los tranvías y autobuses funcionarán durante toda la noche”.
El fatídico 1938, ¿el fin del sueño checoslovaco?
El año 1938 fue crucial para Checoslovaquia. Las emisiones al exterior apelaron al mundo entero a refutar las acusaciones difundidas principalmente por la Alemania nazi. Así se dirigió el empresario Jan Antonín Baťa a los oyentes de habla inglesa en marzo del 38.
"Todas esas habladurías de que Checoslovaquia es un bastión del comunismo son una completo disparate. Los agricultores, comerciantes y trabajadores checoslovacos están lejos de esa ideología. El desarrollo económico de Checoslovaquia todavía no ha terminado. Al contrario, es probable que esté comenzando. Cuando se construyan las carreteras y los ferrocarriles, el país se convertirá en un puente entre Oriente y Occidente. La implementación de estos planes no solo depende del futuro económico de Checoslovaquia, sino que también es la base para apaciguar las relaciones en Europa".
Los ataques de la Alemania nazi contra Checoslovaquia se intensificaron y la batalla ideológica también se libró en las ondas radiofónicas. La propaganda nazi no dudó en recurrir a mentiras y medias verdades. Demonizó al gobierno checoslovaco y al presidente Edvard Beneš. Presentó a los checos como una nación inferior e incapaz de funcionar de forma independiente. Radio Praga defendió la existencia del Estado checoslovaco y sus fronteras.
"Iván Jelínek y yo, especialmente entre mayo y septiembre de 1938, nos esforzamos mucho en conseguir que todos los extranjeros prominentes que llegaban a Checoslovaquia por aquel entonces mostraran su apoyo en las emisiones en onda corta. Rara vez nos rechazaron. Entre los extranjeros a los que buscábamos especialmente se encontraban personalidades, o mejor dicho, amigos de Checoslovaquia, como el comandante Young, diputado del Partido Laborista, y otros de ese tipo", como recordaba sobre aquel periodo el redactor de las transmisiones al extranjero Julo Horváth en 1964.
Los alemanes de los Sudetes
El mencionado Edgar Young, veterano de la Primera Guerra Mundial, periodista y político de izquierdas, visitó Checoslovaquia a finales de 1936 y compartió sus observaciones y valoraciones con los oyentes de las emisiones al extranjero:
"Antes de Navidad viajé por la región fronteriza alemana entre Karlovy Vary (o Karlsbad) y Liberec (Reichenberg), donde la población es predominantemente germanoparlante. Estas regiones, de carácter principalmente industrial y cuya prosperidad siempre ha dependido del comercio exterior, sufren gravemente los efectos de la crisis económica mundial. El sufrimiento de estos alemanes checoslovacos se debe en gran medida a la política económica egoísta de Alemania y a los actos antipatrióticos del pasado de sus propios empleadores, en su mayoría alemanes. Sin embargo, la culpa recae sobre el gobierno checoslovaco. No obstante, incluso en estas regiones, objetivo de la propaganda alemana, existe un número significativo de alemanes con mentalidad democrática que cooperan lealmente con el gobierno, en el que incluso cuentan con sus propios representantes".
Según dijo en julio de 1938 František Bauer, historiador, periodista y asesor del presidente Beneš: “Ni siquiera el absolutismo austríaco pudo atentar contra los derechos históricos del Estado checo. Y para su restauración, la nación checoslovaca se unió en la lucha durante la Primera Guerra Mundial. Fue totalmente justo y legítimo que las potencias vencedoras aprobaran la conquista checoslovaca de su Estado dentro de las fronteras históricas de las tierras checas con la unión de Eslovaquia, que, en ejercicio de su derecho a la autodeterminación, decidió vivir como Estado junto con el de los checos, así como los habitantes de la Rutenia Transcarpática. Por lo tanto, las fronteras de la actual Checoslovaquia son naturales y están plenamente justificadas desde el punto de vista histórico”.
En sus ataques contra Checoslovaquia, los nazis hicieron un uso extensivo de la llamada cuestión de los alemanes de los Sudetes. Hablaban de opresión y atropello de los derechos de los ciudadanos germanoparlantes. La postura checoslovaca también fue defendida por el diputado socialdemócrata Wenzel Jaksch, a pesar de pertenecer él mismo a la minoría alemana de los Sudetes.
Sin embargo, durante los meses críticos, mantuvo una postura pragmática. Así lo declaró en las emisiones para el exterior pocos días antes de la fatídica conferencia de Múnich:
"Checos y alemanes no pueden exterminarse mutuamente. Cada nacionalidad tiene sus virtudes y defectos. En última instancia, debemos encontrar una fórmula para la cooperación honesta y pacífica entre las naciones. Y no solo en nuestro país, sino en toda Europa. Unamos fuerzas y evitemos que nuestra frontera se convierta en causa de conflicto o incluso en campo de batalla. La tierra que habitamos nos fue dada por el destino, construyamos sobre ella un puente que conecte a las naciones germánicas y eslavas”.
Durante este difícil período, el presidente Edvard Beneš también se dirigió a los oyentes en Alemania. Habló sobre cómo, durante sus veinte años de existencia, la República Checoslovaca se había desarrollado en paz y con espíritu de progreso. Se respetaba la democracia y la libertad, así como las tradiciones nacionales de todos sus ciudadanos, incluidos los de habla alemana.
"Sigo creyendo que para encontrar puntos en común, solo necesitaremos fortaleza moral, buena voluntad y confianza mutua. Creo en el sincero deseo del pueblo alemán de paz y cooperación. Sé que este deseo es compartido por checos, eslovacos y todas las demás nacionalidades. Sé que muchos de nuestros conciudadanos de origen alemán anhelan la normalidad y la paz. Sé que nuestra nación saldrá victoriosa de las dificultades actuales. Por lo tanto, tengamos fe en que superaremos estos tiempos. Los saludo y les doy las gracias”, dijo el presidente Beneš a través de las ondas de Radio Praga el 10 de octubre de 1938.
Múnich, el punto de inflexión
La crisis internacional se encaminaba hacia su punto álgido: la conferencia de las potencias en Múnich. En esta conferencia, representantes de Alemania, Italia, Francia y Gran Bretaña decidieron que Checoslovaquia cedería sus territorios fronterizos, los conocidos como Sudetes, al Tercer Reich nazi. El 28 de septiembre, en víspera de la reunión que pasaría a la historia de la infamia, Radio Praga informó al respecto.
"Esta mañana, se extendió por todo el mundo la noticia de que mañana jueves, se celebrará en Múnich una reunión con cuatro jefes de Estado: Hitler, Mussolini, Chamberlain y de la Ville. Todos los acontecimientos demuestran que los esfuerzos de Chamberlain por salvar la paz son realmente enormes y que Gran Bretaña está invirtiendo una energía descomunal en ello. Todos los checoslovacos apoyan unánimemente al presidente de la República y rechazan cualquier ataque contra él. Confirman que toda la nación checoslovaca está dispuesta a resistir a cualquiera que pretenda atentar contra la independencia de nuestro Estado".
La Conferencia de Múnich supuso un duro golpe para Checoslovaquia, que perdió un tercio de su territorio y su población. Pero, sobre todo, trajo consigo la decepción y desilusión que marcaron el carácter de la Segunda República. El periodista británico John Griffin describió brevemente el ambiente que se vivía en las emisiones al exterior.
"Praga es un lugar triste ahora. No, no es peligroso ni desagradable. La comida es abundante y buena como siempre. Sobre todo, no hay señales de opresión contra los judíos ni otros brotes chovinistas. Todos están decididos a intentar reconstruir una vida tolerable en Checoslovaquia. Y esto a pesar de que el cambio de fronteras ha asestado un golpe terrible al comercio y se prevé que hasta un millón de personas puedan quedarse sin empleo durante el invierno".
Poco después de la también conocida como verguenza de Múnich, Josef Martínek se dirigió a los checoslovacos en el exterior. Él había sido uno de los organizadores desde el extranjero de la resistencia contra el imperio Austrohúngaro en Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial. Trabajó en Praga entre 1934 y 1939.
"Queridos compatriotas, en estos días nos ha ocurrido lo peor que podía sucedernos con la excepción de una guerra. Hemos sido derrotados sin guerra. La República Checoslovaca está siendo diezmada y ha caído en manos enemigas que, con la ayuda de nuestros antiguos amigos, nos arrancan trozos del cuerpo. ¿Cómo podéis ayudar mejor a vuestra patria? En primer lugar, alzando vuestras voces en el extranjero en su defensa y protestando contra las injusticias que se le han infligido. No hagáis caso a quienes dicen que ya es demasiado tarde. No creáis que el rostro de Europa permanecerá para siempre como quedó trazado en la Conferencia de Múnich y el Dictado de Berlín”, predijo Josef Martínek en las ondas de Radio Praga.
Y estaba en lo cierto. Pocos meses después de Múnich, el ejército alemán invadió Checoslovaquia. Las emisiones continuaron durante un tiempo, por ejemplo, a Estados Unidos. Luego, la voz de Praga se silenció definitivamente. Los empleados de Radio Praga también fueron objeto de dura represión. La conocida locutora Zdeňka Walló halló incluso la muerte en un campo de concentración nazi. Las emisiones al exterior se reanudaron por completo solo después de la guerra.
Para escuchar el programa completo, clica en la opción de audio sobre la imagen principal
Relacionado
-
¡De Praga al mundo! 90 años en el aire
De la onda corta al podcast. De los mensajes en clave para los exiliados al público global en la era digital. Noventa años de emisiones al extranjero.








