Václav Zilka, el flautista de los niños

Václav Zilka con sus alumnos (Foto: CTK)

La música y los niños marcaron su destino. El profesor Václav Zilka fue un excelente músico y pedagogo que adquirió fama en la República Checa especialmente por sus innovadores proyectos musicales.

Václav Zilka con sus alumnos (Foto: CTK)
En abril del presente año, los medios de comunicación divulgaron la noticia del fallecimiento del profesor de música checo, Václav Zilka, quien abandonó este mundo a los 82 años. Hasta una avanzada edad se había mantenido activo, dedicándose en los últimos años exclusivamente a enseñar música a los niños.

La vida profesional de Václav Zilka, estuvo vinculada durante largo tiempo a varios destacados conjuntos musicales checos. Fue miembro del Noneto Checo adjunto a la Orquesta Filarmónica Checa, durante más de veinte años fue integrante de la Orquesta Sinfónica de la Radiodifusión Checa y trabajó asimismo como pedagogo en el Conservatorio de la ciudad de Pilsen, en Bohemia Occidental. En el Conservatorio, Zilka creó en los años setenta el conjunto musical "Collegium di flauta".

En las postrimerías de los años sesenta, Zilka decidió dedicarse a enseñar música a los niños. En varias entrevistas afirmaría que las épocas en que se sintió más feliz en su vida fueron aquellas en que enseñó a los niños a tocar la flauta dulce. En sus cursos Zilka aplicó dos proyectos innovadores.

El primero fue el titulado "La flauta de madera", que consistía en cursos de música para niños concebidos en forma de juego. El segundo, "La flauta curativa", era un método mediante el cual se enseñaba a soplar correctamente en la flauta para ayudar a mejorar la respiración de los niños con deficiencias respiratorias.

Václav Zilka (2004) Foto: CTK
Las bases de ese método habían sido sentadas por el médico estadounidense Meyer Marks. Los cursos de música del profesor Zilka pronto adquirieron fama en la República Checa y en el exterior, por ayudar a mejorar el estado de salud de miles de niños con asma.

Oriundo de la ciudad de Ostrava, en el noreste de la República Checa, donde nació en el año 1924, Václav Zilka llegó a conocer la flauta dulce por mera casualidad. Cuando niño, su padre lo inscribió en una escuela musical para que aprendiera a tocar piano y oboe. Esos instrumentos no le gustaron en absoluto al joven Václav. Un día escuchó hablar de la flauta y esa palabra lo cautivó de tal manera que decidió conocer ese instrumento musical. Más tarde Zilka estudiaría la flauta en la Academia musical de la ciudad de Brno.

A la par que tocaba en varias orquestas y organizaba cursos de música para niños y cursos curativos, Zilka también componía. Por ejemplo, la cortina musical que desde hace más de 45 años anuncia en la Radiodifusión Checa cada tarde el inicio de un cuento de hadas de buenas noches, fue compuesta e interpretada por Václav Zilka.

La Radio fue el medio de difusión predilecto de Václav Zilka. Gracias a la Radio, miles de niños de los más apartados rincones del país podían asistir a distancia a los cursos de flauta dulce, en los que el profesor Zilka les enseñaba a respirar correctamente para fortalecer su salud. El pedagogo solía invitar a sus cursos también a los padres de los niños, insistiendo en que la música ayudaba a fortalecer las relaciones dentro de la familia.

De amplia popularidad gozaban asimismo los campamentos de verano musicales organizados por Zilka. Éstos se efectuaron todos los años, a lo largo de tres décadas, en un pequeño pueblo al pie de los montes Orlické hory, en el norte de Bohemia. Se prefería en ellos la participación de niños acompañados de sus padres o abuelos.

Václav Zilka sostenía que el ejemplo personal de los padres juega un papel insustituible en la educación de los niños. Según Zilka, cuando un niño crece rodeado de amor y bienestar familiar, mínimas veces llega a ser una mala persona cuando adulto.

El pedagogo musical se adaptaba difícilmente al actual estilo agitado de vida que se fue imponiendo en el último decenio. Criticaba el hecho de que actualmente los padres se preocuparan poco de sus hijos y pasaran la mayor parte del día en el trabajo. El profesor Zilka advertía que ese modo de vida podía tornarse contraproducente, existiendo el peligro de que se afectase irreversiblemente la vida emocional de las próximas generaciones. Para Václav Zilka ése sería el peor futuro que podría deparársele a la Humanidad.

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