Una colección urgente en honor a los rescatistas

Colección de servicio médico de emergencia, foto: Juan Pablo Bertazza

Médico de emergencia y anestesista, el doctor Anatolij Truhlář colecciona transportes de rescate a escala que viene de exponer en el Museo de Bohemia Oriental de Hradec Králové en homenaje al cuadragésimo aniversario del primer servicio de ambulancias de esa ciudad.

Anatolij Truhlář, foto: Juan Pablo Bertazza

Hay personas que, ya en sus primeros años de vida, deciden a qué van a dedicarse de adultos, o eso al menos solemos escuchar por parte de actores, músicos, matemáticos y deportistas.

Pero el caso del doctor Anatolij Truhlář, quien nació y aun reside en la ciudad de Hradec Králové, es muy especial: desde muy temprano definió no solo su trabajo, que al día de hoy desempeña como director del servicio de rescate aéreo de Hradec Králové, sino también el hobby al que también le dedicaría mucho esfuerzo: coleccionar medios de transporte a escala utilizados en emergencias médicas y que, por lo tanto, tienen como objetivo nada menos que salvar vidas.

Ambulancias y otros servicios de emergencia, foto: Juan Pablo Bertazza

“Al principio conocí a la gente del servicio de ambulancias cuando tenía doce o trece años porque mi abuelo tenía un amigo que era conductor de una ambulancia así que durante mi infancia estuve en contacto con ese universo, me gustó y desde ese momento supe que iba a ser médico de emergencia, y a la vez empecé a coleccionar ambulancias: las primeras dos piezas me las dio mi abuela”.

Al egresar de la Facultad de Medicina en el año 2000, Truhlář empezó a trabajar como anestesista y luego como médico de urgencias y cuidados intensivos. Asegura que una de las condiciones principales de su labor es contar con un óptimo estado físico porque, a veces, hay rescates en la montaña que requieren de una técnica adecuada. Lo curioso es que, en forma simultánea a esa carrera tan exigente, Truhlář reunió una colección a escala de todo aquello que se utiliza para el transporte médico por agua, por aire o por tierra.

Ambulancias a escala por país, foto: Juan Pablo Bertazza

Recuerda que, al principio, era muy difícil conseguir piezas que no fueran checas y rusas pero algunos conocidos que trabajaban en el extranjero cada tanto le enviaban algún ejemplar. Por supuesto, la situación cambió mucho a partir de 1990 con la apertura del mercado y, más acá en el tiempo, con la llegada de los portales de comercio electrónico.

Museo de Bohemia Oriental de Hradec Králové, foto: Juan Pablo Bertazza

La cuestión es que hace alrededor de un año se le ocurrió armar una exposición con todos esos modelos que estaban almacenados en cajas y, por lo tanto, nadie podía ver. Contactó al director del Museo de Bohemia Oriental en Hradec Králové que, enseguida, se mostró entusiasmado con la idea y la exposición se inauguró en el mes de agosto.

“Y la idea de la exposición estuvo también asociada con el cuadragésimo aniversario de la primera vez que una ambulancia empezó a operar en la ciudad y es por eso que decidimos dividir la muestra en cuarenta países para mostrar los diferentes tipos de ambulancias que existen y todo lo que representan”.

Cuenta Truhlář que, entre los años setenta y la década del ochenta, las ambulancias comenzaron a operar en el país, al principio como parte del departamento de anestesia. Poco después se habilitó un nuevo número de emergencias a nivel nacional que es el 155, y en la ciudad de Hradec Králové la primera ambulancia entró en servicio en noviembre de 1980. Esa modalidad no tardaría en extenderse a toda la región de Hradec Králové que responde alrededor de cincuenta mil llamados de emergencia por año. En la actualidad, lamentablemente, ese promedio está en vías de incrementarse por la pandemia en curso.

Servicios de emergencia en el mundo, foto: Juan Pablo Bertazza

“Tenemos un equipo dedicado exclusivamente a la pandemia pero todo el personal tiene que usar equipamiento adecuado y tratar a los pacientes con covid porque un solo equipo no resulta suficiente para cubrir todas las demandas y muchos de los contagiados necesitan ir de la casa al hospital y usualmente llaman a la ambulancia”.

En cuanto a la delicada situación que se vive actualmente a nivel mundial él opina que la mayor preocupación siempre debe estar orientada en evitar que colapse el sistema médico y los recursos del personal, sobre todo en las áreas de cuidados intensivos. Pero entre todas las preocupaciones que inspira la problemática actual del covid Truhlář rescata que el país cuenta con una muy alta eficacia en lo que respecta a una de las especializaciones dentro del campo de tratamiento de urgencias.

Colección trenes hospitalarios, foto: Juan Pablo Bertazza

“Tenemos muy buena especialización en el tratamiento de ataques cardíacos, en Chequia los médicos son muy eficientes a la hora de reconocer y proveer a la gente de primeros auxilios por teléfono, por eso República Checa es uno de los tres países de Europa con mejores resultados en respuesta a los ataques cardíacos, y las chances de sobrevivir en ese campo son muy altas”.

Además de haber despertado un lógico interés en personas que trabajan en emergencias, Truhlář recuerda que en el libro de visitas encontró muchos comentarios positivos sobre la exposición de gente muy ajena a ese universo. Y, justamente pensando en ese público, se brindaron distintas conferencias sobre primeros auxilios y RCP, cómo solicitar una ambulancia y también una instrucción acerca del trabajo de los paramédicos, tarea sumamente valiosa que la sociedad valora en circunstancias tan difíciles como la actual.

Colección servicio de emergencia, foto: Juan Pablo Bertazza

Por otro lado, también hubo una muestra de tres fotógrafos que cooperaron en los últimos años con el servicio de emergencias. La idea fue seleccionar fotos que no aparecen en los periódicos, ya sea por su componente artístico o por mostrar el trabajo de los rescatistas bajo una óptica diferente y, en algunas de las fotos, se lo ve al propio Truhlář en medio de la vorágine de su trabajo.

Servicio de emergencia en el mundo, foto: Juan Pablo Bertazza

Sin embargo, cuando se le pregunta cuál es su pieza favorita de la colección, se toma su tiempo para contestar.

“Hay muchas piezas interesantes: para mí es muy especial la sección dedicada a los trenes hospitalarios, también me gustan mucho las clásicas ambulancias americanas construidas en Cadillacs y en otros grandes autos, lamentablemente por una ley en Estados Unidos dejaron de producir ambulancias de ese estilo a finales de la década del 70, así que desde entonces se hacen con camionetas o pequeños camiones”.

Colección helicópteros de rescate, foto: Juan Pablo Bertazza

Truhlář explica que además de no ser tan estéticas, esas nuevas ambulancias tampoco son tan amplias ni confortables como aquellas de los años sesenta. Está claro que el tiempo dedicado a la colección también le hizo entender algunas nociones de la industria.

Y reconoce, además, que las primeras veces que vio la exposición armada él mismo se sorprendió ya que, curiosamente, nunca había tenido la posibilidad de ver tantas piezas de su colección juntas y organizadas por países. La tarea no fue nada fácil: junto al personal del museo les llevó alrededor de una semana y muchas horas quitadas al sueño diseñar la muestra.

Ambulancias a escala por países, foto: Juan Pablo Bertazza

Lo cierto es que, en la actualidad, además de tener en claro sus modelos preferidos, Truhlář sabe muy bien cuál es el próximo que le gustaría incorporar a la colección, a tal punto que ya averiguó cómo y dónde obtenerlo.

“Es interesante que aún no tengo el modelo del helicóptero con el que vuelo en el trabajo, justamente estamos pensando en pedírselo a unos fabricantes que trabajan en Filipinas y realizan modelos de helicópteros y aviones con madera de caoba totalmente a mano, si les envías las fotos ellos hacen casi todo, así que lo estamos pensando porque sería lindo sumar a la colección algo que usamos todos los días”.

Sobre el autor de la colección, foto: Juan Pablo Bertazza

Más allá de que su hobby le depara muchas satisfacciones, Truhlář es consciente de que, por más completa que sea una colección, tarde o temprano siempre aparece alguien que supera la marca. Lo curioso es que Truhlář no sólo está al tanto de que existe en el mundo una colección diez veces más grande que la suya sino que además esa persona es su amigo: un paramédico austríaco que, junto a su esposa emergentóloga, ostentan una colección a escala tan grande que figura en el Libro Guinness de los récords.

Mientras Truhlář tiene casi mil setecientas piezas, de las cuales se expusieron en el museo mil quinientas, sus amigos austríacos llegaron a reunir más de diecisiete mil ejemplares. Y aunque ni siquiera se propone alcanzarlos, Truhlář puede presumir de que los mayores coleccionistas de ambulancias del mundo estuvieron presentes en la inauguración de su muestra.

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