Toyen

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Y, esta vez les hablaremos de la pintora Toyen, pintora, destacada representante del surrealismo no solo checo, sino también parisino. Una exposición antológica de sus obras finaliza en estos días en Praga, convertida en un gran hito de la vida cultural capitalina.

Toyen nació como Marie Cermínová el 21 de septiembre de 1902 en Praga y su vida privada está envuelta en el secreto, ya que la artista la consideraba como sagrada y la separaba consecuentemente de su obra. Se sabe, sin embargo, que Toyen nació en una familia pobre lo que la obligó a trabajar físicamente. A sus 16 años se opuso a tal destino, cortó para siempre los lazos con su familia y los sustituyó por amistades hechas con artistas.

Comenzó a estudiar en la Escuela Superior de Artes y Oficios, pero no terminó sus estudios, y en 1922 en su viaje a la isla yugoslava Korchula, conoció a Jindrich Styrsky, entonces estudiante de la Academia de Artes Plásticas de Praga, con el que mantuvo lazos de profunda amistad hasta la muerte del pintor, en 1942.

Styrsky y Toyen se sumaron en 1923 a la vanguardia de la jóven generación de artistas checos, llamada Devìtsil. En ese período Toyen se dejó inspirar por el pos-cubismo y el purismo. Dos años más tarde, ambos artistas viajaron a París, donde al poco definieron su propia corriente artística: el artificialismo, una alternativa original al surrealismo y a la abstracción. Según los historiadores de arte, esta etapa de su creación aparece como la más auténtica y singular, siendo a la vez una paráfrasis del surrealismo con el que después del año 1932 fusionó hasta tal punto de que Styrsky y Toyen figuraran en 1934 entre los fundadores del Grupo de Surrealistas checos que estableció estrechos contactos con el correspondiente grupo francés.

El encuentro con André Breton y Paul Eluard en Praga, en otono de 1935, significó para Toyen la entrada en el escenario surrealista internacional y también el inicio de inspiradores contactos personales. Esta colaboración y los primeros éxitos fueron interrumpidos por la ocupación de Checoslovaquia y la Segunda Guerra Mundial. Al igual que los demás artistas, también Toyen se vio obligada a crear en la clandestinidad, sin posibilidad de presentar sus obras en público.

Pero el fin de la guerra no significó sino una libertad temporal, ya que los comunistas en Checoslovaquia se preparaban a tomar el poder. Aún antes del golpe de febrero de 1948, Toyen, que durante la ocupación había manifestado un gran coraje, escondiendo en su apartamento al poeta Jindrich Heisler, de origen judío, viajó con éste en 1947 a París para ya no regresar. Ello le valió un silencio y olvido total por parte del régimen comunista, levantados tan solo después de 1989.

En París Toyen reanudó los lazos de profunda amistad con André Breton, que terminarían tan solo con la muerte de éste en 1966, y también con Benjamin Péret, Radovan Ivsic, Annie Le Brun y otros destacados representantes del surrealismo francés, desempenándose activamente en este grupo durante toda su vida.

Toyen, de carácter introvertido, se distanció rotundamente del régimen comunista checoslovaco y sus colaboradores. Así, por ejemplo, interrumpió su amistad con el pintor Josef Sima, radicado en París, al enterarse de sus contactos en los años 50 con la embajada checa en París.

El gran temor ante la comercialización de su obra la obligó a rechazar muchas ofertas para exponer en Francia. De ahí que la creación de sus amigos y colegas surrealistas fuera mucho más conocida entre los coleccionistas y respetada por los historiadores de arte quienes, dicho sea de paso, hasta finales de los años 60 presentaban la obra de Toyen como de segunda categoría. Sin embargo fueron los coleccionistas de arte privados los que ya en aquel entonces se daban cuenta del significado de la pintora, buscando los pocos cuadros suyos que aparecían en el mercado. Toyen es una autora cuyas obras siempre son buscadas y si por acaso aparece un cuadro suyo, enseguida es adquirido por un coleccionista privado.

Ni siquiera los 20 años transcurridos de la muerte de Toyen, permiten conocer a fondo la vida de esta artista que desde su juventud quiso distinguirse de los demás. "Por ello utilizó un seudónimo, vistió pantalones, cosa muy rara en su juventud, y habló de sí como si fuera hombre. Incluso a sus amigos - hombres aseguraba que a ella le gustaban, al igual que a ellos, las elegantes y bellas muchachas" - recuerda en su libro, con cierto escepticismo, uno de sus amigos, el que después sería Premio Nobel de Literatura, Jaroslav Seifert.

La pintura de Toyen se modificó con el correr del tiempo, pasando por diferentes etapas. Pero los especialistas aprecian altamente ante todo cómo la pintora supo expresar en sus obras la angustia. Y esto distingue a Toyen de los demás surrealistas y en esto también consiste su significado.