TOP 5 de deportes de invierno en Chequia y dónde practicarlos

Con la intención de romantizar un poco el invierno en la República Checa, compartimos nuestro TOP 5 personal de los mejores deportes de invierno para practicar en el país. Intercambiamos consejos, anécdotas, y revelamos los mejores lugares para practicarlos. 

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Patinaje sobre hielo

Foto: Ondřej Tomšů,  Radio Prague International

Un clásico absoluto del invierno checo y, además, uno de los deportes más accesibles de la lista. Más allá de los patines, que se pueden alquilar, solo necesitas ropa de invierno cómoda, unos buenos guantes y ganas de deslizarte. No hace falta una gran inversión ni una condición física extraordinaria: es un plan perfecto tanto para una cita romántica como para una tarde divertida entre amigos.

Lipno | Foto: CzechTourism

Es también uno de los deportes más seguros, aunque conviene tomar ciertas precauciones, especialmente si se patina en plena naturaleza. En caso de caída, lo recomendable es mantener los brazos y las manos cerca del cuerpo para evitar encuentros desafortunados con patines ajenos. Con un poco de equilibrio y sentido común, el resto es dejarse llevar por la sensación de deslizarse sobre el hielo.

Dónde practicarlo: Durante el invierno, muchas ciudades instalan pistas al aire libre con música, luces y puestos de chocolate caliente que convierten el patinaje en toda una experiencia festiva. Las pistas cubiertas, en las ciudades más grandes, permiten practicarlo durante todo el año.

Pero la verdadera magia llega cuando las temperaturas se mantienen bajo cero durante varios días y los lagos y estanques se congelan lo suficiente como para patinar sobre ellos. En ese momento, el paisaje se transforma en una postal invernal. Uno de los lugares más famosos es la presa de Lipno, que ofrece una ruta de hasta 11 km sobre hielo natural, con puestos de comida y bebida directamente sobre la superficie helada. Patinar allí, rodeado de bosques nevados, es una experiencia difícil de olvidar.


Esquí alpino

El rey indiscutible del invierno checo: icónico, emocionante y, sí, también de los más caros de esta lista. Entre el equipo completo (esquís, botas, casco, gafas y guantes), el ski-pass y las clases —muy recomendables para principiantes—, es un deporte que se nota en el bolsillo. Pero para muchos, cada corona invertida merece la pena.

Foto: Barbora Němcová,  Radio Prague International

Nada se compara con la sensación de estar en la cima de una montaña, respirar aire helado y lanzarse cuesta abajo mientras la nieve cruje bajo los esquís. Es un deporte que combina adrenalina, técnica y vistas espectaculares. Además, la cultura après-ski —con sopas calientes, el Aperol Spritz y wellness— forma parte inseparable de la experiencia.

Dónde practicarlo: El esquí alpino requiere infraestructuras que transporten a los esquiadores desde la base hasta la cima mediante teleféricos, telesillas o telesquíes, por lo que normalmente es necesario desplazarse a una estación de esquí.

Los centros más populares de Chequia se encuentran en los Montes Gigantes y los Montes Metálicos. Aunque las montañas checas no compiten en altitud con los Alpes, ofrecen pistas variadas, buen ambiente y precios generalmente más accesibles.


Esquí de fondo

La versión “abuela” del esquí alpino… o eso dicen quienes aún no lo han probado. A diferencia de los esquís diseñados para descender montañas, estos son mucho más delgados y el pie solo está sujeto por la punta, dejando el talón libre para permitir un movimiento fluido y natural.

Foto: Šárka Škapiková,  Český rozhlas

Es cierto que suele ser menos popular entre los más jóvenes, que prefieren la adrenalina de una pendiente pronunciada a recorrer 20 o 30 kilómetros en terreno llano. Sin embargo, el esquí de fondo tiene su propio encanto: silencio absoluto, bosques cubiertos de nieve, el ritmo constante de la respiración y el deslizamiento suave sobre la pista.

Y cuidado con las bajadas inesperadas. Debido al talón libre —que proporciona menor estabilidad— y a la ausencia de bordes metálicos, descender con estos esquís puede convertirse en una auténtica prueba de valentía. De ahí que existan numerosas técnicas de frenado. Una de las más curiosas es “la bruja”: el esquiador separa las piernas, coloca los bastones entre ellas y se “sienta” sobre ellos como si montara una escoba, utilizando la fricción contra la nieve para frenar. No es elegante, pero suele ser efectiva.

Dónde practicarlo: Cuando hay suficiente nieve, no es raro ver a los checos practicándolo incluso en parques urbanos o caminos rurales. Para los más entusiastas, destinos como Šumava y los Montes Jizera son especialmente populares, gracias a sus extensas redes de pistas señalizadas que atraviesan bosques y campos nevados durante kilómetros.


Snowboard

Foto: Barbora Němcová,  Radio Prague International

El hermano rebelde del esquí alpino. Más joven, más desenfadado y con cierto aire alternativo, el snowboard se ha ganado su lugar en las montañas checas. A diferencia del esquí, aquí ambos pies van sujetos a una sola tabla, lo que cambia completamente la técnica… y también las caídas.

Porque sí, aprender snowboard suele implicar pasar bastante tiempo sentado en la nieve. Las primeras horas (o días) están llenas de resbalones y aterrizajes poco elegantes, pero una vez que se domina el equilibrio, la sensación de deslizarse de lado por la pendiente es increíblemente fluida y adictiva.

Foto: Hana Řeháková,  Radio Prague International

El snowboard tiene además una fuerte cultura propia: ropa más suelta, trucos en snowparks, saltos, barandillas y ese constante intento de “hacer que parezca fácil”. Para muchos jóvenes en Chequia, es la forma más divertida y estilosa de disfrutar la montaña en invierno.

Dónde practicarlo: Los mismos centros de esquí que ofrecen pistas para esquí alpino suelen estar perfectamente preparados para snowboard. En los Montes Gigantes, Špindlerův Mlýn es especialmente popular entre snowboarders gracias a sus snowparks bien equipados. También en los Montes Metálicos se encuentran buenas opciones. Aunque las montañas checas no sean extremadamente altas, ofrecen suficientes pendientes y parques para mantener entretenidos tanto a principiantes como a quienes buscan practicar trucos.


Hockey sobre hielo

Foto: Vít Šimánek,  ČTK

Si hay un deporte de invierno que despierta auténticas pasiones en la República Checa, ese es el hockey sobre hielo. Más que un deporte, es casi una cuestión nacional. Los partidos importantes paralizan bares, hogares y hasta conversaciones familiares.

Foto: Zuzana Jarolímková,  iROZHLAS.cz

Rápido, intenso y físico, el hockey combina velocidad sobre patines con estrategia y reflejos felinos. El disco puede alcanzar velocidades sorprendentes, y los cambios de ritmo son constantes. Para el espectador, es un espectáculo vibrante; para el jugador, una mezcla exigente de resistencia, coordinación y valentía (especialmente para el portero).

Muchos niños checos empiezan a jugar desde pequeños, y no es raro ver grupos improvisando partidos en estanques congelados cuando el invierno lo permite. La tradición es fuerte: la selección nacional checa ha sido históricamente una potencia mundial, lo que ha contribuido a que el deporte ocupe un lugar especial en el corazón del país.

Dónde practicarlo: Las ciudades grandes cuentan con pabellones de hielo donde entrenan equipos profesionales y amateurs. Además, durante el invierno, algunas pistas públicas reservan horarios para partidos recreativos. Y cuando el frío es suficientemente intenso, los lagos y estanques congelados se convierten en improvisadas canchas al aire libre, donde lo importante no es el marcador, sino disfrutar del juego y del ambiente.


 Y como extra: trineo