Tecno-party revuelve a la aldea de Andelka

Tecno-party revuelve a la aldea de Andelka, Foto: CTK

Andelka es un pueblo en la frontera checa con Polonia, cuyos 300 habitantes siempre han vivido tranquilamente, sin grandes agitaciones ni revuelos... hasta el jueves pasado, cuando en sus cercanías se dieron cita más de diez mil participantes de una de las mayores tecno-party organizadas hasta el presente en la República Checa.

Tecno-party revuelve a la aldea de Andelka, Foto: CT
Los primeros aficionados a este género musical empezaron a acudir a Andelka el jueves pasado, pero la llegada masiva tuvo lugar el viernes. Durante todo el día llegaron los jóvenes en coches de manera que al final bloquearon los accesos a la aldea, según senala la alcaldesa de Andelka, Marie Matusková.

"Andelka es un antiguo pueblo agrícola que en la actualidad no se cuida mucho. Los participantes se reunieron por ello en terrenos donde la mala hierba alcanza dos metros de altura. El problema es que estos terrenos son privados, por lo que la aldea no pudo impedir la acción que además no fue anunciada ni autorizada".

Tecno-party revuelve a la aldea de Andelka, Foto: CT
Los habitantes de Andelka reaccionaron a la invasión con toda la energía de que fueron capaces, ofreciendo incluso a los participantes, provenientes de toda Europa, suministros de agua y alimentos. También el ayuntamiento tomó medidas para prevenir el caos y los malentendidos.

"Hemos pedido la ayuda de la Policía que introdujo controles ya en las fronteras. Debo apreciar el proceder de los policías que fue absolutamente correcto. Tuve que solicitar su intervención una vez en que unas dos mil personas sedientas querían tomar por asalto el pozo que abastece de agua a la aldea. Los más felices por la fiesta son los propietarios de la gasolinera y del restaurante donde se agotaron incluso las cerillas".

Tecno-party revuelve a la aldea de Andelka, Foto: CT
La alcaldesa Matusková destaca que la mayoría de los participantes es gente buena y positiva que, acompañada por un número increíble de perros, vino para divertirse sin molestar a su entorno y sin saber que se trataba de un evento no autorizado.

Matusková afirma también que por muy tolerantes que se hayan mostrado los vecinos, ya están cansados por los millares de decibeles a los que están expuestos desde hace seis días, esperando con impaciencia el fin de la tecno-party.