Souvenirs prohibidos: la importación ilegal de plantas y animales raros, una actividad frecuente de los checos
La aduana checa evidencia un creciente número de importaciones ilegales al país de plantas y animales protegidos por la Convención internacional CITES, a pesar del nuevo plan de lucha aprobado hace unos meses por el gobierno.
La República Checa figura entre los países con mayor volumen de comercio legal de animales y plantas a nivel comunitario, al tiempo que se incrementan las importaciones ilegales de especies de plantas y animales protegidos por la Convención CITES (Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), que entró en vigor en 1975. De acuerdo con Igor Lenský, portavoz de la Administración de Aduana en el Aeropuerto Václav Havel de Praga, los checos, al parecer, no respetan determinadas normas en cuanto a los ‘recuerdos de sus viajes’ al extranjero.
“En lo que va desde comienzos de este año, hemos impedido casi ya a un centenar de viajeros que introdujeran al país animales o plantas protegidas por la CITES. En comparación con el año pasado evidenciamos un crecimiento de este tipo de importaciones ilegales, aunque en un 5% ha aumentado también el número de vuelos. Así, el número de viajeros en nuestro aeropuerto ha sobrepasado ya los 10 millones este año, y eso también se refleja en el aumento de intentos de llevar a cabo ese tipo de contrabando”.
El Gobierno checo trata de combatir ese mal y en febrero de este año aprobó un plan de acción que persigue reducir hasta 2028 el comercio ilegal con animales y plantas protegidas e intensificar la lucha contra los responsables y los ejecutores de esas violaciones de las normas vigentes. Entre las tareas de ese plan figura también una mayor popularización del tema entre la población. Como explicó Igor Lenský, las personas que violan las normas de protección de las plantas y animales raros protegidos por la CITES pueden llegar a pagar una multa alta, o incluso pueden ser condenados. Lenský contó a la Radio Checa, que este tipo de contrabando suele ser fuente de historias muy curiosas.
“Hace unos meses retuvimos a un señor que venía a Chequia de un viaje a Asia Sudoriental y, en su maleta, que había facturado, llevaba dos bolsas llenas de agua con cinco peces en cada una. Lo curioso fue que se trataba de peces de la especies Barramundi, y el precio de cada uno oscila entre 2.000 y 8.000 dólares. El caso lo entregamos a la Inspección del Ministerio del Medio Ambiente, que le confiscaron los peces al hombre y éste, además, tuvo que pagar una multa muy alta que llegó a unas cuantas decenas de miles de euros”.
La Convención CITES incluye varias decenas de miles de especies vegetales y animales protegidos, una lista que cada interesado puede encontrar en las páginas del Ministerio de Medio Ambiente Checo. Además de la creciente intensidad del comercio ilegal de plantas y animales raros, crece también el peligro de la extensión en el país de las llamadas especies invasivas. En la República Checa existen actualmente unas 75 especies de plantas y 113 especies de animales invasivos. Este país trata de luchar constantemente contra esas especies, pero hasta el presente sin mucho éxito, ya que algunas de ellas se reproducen y extienden con gran rapidez, mientras que otras resultan difíciles de eliminar, por tratarse de especies raras protegidas.
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