Se espera la confirmación del tercer caso del mal de las vacas locas

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Después de trece meses de tregua, los veterinarios checos detectaron en la cooperativa agrícola de Deblín, en Moravia, el tercer caso del mal de las vacas locas en la República Checa. Los veterinarios tendrán la prueba definitiva mañana al conocerse los resultados del tercer test priónico. Los dos exámenes anteriores dieron positivo.

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El primer caso de encefalopatía espongiforme bovina, nombre científico del mal de las vacas locas, se registró en la República Checa en junio de 2001, en la cooperativa de Dusejov, donde se detectó el contagio en una vaca de seis años.Todo el rebaño- un total de 130 animales- fue sacrificado.

Dos meses más tarde fue detectado otro caso en el rebaño de un agricultor particular, en el pueblo de Svietnov, en la Meseta Checomorava. Ello impuso el sacrificio de cuatro reses.

En lo que se refiere al tercer caso del mal de las vacas locas, detectado la semana pasada en la cooperativa de Deblín,en Moravia, los veterinarios no saben cómo se produjo el contagio. Se inclinan, entrentanto, a la hipótesis de que el mal se haya propagado a través de los piensos al igual que en otras partes de Europa.

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El portavoz de la Administración Veterinaria Estatal, Josef Duben, explicó que está prohibido utilizar harinas cárnicas para la producción de piensos para el ganado bovino, pero esta materia prima se usa corrientemente en piensos destinados al ganado porcino y a las aves. Si el fabricante de piensos limpia deficientemente la línea de producción, las harinas cárnicas pueden contaminar los piensos para el ganado bovino.

Ahora, al contarse con las experiencias con el mal de las vacas locas de toda Europa, las medidas veterinarias ya no son tan severas como en los primeros tiempos del brote del mal. La cooperativa de Deblín no tendrá que sacrificar todo su rebaño. Por motivos de seguridad se sacrifican ahora tan sólo los animales que tienen la misma edad que la vaca contagiada. La cooperativas de Deblín sigue produciendo y vendiendo la leche ya que los veterinarios han confirmado que el mal de las vacas locas no se transmite por esta vía.