Santiago Roncagliolo: “Recién ahora que ya nadie pide libros de gente con cola de cerdo pude darme cuenta de lo extraordinario que es Gabriel García Márquez”

El prestigioso escritor peruano Santiago Roncagliolo

Más de diez años después de su primera conferencia en Praga, el escritor peruano Santiago Roncagliolo regresa a Chequia para participar en el Festival Mes de la Lectura, dedicado este año al exilio. En entrevista exclusiva con Radio Praga, el autor de Abril rojo reflexiona, entre otros temas, sobre la fascinación que despertó en Perú el nuevo papa y lo que significa vivir en España en tiempos de persecución a los extranjeros.

Madrid,  su primer lugar de adopción en España | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Algo de asombro se filtra en el propio Santiago Roncagliolo cuando admite que lleva viviendo más tiempo en España que en cualquier otro lugar del mundo. Esa permanencia ha dejado huella en su literatura y en su identidad: el prestigioso escritor peruano se siente también español, y reivindica que la mirada de los latinos en Europa forma parte del continente. Por eso, en un contexto que parece ir en sentido contrario, le da especial satisfacción participar en el Festival Mes de la Lectura de Autores (Měsíc autorského čtení), que este año —con el apoyo del Instituto Cervantes de Praga— se celebra en Chequia, Eslovaquia y Ucrania con el exilio como eje temático.

España  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Todo el concepto realmente me fascinó, en un tiempo en el que ves perseguir a extranjeros con ejércitos o amenazar con expulsarlos, directamente, desde el Parlamento de un país como España me parece muy hermoso que se diga que los extranjeros y sus idiomas también son Europa, incluso el español de un peruano también forma parte de Chequia y de Eslovaquia. Me hace muy feliz formar parte de ese proyecto, me parece que es un proyecto muy importante para hacer ver cómo es Europa ahora y cómo es de plural y diversa y variada, y cómo eso es una riqueza de historias, nuestras historias porque las historias de quienes venimos de América, de África, de Asia, también forman parte de la historia de Europa”.

Con una agenda muy cargada que lo llevará a Brno (viernes), Ostrava (sábado), Prešov (domingo) y Bratislava (lunes) otro aspecto que lo entusiasma a Roncagliolo es, justamente, que su participación tenga lugar en dos países distintos y en cuatro ciudades a la vez. Antes de cada debate leerá un relato con formato de crónica sobre una familia de su antiguo barrio en Perú que sentía fascinación por Estados Unidos, aunque esa fascinación termina convirtiéndose en pesadilla. El relato, que es el primero de su libro Lejos: Historias de gente que se va, se leerá en español y, respectivamente, en checo y eslovaco.

La importancia de llamarse traductor

A pesar de ser uno de los escritores latinoamericanos más importantes de la actualidad y de ser, por ejemplo, el autor más joven en haber ganado, en el año 2006, el Premio Alfaguara por su novela Abril rojo, Roncagliolo fue traducido al polaco, al búlgaro y al alemán, pero curiosamente no al checo. Sin embargo, hace más de diez años había estado en Praga para dar una conferencia sobre literatura en español, algo que suele hacer en diversas partes del mundo.

Santiago Roncagliolo | Foto: Oxford Literary Festival

“Algo muy bonito de mi trabajo en Europa es que voy a muchos países en los que no necesariamente he publicado libros, pero en los que hay peruanos y sudamericanos y españoles porque ahora también soy uno de ellos. Y, justamente, en países no latinos no hay tantas ocasiones de entrar en contacto con toda esa gente, entonces hago muchos actos que son, en realidad, para reunir a los que vienen de la comunidad hispanohablante en lugares como Suecia o Chequia”.

Reconoce Roncagliolo que los primeros tiempos en Europa fueron muy duros y si decidió quedarse no fue, precisamente, por las posibilidades literarias, sino porque le gustó la sociedad española: gente que, en su opinión, sabía vivir bien y era más libre y feliz que la del país de donde él venía. Y aunque enseguida obtuvo la doble nacionalidad, el momento en el que realmente empezó a sentirse español fue cuando tuvo hijos en España porque eso lo llevó a adquirir un gran compromiso con ese país.

“Mis primeras publicaciones en España no fueron como novelista, sino como traductor de una colección de literaura gay”.
Santiago Roncagliolo

Con más de dos décadas viviendo en Europa, recuerda Roncagliolo que, en medio de esos duros comienzos, hizo un trabajo que terminó siendo decisivo: traductor de la colección gay Uranistas de la editorial Odisea, el primer proyecto de Enrique Redel, quien en la actualidad lleva adelante la editorial Impedimenta.

“Yo me buscaba la vida y él había entrado a trabajar en una editorial de Chueca, el barrio gay de Madrid, que tenía una tienda que, entre muchas otras cosas, vendía algunos libros graciosos de gente que folla, esa era toda su ambición literaria, y entonces Enrique entró a esa editorial y dijo por qué no hacemos una colección de clásicos homosexuales, cómo autores importantes, sobre todo del siglo XX, han ido hablando de la homosexualidad y yo traduje a André Gide, a Jean Genet, luego una sátira muy graciosa que se publicó en esa época sobre Oscar Wilde y Bosie Douglas y también traduje algunas cosas de autores vivos y fue un éxito, esa colección fue un éxito y, de hecho, mis primeras publicaciones en España fueron esas, es decir, como traductor y no como novelista, y sobreviví también gracias a estar haciendo esas traducciones”.

El miedo en el cuerpo

La pena máxima | Foto: editorial Alfaguara

Con una obra que suele poner el foco en el miedo sin pertenecer por eso al género del terror, dice Santiago Roncagliolo que siempre tuvo la convicción de que monstruos, fantasmas y vampiros residen en la mente y en el corazón de las personas. Por eso, considera que su gran objetivo es hacer thrillers realistas como es el caso de Y líbranos del mal, donde aborda el tema de los abusos sexuales en la Iglesia Católica. Es decir, novelas capaces de explorar a fondo el pánico humano, algo que, en su opinión, remite a las primeras experiencias de su infancia.

“Yo crecí escuchando bombas y disparos, encontrándome con tiroteos y cadáveres por la calle, y también vengo de una familia en la que había muchos maltratos y mucha violencia, así que crecí preguntándome por qué la gente se pega, se abusa, se ataca, se mata, y siempre me he encontrado que nadie cree que es malo, que la gente hace esas cosas por cuestiones tan humanas como la necesidad de amor, la sed de justicia y, entonces, lo que busco es la humanidad de los monstruos, no me interesa el investigador de un policial, me interesa cómo se construye un monstruo, cómo una persona que es normal y buena en un entorno enfermo se convierte en una persona enferma, brutal, criminal”.

'Lejos' | Foto: editorial Alfaguara

Agrega que ese es un tema en el que, desde hace ya muchos años, suele reflexionar, sobre todo a raíz de distintas experiencias que tuvo durante algunas visitas a las cárceles, durante las cuales entendió con asombro que, en muchos casos, la diferencia entre él y esas personas quizás dependía tan solo de detalles tan azarosos como el barrio o el momento en el que cada uno había nacido. En cuanto a la siempre compleja actualidad, percibe que el peor miedo de hoy es uno que quizás la humanidad ya creía haber superado.

“Yo siento que hay un miedo a los que son diferentes, que tiene que ver con un fracaso global de la democracia, la democracia se basa en la idea de que alguien que es diferente no es malo, solo es diferente, y puedes convivir con esa persona; hoy en día eso nos cuesta cada vez más: tenemos tanto miedo, vivimos en un mundo inseguro, sentimos que las reglas sirven para tan poco que ya solamente confiamos en los que son iguales a nosotros, en las redes ya es casi imposible que alguien hable con una persona que piense diferente. Hay un ejército en Estados Unidos persiguiendo a gente que tiene un origen diferente”.

“En América Latina la idea era ser como Europa, y lo que está pasando, en cambio, es que Europa es cada vez más como nosotros”.
Santiago Roncagliolo

Agrega Roncagliolo que, tras la caída del comunismo, surgió la ilusión de que con el proyecto de las democracias capitalistas todo iba a funcionar bien, y eso generaría libertad y riqueza, pero esa esperanza, en su opinión, también terminó disolviéndose en el aire.

“En América Latina está claro que la idea era que, algún día seríamos, todos como Europa, y eso no ha pasado y más bien lo que está pasando es que Europa es cada vez más como nosotros, y ese fracaso, esos sueños que no se cumplieron creo que es lo que hace que uno se repliegue en su tribu y, de hecho, mis personajes siempre sienten que no encajan en la tribu, no encajan en el país o en la masculinidad o en el colegio o en la religión a la que han venido a parar en el mundo, y eso da mucho miedo, da mucho miedo sentir que no hay un lugar para tí en una sociedad y genera un miedo hacia los que no son como tú”.

Volver a Gabo

Santiago Roncagliolo se ve como parte de una generación de escitores que, a diferencia de lo que había distinguido a los autores del boom, no querían ser exóticos y, de hecho, afirma que él tuvo más influencias del cine negro que de lo real maravilloso. En ese sentido, autores como Gabriel García Márquez siempre estuvieron en las antípodas de lo que él quería ser.

'Del amor y otros demonios' | Foto: editorial Mondadori

“Mi último libro es una novela histórica y, entonces, tuve que leer Del amor y otros demonios, una novela histórica de García Márquez ambientada en el siglo XVIII y decidí que había que leerla porque es un referente, a pesar de que no aguanto a ese señor, y fue leerlo y, ahora que ya no es una sombra para tu trabajo, ahora que nadie te está pidiendo que hagas un libro sobre gente que sale volando o que tiene cola de cerdo, recién pude darme cuenta de lo extraordinario que es Gabriel García Márquez, con temas tan diversos y siempre tan singular, con un manejo del lenguaje tan preciso, con escenarios y personajes tan diferentes, te enfrentas a alguien que escribe como nadie más puede escribir”.

Por el contrario, considera que Vargas Llosa era un referente más cercano para ellos justamente porque era realista, usaba la cultura popular y algunos géneros despreciados por la alta literatura, además de disponer de un gran talento técnico que apabulla con su impresionante abanico de recursos narrativos. Sin ir más lejos, asegura que siempre le soprendió cómo en un solo párrafo Vargas Llosa podía llegar a incluir diez diálogos distintos y, aun así, inteligibles.

El rey de papas

Abril Rojo | Foto: editorial Alfaguara

Autor también de La pena máxima, sobre el tristemente célebre mundial 78 y, en particular, el polémico encuentro en el que la selección de Perú perdió 6 a 0 con la de Argentina, dice Roncagliolo que, a pesar de las sospechas, nunca se llegó a confirmar que existiera un arreglo, como sí ocurrió en los Juegos Olímpicos de Berlín del año 1936 cuando, tras ganarle 4 a 2 a Austria, la selección peruana se retiró del campo de juego debido a que la FIFA anuló el resultado y pidió volver a jugar el partido a puertas cerradas con la excusa de una supuesta invasión de campo por parte de los aficionados peruanos. A pesar de ser un amante del fútbol, dice Roncagliolo que no termina de cerrarle el narcisismo nacional que suele impregnar los grandes eventos deportivos, siempre un poco al borde de la xenofobia. Sin embargo, entiende que la tremenda alegría que causó la aparición del nuevo papa peruano León XIV en su país es algo distinto.

“Mientras en Estados Unidos lo tildaron de ‘comunista proaborto que odia a Trump’, las portadas de los diarios peruanos decían: ‘El papa come cebiche’”.

Santiago Roncagliolo

“Perú es un país que se siente muy pequeño, muy abandonado por el mundo y cualquier personaje que de repente destaque hace sentir a ese país que existe, y la reacción ha sido eufórica: le han hecho una cumbia, le han hecho una marinera, le han hecho un vals criollo, hay carteles por todas partes y ha sido muy gracioso porque, en Estados Unidos, han salido a decir, desde el trumpismo, que ‘ese es un comunista proaborto que odia a Trump’ y, al mismo tiempo, las portadas de los diarios de Perú decían: ‘El papa come cebiche’; mientras que la crónica de un periódico del norte era un reportaje exclusivo: el camarero del restaurante donde comía el papa y el titular era: ‘no dejaba propina, pero siempre daba la bendición’. Y como que es un señor de tu pueblo que ha ganado y triunfado. Así que, por lo menos, esa alegría hay que agradecérsela, que le diera esa alegría a un lugar tan sufrido ahora mismo pues ya es algo muy bonito”.

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