Milan Malina: el profesor que enseña checo a los latinos por amor a Perú

Milan Malina en la playa peruana

Luego de enseñarle checo a su exnovia peruana, Milan Malina empezó a ayudar a otros latinoamericanos a aprender el idioma —a veces incluso gratis—. En esta entrevista cuenta cómo funciona su método comunicativo y personalizado, y revela un consejo esencial para no bajar los brazos.

El gran desafío que el checo suele representar para muchos latinos tiene su contracara en la enorme dedicación de quienes lo enseñan. En el caso de Milan Malina, además, muchas de sus clases son gratuitas porque él decidió ofrecerlas en su tiempo libre sin ningún objetivo económico.

“Tengo bastante experiencia en cómo las personas que hablan español aprenden checo”.
Milan Malina

“Es más bien una actividad que hago completamente aparte, como un proyecto que me parece interesante y que, sobre todo, puede ayudar a los demás. La razón por la que enseño y por la que creo que tiene sentido es que pasé varios años con mi exnovia, que vivía en Perú, y a quien le enseñaba checo. Gracias a eso tengo bastante experiencia en cómo las personas que hablan español aprenden checo. También intenté enseñar a algunos amigos y amigas con los que estaba o estoy en contacto. Y de ahí surgió la idea: pensé que esto también podría ayudar a más personas”.

Machu Picchu | Foto: archivo personal de Milan Malina

En una relación con el país de mi ex

La relación con su ex peruana no prosperó, pero sí su vínculo con Perú y toda la región. De hecho, cuenta que estuvo en total en ese país más de un año, la última unos seis meses, así que conoce bastante bien el lugar y su gente. Asegura Milan que Perú le llegó directo al corazón y las clases son, de algún modo, su forma de devolver ese amor que recibió durante esas visitas. Nacido en la ciudad cervecera de Pilsen, Milan se reconoce como un enamorado de la cultura latina y siempre que puede ayuda a los hablantes de español a integrarse a una sociedad con algunos códigos culturales parecidos, pero otros muy distintos.

Milan Malina,  profesor de checo especializado en latinos | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“A mí, personalmente, me resulta más natural o más agradable el estilo de América del Sur, o la cultura sudamericana. De hecho, ese contraste puede ser parecido a la diferencia entre la cultura del sur de Europa y la de Europa central. Aquí, en general, la gente es más reservada que en el sur o en América Latina. Por mi propia experiencia y también por lo que he escuchado de gente de América del Sur, hay una diferencia bastante notable: en Europa Central, la gente suele ser un poco más “fría”, por decirlo de alguna manera. Si tuviera que expresarlo en palabras más claras, diría que son más reservados, un poco más distantes y más serios. No quiero que suene como si no fueran amables porque no es verdad, pero si hablamos en términos generales, esa sería una de las mayores diferencias. Y, justamente, por eso siento que la cultura del sur es más cercana a mí... creo que es mejor ser más abierto, más amigable y tomarse las cosas con un poco más de ligereza, en lugar de ser demasiado rígido o serio”.

Milan Malina | Foto: archivo personal de Milan Malina

La insoportable levedad de los nombres

“Creo que es mejor ser más abierto, más amigable y tomarse las cosas con un poco más de ligereza, en lugar de ser demasiado rígido o serio”.
Milan Malina

La mayoría de los alumnos de Milan son principiantes, por lo que su principal enfoque es mostrarles cómo posicionar la boca para producir los caprichosos sonidos del checo. Asegura que su nivel de español le alcanza para dar la mayoría de las explicaciones y, cuando es necesario, traduce de antemano algunos conceptos anatómicos que prefiere no ignorar. Con formación en IT y tecnologías de desarrollo, su principal campo profesional, Milan también se dedica a sacar fotos artísticas y retratos.

Y aunque reconoce que no tiene formación pedagógica, gracias a su experiencia práctica logra hacer frente a las principales dificultades que padecen los latinos con el checo.

Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Al principio, lo más complicado suele ser la pronunciación de algunos sonidos del checo que no existen en español como la ‘ř’, que es bastante específica del checo. Luego, en un nivel más avanzado, los casos gramaticales son bastante difíciles de entender. En checo hay siete casos y se usan de distintas maneras, y muchos idiomas no tienen nada parecido. La verdad es que, a veces, es complicado explicar por qué una palabra tiene una terminación y no otra, o por qué un nombre cambia dependiendo de si estás llamando a alguien o hablando de esa persona. Eso puede resultar confuso, sobre todo el hecho de que hasta los nombres propios cambian, lo cual sorprende a muchas personas”.

Aunque la falta de tiempo no le permite tener tantos estudiantes, asegura Milan que la actividad le encanta: además de sentirse útil, le gusta percibir la emoción de ellos al avanzar en el aprendizaje.

Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Mayormente, o bastante a menudo, las clases son divertidas. Y esa es una de las razones por las que mantengo esta actividad en mi tiempo libre. Cuando una persona que nunca ha hablado un idioma y casi no lo conoce, empieza a familiarizarse con él, hasta la pronunciación puede volverse interesante. Y en general veo que los estudiantes adoptan una actitud positiva: relajarse y confiar en que, al final, de alguna manera, llegaremos a buen puerto. Y así es como, de alguna forma, funciona. Hay cosas que incluso los checos no dicen en forma completamente correcta, y eso se los digo bastante a los estudiantes: no hay razón para decirlo todo perfectamente correcto, según las reglas. No hay razón para tomarse los casos demasiado en serio, cuando lo más importante es comunicarse. Siempre les digo a los estudiantes que los locales los van a entender. Tal vez noten que no son hablantes nativos, pero los entenderán, y eso es lo principal”.

Un descanso para recargar energía | Foto: archivo personal de Milan Malina

No hacer tanto caso a los casos

En la festividad de la Virgen de Arequipa | Foto: archivo personal de Milan Malina

Aunque sus clases suelen durar una hora, cuenta Milan que también es posible reservar una mini-lección, en la que el interesado le aclara los motivos por los que decidió aprender el idioma. Y contra todo lo que suele decirse, asegura que aprender checo no es imposible e incluso recuerda el caso de una joven latina con una excelente memoria que logró aprender lo básico en apenas un par de clases.

“Sí, todo es posible. Depende de cuáles sean las posibilidades de tiempo de la persona, de las experiencias que tenga, depende de cuánto quiera aprender, qué significa eso para esa persona, si solo quiere pedir, no sé, un café, o simplemente ir a un restaurante, o trabajar en algo que no requiera una comunicación exigente, o si quiere dominar los siete casos con precisión y no equivocarse, esas son demandas completamente diferentes”.

En Arequipa probando cuy | Foto: archivo personal de Milan Malina

Otra particularidad de sus clases es que Milan rara vez usa manuales. Y no solo por motivos didácticos, sino también porque considera que la mayoría de ellos no cuenta con una propuesta gráfica acorde a la época.

“En realidad, tengo mi propio contenido, que creo en la computadora: son situaciones o mini-diálogos simples de la vida real. Así que hago mi propio contenido siempre a medida de cada estudiante en particular. Le pregunto al estudiante cuál es la razón por la que quiere aprender el idioma, cuáles son sus experiencias previas y qué le gustaría lograr, y de acuerdo a eso, modifico de alguna manera las lecciones y creo el contenido a medida sin tener que rehacer todo cada vez”.

En la Plaza de Armas de Arequipa | Foto: archivo personal de Milan Malina

Además de preocuparse por buscar contenidos personalizados, en sus clases Milan siempre prefiere enfocarse en situaciones concretas, para que sus estudiantes puedan comunicarse bien y pronunciar correctamente. De hecho, por ese motivo decidió bautizar a su proyecto de enseñanza con el nombre de Checo diario https://checodiario.com/. Es decir que su enfoque es absolutamente comunicativo y no tan gramatical. En consecuencia, quienes estén por bajar los brazos en el aprendizaje del checo aún pueden encontrar en un profesor como Milan una gran fuente de motivación.

Milan Malina,  profesor por vocación | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“El único consejo que puedo dar es no desanimarse por la gramática y esas cosas que, al principio, los estudiantes no necesitan saber tan bien como, por ejemplo, los casos. Realmente no importa tanto si ponen una terminación u otra. Los checos pueden entender muchas frases sin casos y a lo sumo se darán cuenta de que esa persona está aprendiendo checo. Siempre que enseño, evito que mis estudiantes se preocupen por qué terminación usar, eso solo los confunde y es algo muy desalentador. Sí, creo que son ese tipo de cosas que hacen decir a la gente: ‘¡Dios mío! ¿Debería seguir? No tiene sentido, nunca lo aprenderé’. Y la verdad que es una lástima”.