Ránking de los 5 productos imprescindibles de las Navidades checas que encuentras en el supermercado

¿Carpa en la bañera, pan trenzado o bebés Jesús de chocolate en el árbol? La Navidad checa tiene sus propios imprescindibles, y muchos de ellos se consiguen en el supermercado. Reunimos cinco productos que explican por qué las fiestas en Chequia saben — y se viven — de una forma tan especial.

Núm. 5 - Carpa

La carpa frita es sin duda la comida más icónica de la Navidad checa. Acompañada de ensalada de patatas después de una sopa del mismo pescado, es a su vez uno de los platos más odiados por los niños checos, que a menudo convencen a sus padres para que les preparen un filete de pollo empanado en su lugar.

Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Lo que pocos recuerdan mientras pelean con las espinas es que la cena de Nochebuena tiene su origen en la tradición católica de ser una comida de vigilia, es decir, una cena sin carne roja. Como el consumo de pescado sí estaba permitido, se popularizó el consumo de carpa, que era el pescado más disponible y asequible de la época. Aun así, durante mucho tiempo se trataba de una comida para la clase alta, muchas familias cenaban platos vegetarianos porque el costo seguía siendo demasiado alto.

Hoy en día la carpa es realmente asequible durante las navidades, pero por su sabor fuerte, su capacidad de suscitar peleas entre padres e hijos en la cena de nochebuena y las diversas disputas generadas alrededor de su venta (en relación a las cuestiones éticas de mantenerlas apretadas en tanques pequeños y en bañeras), la ubicamos al final de nuestra lista.

Núm. 4 - Vánočka

La Vánočka es un pan dulce con nueces y frutos secos que enamora a los checos en Navidad. Por su forma trenzada, tiene una fuerte simbología cristiana, y es que representa al bebé Jesús envuelto en pañales, a la vez que es considerado un símbolo de generosidad, abundancia y buenas cualidades.

Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Un producto que no falta en ningún supermercado antes de la navidad checa que muchos compran en su tienda de cada día, otros piden en panaderías y otros preparan en casa. Por ello, os compartimos también la receta tradicional de una abuela checa y os animamos a intentarlo desde cualquier lugar en el mundo.

Núm. 3 - Figuras de chocolate para el árbol de Navidad

Pocos hogares checos imaginan el árbol de Navidad sin esas pequeñas figuras de chocolate envueltas en papel brillante. Campanas, estrellas, figuras religiosas, ángeles o setas —todas colgadas con un delicado hilo dorado que los niños van “desapareciendo” poco a poco durante las fiestas. Las cajas con surtidos de estas figuras son un clásico de los supermercados checos, donde aparecen a mediados de noviembre junto a las guirnaldas y las velas.

Foto ilustrativa: Pixabay,  Pixabay License

Su origen se remonta a finales del sg. XIX, cuando empezaron a fabricarlas en la fábrica de chocolate de Velim, en Bohemia Central. A día de hoy dividen a la población en dos campos, los que prefieren las figuritas de chocolate rellenas de crema, y los que prefieren el chocolate solo.

Núm. 2 - Vaječný likér / Ponche de huevo

Una mezcla cremosa de leche, huevos y azúcar con un inconfundible aroma a vainilla, el ponche de huevo es el compañero dulce de las fiestas checas. Su historia se remonta a la Edad Media, cuando bebidas similares a base de huevo y leche se preparaban en distintas partes de Europa. Incluso se cuenta que el rey Luis IX de Francia la rechazó en su lecho de muerte para no romper la vigilia.

Foto: Radio Prague International

Hoy en día, en la República Checa, este licor se sirve sobre todo frío en pequeños vasos de chupito, aunque también se usa para dar un toque festivo al café, acompañar helados o aromatizar postres en forma de crema. Su sabor suave y reconfortante lo ha convertido en un clásico navideño que, más que una bebida, es casi un postre líquido. Y aunque muchos deciden elaborarlo en casa, muchos confían en los supermercados para abastecerlos de esta magia navideña.

Núm. 1 - Calendarios de Adviento

Pocos objetos anuncian la llegada de la Navidad en Chequia como el calendario de Adviento. Desde el 1 hasta el 24 de diciembre, cada día se abre una pequeña ventana que esconde una sorpresa —tradicionalmente un bombón, aunque hoy también pueden encontrarse versiones con té, juguetes, cosméticos o incluso cerveza artesanal.

Foto: Lenka Žižková,  Radio Prague International

El primer calendario de Adviento documentado apareció en 1851 y era una creación completamente artesanal, muy distinta a la que conocemos hoy: auténticas obras de arte que representaban pequeñas aldeas o ciudades, con ventanitas donde los niños encontraban versos y escenas bíblicas. El formato impreso llegó más adelante en el sg. XX de la mano del tipógrafo alemán Gerhard Lang, quien se inspiró en su infancia, cuando su madre le regalaba veinticuatro galletas pegadas sobre un cartón. Su versión incluía veinticuatro imágenes y versos, y pronto derivó en los primeros calendarios con ventanitas alrededor de 1920. Aunque su empresa no sobrevivió a los años treinta, la tradición ya había echado raíces y vio un auge después de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy en día, los supermercados se llenan de ellos desde mediados de noviembre, en versiones que van de las más simples a las de diseño gourmet. Y aunque abrir una ventanita al día parece un gesto pequeño, es una forma dulce de alargar la espera y mantener viva la ilusión navideña.

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