Raduza, una misteriosa estrella del folk checo

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Raduza, simplemente Raduza, ese es el nombre artístico de una de las grandes cantautoras checas de música folk. Se ganó las simpatías de la crítica con su álbum "Los ángeles del cielo".

Con tan sólo 29 años de edad, Raduza apareció en los escenarios checos con una maleta llena de canciones que no duda en acompañar con su acordeón, que domina como si se tratara de la prolongación de sus manos.

De aspecto frágil y sencillo, Raduza se apodera en breves minutos del escenario y cautiva a todo los públicos. Dispone de una chispa excepcional, cargada de energía y con una maestría en la ejecución del acordeón que hasta lo mejores acordeonistas checos palidecen a su lado.

Oriunda de Praga, Raduza tomó a los 18 años la decisión de su vida: anunció a sus padres que deseaba irse a patear el mundo. Lo hizo, pero antes cursó estudios en el conservatorio donde se sintió como pez en el agua.

Ahora su vida se desarrolla sobre las tablas de teatros, salas de concierto y escenarios improvisados a lo largo y ancho de la República. Apostó por un género que, si bien algunos no creían que daría mayores resultados se ha echado al público en el bolsillo.

Para muchas personas resulta extraño que una chica de aspecto tan frágil haya escogido el acordeón como su instrumento musical. De acuerdo con recientes informaciones a la prensa Raduza explicó que al principio no tenía ningún tipo de inclinación especial por ese instrumento...

"pero un día la cantante Zuzana Navarová me dijo que en la tienda de instrumentos musicales de la calle Maislova hay un acordeón bellísimo. Una semana después todavía estaba en la vitrina, lo compré y nunca más volvimos a separnos. Entonces no tenía mucho dinero y estaba amueblando mi apartamento, llamé a mi padre y le dije: sabes que me compré? Una silla! Dijo él. No un acordeón, respondí. Mi padre dijo que mientras aprendía a tocar podía sentarme en el estuche, pero tuve que confesarle que lo compré sin estuche..."

A la pregunta de si el acordeón no es demasiado pesado para una chica. Raduza sonríe y explica que sí, que a veces mover el fuelle resulta un tanto difícil pero que todo es asunto de costumbre. Pero en los conciertos siempre tengo conmigo el acordeón y la guitarra, antes había tocado también el piano.

Al referirse a los músicos que le han influido en su estilo de hacer música, Raduza asegura que todos. Empezó escuchando a cantautores como Merta, Nohavica y Vysotzky. Pero una importante huella dejaron en ella Frank Zappa y Jetro Tull. No obstante, asegura que no puede decir que se trate de ídolos. Un gran respeto y admiración tiene por la cantante Zuzana Navarová, "la culpable" entre comillas de que Raduza sea hoy una gran acordeonista.

Algunos críticos checos trataron de explicar el fenómeno Raduza, pero al final simplemente se limitaron a constatar que se trata de una artista con gran talento, que domina varios instrumentos, es además letrista, compositora y cantante.

Pero como si eso no fuera poco, Raduza compone música para presentaciones de teatro y no le teme a la música clásica en general.

Entre los misterios que oculta la joven artista checa, quizá uno de los mayores es su nombre artístico. La prensa entera se ha lanzado sobre ella preguntando qué significa, de dónde viene, cómo surgió...Pero ella responde "eso es parte de mi identidad, y más que hablar prefiero tocar y cantar..."

Autor: Federico Picado
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