Praga cambia el color de su alumbrado público
El Ayuntamiento de Praga anunció la incorporación de nuevas lámparas callejeras, que emitirán una luz más cálida y con menor contenido de azul, señalado como uno un factor que podría afectar el sueño. La medida responde a recomendaciones de expertos en salud y a las quejas de vecinos, especialmente en Praga 6, y busca equilibrar la iluminación urbana con el bienestar de los ciudadanos. La ciudad instalará lámparas de 3000 kelvin, mientras que algunas zonas podrían reducirse a 2700 kelvin gracias a subsidios del Ministerio de Medio Ambiente, según un reportaje de la Radio Checa.
El mismo artículo destaca que estudios de la Universidad Carolina confirman que incluso niveles bajos de luz blanca intensa pueden alterar el sueño, ya que el ojo humano es especialmente sensible a la luz azul. Por ello, los técnicos continuarán usando luz blanca únicamente en zonas críticas, como pasos peatonales, mientras el resto de la ciudad contará con una iluminación más cálida y menos invasiva.