Políticos reaccionan a la protesta de Letná con posturas enfrentadas
Las reacciones políticas al multitudinario acto celebrado el sábado en la explanada de Letná, en Praga, evidenciaron una fuerte división entre el Gobierno y la oposición. El primer ministro Andrej Babiš calificó previamente a los organizadores como un grupo “activista” y, aunque reconoció el derecho a manifestarse, afirmó que los participantes “no tienen razón” en sus críticas, declaraciones recogidas por ČTK y ČT24.
Desde el Ejecutivo, el ministro de Relaciones Exteriores, Petr Macinka, sostuvo que la democracia checa no está amenazada por el Gobierno, sino por “grupos de presión incapaces de aceptar los resultados electorales”, según difundió la Televisión Checa. Aseguró además que el gabinete se mantendrá firme y no cederá ante las presiones derivadas de este tipo de movilizaciones.
En contraste, representantes de la oposición valoraron positivamente la movilización ciudadana. El ex primer ministro Petr Fiala expresó en la red X su “respeto y agradecimiento” a los asistentes, destacando que una sociedad civil activa es una señal positiva para el país. En la misma línea, el líder de STAN, Vít Rakušan, afirmó que la afluencia a Letná refleja el descontento tras los primeros meses del Gobierno de Babiš.
Por su parte, el presidente del Partido Pirata, Zdeněk Hřib, advirtió que el país se encuentra ante una “última oportunidad” para frenar lo que considera una erosión de la democracia y de los medios públicos. El diputado Radek Koten (SPD), por su parte, señaló que los actuales partidos opositores podrían eventualmente llegar a acuerdos con Babiš, en respuesta a los llamamientos surgidos durante la protesta.