Para que los padres no olviden que la cultura es también para ellos

Concierto de música clásica

Los niños pequeños y los conciertos de música clásica no se excluyen mutuamente. Y la cultura forma parte de la vida – aún teniendo un bebé. Ese el mensaje que transmite y convierte en realidad el proyecto Filharmoniště que organiza conciertos accesibles para familias con niños de todas las edades.

Helena Bartošová y Vanda Kofroňová son amigas desde el instituto, ambas aficionadas a la cultura, el teatro y la improvisación teatral. Tras un breve período durante la universidad, cuando sus trayectorias tomaron diferentes direcciones, la maternidad las volvió a unir, al darse cuantas ambas que algo faltaba en sus vidas. Helena Bartošová contó en entrevista con Radio Praga Internacional cómo fue que surgió Filharmoniště, un proyecto que crea oportunidades para que los padres y sus hijos puedan disfrutar de la cultura y pasar un momento ameno en familia.

Helena Bartošová | Foto: Romana Marksová,  Radio Prague International

“Nos vimos en el parque con los cochecitos y hablamos sobre lo mucho que echábamos de menos la cultura. Y que también echábamos de menos hacer algo, algún proyecto. Así que nos pusimos a pensar qué proyecto podríamos hacer. Nos atraía mucho el teatro, que era algo que teníamos en común, pero ya en ese momento, en 2018, estaban surgiendo diversos festivales de teatro, incluso festivales para niños pequeños. Y concluimos que queríamos tener algo propio. Justo en ese momento, Vanda acababa de volver de Alemania, donde una amiga le contó que no había conseguido entradas para un concierto de música clásica para bebés. Y pensamos: ‘Vaya, aquí no hay nada así. Y es precisamente lo que nos gustaría hacer’. Y así es como surgió todo”.

"Nos dimos cuenta de que, evidentemente, se trataba de un tipo de proyecto que no solo nos faltaba a nosotras, sino también a otros padres en Praga”.

Hoy en día, Helena y Vanda organizan entre diez y quince conciertos cada mes – de géneros diferentes y para públicos distintos. Pero no fue siempre así y el proyecto ha sido un camino lleno de aprendizaje, detalla Bartošová.

“Al principio era un proyecto totalmente punk. Decidimos probar con un concierto. Contacté a amigos, conocidos y encontré a una música con la que, de hecho, compartí habitación en la casa de maternidad — la primera oboísta del Teatro Nacional, Marta Bílá. El proyecto la entusiasmó y terminó creando un conjunto con sus compañeras de la Academia de Artes Escénicas de Praga (HAMU), el cuarteto Gaudioso, un cuarteto de viento. Y ellas nos ofrecieron el primer concierto. Nos sorprendió que se reuniera tanto público. Y pensamos que, tras el primer concierto en mayo, el siguiente sería a lo mejor en otoño. Pero probamos con otro en junio y también se vendió completamente. Entonces nos dimos cuenta de que, evidentemente, se trataba de un tipo de proyecto que no solo nos faltaba a nosotras, sino también a otros padres en Praga”.

Conciertos para los más pequeňos | Foto: Filharmoniště

Filharmoniště empezó a ofrecer un concierto cada mes, dando unos primeros pasos cautelosos, como quien prueba el terreno, buscando la mejor manera de hacer las cosas.

“Nos daba miedo pedir dinero, por ejemplo. Así que las entradas eran muy baratas. También llevábamos juguetes para los niños, o refrescos, y hacíamos rifas para los asistentes, para aumentar un poco los ingresos que teníamos. Eso, por supuesto, dejamos de hacerlo”.

Que nadie se estrese

Conocer los instrumentos | Foto: Filharmoniště

En cuanto al programa, Helena Bartošová, indica que el objetivo inicial era irles acercando a los más pequeños los diferentes grupos de instrumentos musicales, empezando por los de viento, de cuerda, después el arpa o el violín. No obstante, las fundadoras terminaron descubriendo que, al incluir más géneros, el proyecto se volvería también más interesante para los padres.

“Porque lo que queremos principalmente es que los padres disfruten de la música junto a sus hijos, los más pequeños. Así que ahora ofrecemos por ejemplo flamenco y estamos pasando a géneros como el swing o las oldies. Nuevamente también se pueden escucha canciones que se cantan alrededor de la hoguera, es decir, los clásicos checos. Pero también hay fusiones. Nos contactó por ejemplo Anna Homola, que es bailarina, así que ya tenemos conciertos con actuaciones de ballet clásico o con acróbatas colgantes. Así que combinamos todo eso, también el gypsy jazz, y seguimos avanzando”.

"Nos esforzamos al máximo para que los padres puedan tomar un café en la sala y algún refrigerio. Sabemos que lo necesitan por la mañana. El objetivo es que disfruten un momento bonito en el que puedan relajarse y que se acuerden de que la cultura forma parte de la vida”.

Los conciertos de Filharmoniště están adaptados a las familias con bebés. Es posible llegar con el cochecito y siempre hay dónde dejarlo. El público se suele sentar en el suelo en mantas propias, para que los bebés tengan su espacio, sus juguetes. De modo que todos están cómodos y pueden acostarse si hace falta. Las comidas y bebidas son muy recomendadas y nadie se molesta si las madres amamantan donde sea. El objetivo, según describe Helena Bartošová, es que todos lo pasen bien, que no se estresen. Y se toma en cuenta también que, muchas veces, puede ser la primera experiencia de los bebés con música en vivo.

Actividades musicales para niňos | Foto: Filharmoniště

“Nos esforzamos mucho en que el evento sea agradable tanto para los padres como para los más pequeños. Y, de hecho, puede ocurrir que los bebés hayan dormido mal y que no sea el mejor día para escuchar un cuarteto de cuerda. Pero intentamos tranquilizar a los padres. Es necesario abrir la puerta poco a poco y que el bebé entre gradualmente, hasta que se acostumbre al sonido y realmente lo disfrute. Si necesitan levantarse y pasear por la sala, también está bien. Y, por supuesto, recomendamos a los padres que, cuando la cosa se anime un poco, lleven a los niños en brazos y se muevan con ellos, los balanceen, bailen. Nos esforzamos al máximo para que los padres puedan tomar un café en la sala y algún refrigerio. Sabemos que lo necesitan por la mañana. El objetivo es que disfruten un momento bonito en el que puedan relajarse y que se acuerden de que la cultura forma parte de la vida”.

De La Scala a Filharmoniště

Conciertos en espacios históricos | Foto: Filharmoniště

Y mientras que tocar, cantar o bailar ante un público de bebés o niños en edad prescolar debe ser muy diferente a actuar ante un público adulto, Helena Bartošová afirma que todos los músicos que participan en el proyecto son profesionales, muchas veces con sus propios niños delante cuando ensayan en casa, así que entienden que no todo va a ser perfecto y que, sin duda, habrá interrupciones. Algunos también dan clases de música, así que están más que preparados para el entorno que los espera.

“Todas las personas con las que colaboramos, y hoy en día se trata de decenas de artistas y músicos establecidos y maravillosos, consideran que nuestro proyecto tiene sentido. Que mostrar la música a los más pequeños desde una edad tan temprana tiene sentido. Así que nos apoyan y al mismo tiempo lo disfrutan. Y debo admitir que a veces incluso los músicos se emocionan, y a veces también nosotras, las organizadoras, y eso es genial”.

Barbora Kabátková | Foto: Kateřina Cibulka,  Český rozhlas

Bartošová cuenta que otro de los atractivos del proyecto y un aspecto que aprecia mucho es la posibilidad de ir incluyendo diferentes géneros, incluso más antiguos, como la música barroca. Y tras presentarla a los padres y niños en varios eventos, decidió ir más allá y se puso en contacto con Barbora Kabátková, soprano y directora artística y dramaturga del prestigioso conjunto femenino Tiburtina Ensemble, cuyas integrantes viajan por todo el mundo y cantan acompañadas por arpas medievales. Y además prepara diferentes programas para escuelas y guarderías, así que Filharmoniště no es algo totalmente nuevo.

“Dos meses antes de nuestro programa tocó en La Scala. Eso fue como un gran sueño para mí. Además, trajo a una compañera suya que toca el clavicymbalum, un teclado medieval. Y yo me preguntaba cómo lo llevarían los niños, cómo lo llevarían los padres. Y sí, vino bastante gente. Además, el concierto se celebró en el hermoso espacio del ayuntamiento de la Ciudad Nueva de Praga, donde hay frescos históricos de esa época. Y los bebés, de tres meses, estaban tumbados boca arriba, los de seis meses sobre su abdomen, y realmente aguantaron esos 20 o 25 minutos, que es lo que a esa edad aguantan, escuchando aquel sonido meditativo. Y fue increíble. El sonido, la música, realmente funciona y se propaga por todas partes. Es un poco diferente al teatro. La música realmente impregna todo el espacio y los niños ya están acostumbrados a ella desde la semana veinte. A la música, a la voz y al sonido que los rodea. Fue un momento emocionante para mí”.

Una experiencia compartida y un camino por descubrir

En cuanto al efecto que la música puede tener en los niños en una edad temprana, Helena Bartošová afirma que, aunque el famoso efecto Mozart no se haya probado, la música tiene indudablemente un impacto positivo.

Música y baile para los más pequeňos | Foto: Filharmoniště

“Se ha demostrado que la música y la exposición a la música, especialmente en compañía de los padres, aumenta la inteligencia social de los niños. El hecho de pasar tiempo de calidad con sus padres les ayuda a progresar. Y, sin duda, se están llevando a cabo investigaciones sobre cómo la música clásica, concretamente Mozart y Haydn, afecta a los pacientes epilépticos. Por ejemplo, en Brno, bajo la dirección del neurólogo Ivan Rektor. Pero lo que nosotras buscamos son espectadores felices, una experiencia compartida y el hecho de que realmente estén juntos. Nos encanta que no solo vengan mamás y papás con sus hijos, sino también abuelas y abuelos. Y cuando se reúnen allí señoras mayores al mediodía, porque también pueden acceder a los sitios ya que son sin barreras, nos alegra mucho”.

Se ha demostrado que la música y la exposición a la música, especialmente en compañía de los padres, aumenta la inteligencia social de los niños.

Helena Bartošová afirma estar muy agradecida a todos los que han ayudado a que este  proyecto crezca y se expanda. Filharmoniště se ha llevado varios galardones, como el primer lugar en la Academia para Mujeres Emprendedoras, además de haber participado en el Newton Business Accelerator de la Newton University. Cuenta que con cada consejo y experiencia han logrado alejarse de sus principios punk, y han aprendido desde tablas hasta marketing. Tras ser un poco cautelosas de cara a una posible expansión del proyecto, queriendo hacerlo bien, de forma gradual y premeditada, Helena y Vanda tienen ahora la mirada puesta en regiones checas más allá de Praga y Bohemia Central e incluso en Budapest, donde cuentan con una amiga que estaría interesada en trasladar el proyecto nada menos que a la capital húngara. Al mismo tiempo, el proyecto ha entablado colaboraciones con preescolares y colegios, ofreciendo programas para sus alumnos.

Ante la pregunta de cuál es su sueño para Filharmoniště, Helena Bartošová afirma que ese es un camino por descubrir.

“Con Vanda nos gusta avanzar paso a paso, hay un sinnúmero de áreas diferentes que nos interesan y lo que no encanta es que nunca sabemos qué es lo que podríamos querer porque, en el momento, ni siquiera somos capaces de imaginarlo. Y luego, de repente, algo sucede o alguien nos da un empujoncito, nos impulsa y nos decimos: ‘Ajá, esto también nos podría gustar’. Así que no tengo expectativas, dejo que las cosas fluyan y espero sorprenderme, nuevamente, por todo lo que el mundo nos vaya mostrando”.

En el contexto de un futuro más próximo, Filharmoniště se prepara para su temporada alta, la Navidad. Durante los eventos, los visitantes – grandes y pequeños – podrán disfrutar por ejemplo de clásicos checos, pero también de villancicos de todo el mundo o de conciertos de swing navideño.

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