Científicos checos prueban un adhesivo óseo inspirado en las conchas de los moluscos para tratar fracturas
Ya no más tornillos: en el futuro se podrá usar pegamento para tratar fracturas. Actualmente lo están probando científicos del centro de investigación CEITEC de la Universidad Técnica de Brno basándose en las conchas de los moluscos. Los fragmentos se adhieren a su lugar, luego el pegamento se absorbe gradualmente y se descompone en sustancias que se encuentran naturalmente en el cuerpo.
Por ahora, el adhesivo se está probando en ovejas. Después, será posible pasar a las pruebas clínicas. Invitados por el personal del CEITEC, pudimos asistir en persona al procedimiento. En la mesa de operaciones yace una oveja anestesiada, y el cirujano Milan Krtička, del Hospital Universitario de Brno y de la Facultad de Medicina de la Universidad Masaryk, explica su forma de preparar el lugar donde aplicará el adhesivo óseo.
“Ahora estamos abriendo un orificio en el centro de un hueso de la pata de la oveja, donde moldeamos un disco para probar el adhesivo en cuestión, y luego volveremos a pegarlo en su lugar. Observaremos cómo el adhesivo lo pega, se integra y se transforma en hueso nuevo”.
El pegamento también se puede aplicar con una jeringa
El pegamento tiene dos componentes: un gel adhesivo y un polvo biocerámico. Al mezclarlos, se forma una masa que une los huesos, pero que al mismo tiempo es porosa. Gracias a esto, es muy similar al hueso real. De esta manera, los nutrientes, la sangre y las células madre de la médula ósea pueden atravesarla. Estas células cubren gradualmente el adhesivo y lo transforman en hueso.
“Una vez endurecido, es poroso y ayuda a la formación de hueso nuevo. Se utilizaría precisamente para unir fracturas con astillas, y la ventaja es que se puede aplicar con una jeringa, por ejemplo, bajo control de rayos X. Así no sería necesario abrir toda la fractura”, explica la investigadora de CEITEC, Lenka Michlovská.
Según ella, el descubrimiento de los científicos supera incluso a los adhesivos óseos que se utilizan actualmente.
“Hoy en día se utilizan adhesivos de metacrilato, que sirven para unir el hueso y el metal, por lo que se emplean en implantes, pero no permiten unir fragmentos óseos dispersos. Este nuevo adhesivo lo hará posible”.
Lucy Vojtová, jefa del grupo de investigación de biomateriales avanzados, agregó que no tiene conocimiento de que exista algún producto con propiedades similares a las de este adhesivo. Por eso, los científicos están tramitando su patente.
Los científicos se inspiraron en los mejillones, que son capaces de adherirse a las rocas
Ninguno de los adhesivos probados hasta ahora se había evaluado en un entorno sanguíneo vivo. La cirugía salió bien y la oveja regresó al corral junto a las demás que se habían sometido a la misma intervención, afirma la veterinaria Edita Jeklová.
“Están muy bien, todas las ovejas se alimentan con normalidad. Y son capaces de mantenerse de pie, moverse y apoyar la extremidad operada. Todas se encuentran bien”.
En la búsqueda de la composición óptima, los científicos se inspiraron en los mejillones. Notaron que son capaces de adherirse a las rocas en ambientes húmedos. Los científicos necesitaban algo así para que el adhesivo no se disolviera ni se desprendiera al entrar en contacto con la sangre. Por eso investigaron la composición de las proteínas que los mejillones segregan cuando quieren adherirse al fondo.
El nuevo adhesivo óseo ahora funciona sobre una base similar. Ofrece la posibilidad de pegar, incluso bajo rayos X, pequeños fragmentos que a menudo se retiran en las cirugías convencionales por ser demasiado pequeños para poder atornillarlos.
A los científicos del CEITEC les esperan ahora más pruebas y años de trabajo. En el futuro, esto permitiría unir fracturas complejas y acortar el tiempo que las personas deben pasar con el hueso inmovilizado con yeso u otra fijación. El problema es que las pruebas pueden costar varios millones de euros, así que ahora están buscando un fabricante que esté interesado y que ayude a financiarlas.








