“Los profesores debemos aprender a mirar el idioma checo con los ojos de un extranjero”

Jitka Pourová

Aunque comenzó enseñando a los propios checos, cuando a Jitka Pourová le propusieron dar clases a extranjeros no lo dudó ni un instante. Y su experiencia fue tan positiva que, años después, decidió también formar a nuevos docentes para que el checo deje de ser ese “idioma imposible” que tantos sufren. En esta entrevista, además, comparte el que considera su único consejo verdaderamente infalible para aprender en serio el idioma.

Puede parecer obvio, pero no deja de asombrar la enorme diferencia en la manera en que los locales y los extranjeros aprenden el cada vez más buscado idioma checo. Tener eso en claro no solo ayuda a evitar malentendidos, también vuelve mucho más eficiente el trabajo de los docentes. El caso de la experimentada profesora Jitka Pourová es una prueba contundente.

La profesora Jitka Pourová | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Yo enseño a extranjeros más o menos desde 2013, pero estudié Filología Checa en la Facultad de Filosofía de la Universidad Carolina. Empecé como profesora en una escuela primaria, enseñando a niños checos. Después también trabajé en la administración pública y en el sector privado, pero en realidad siempre estuve enseñando a alguien, por ejemplo preparando a estudiantes para la maturita y cosas así. Y en algún momento de 2013 llegó la primera oferta para ver si no quería enseñar a extranjeros. Y dije que sí, aunque pensé que probablemente no sería lo mismo que enseñar a checos. Por eso hice además un curso de enseñanza de checo como lengua extranjera, llegaron los dos primeros estudiantes, y después empezaron a llegar otros, y a mí me gustó muchísimo, y lo hago hasta hoy”.

La locura automática

Los checos, insiste Jitka, aprenden su lengua de manera natural como cualquier niño de otro país. Todo lo van asimilando de manera casi automática.

“Pero para un extranjero, en cambio, no hay nada automático en el checo, y tiene que aprenderlo, digamos, de manera ‘técnica’, es decir, respondiendo por qué es así. Entonces, como docente, mi tarea es olvidar las reglas de la lengua materna que aprendemos en las escuelas checas y mirar el checo con los ojos de un extranjero, ser consciente de que para esa persona nada es automático. Y yo tengo que encontrar la manera de explicarle cómo decir, por ejemplo, que quiere un café con azúcar. Porque él sabe ‘káva’, sabe ‘cukr’, y ahora tiene que decir la frase ‘dám si kávu’: ¿por qué aparece esa u? y en ‘s cukrem’: ¿por qué aparece ese em?”.

Una buena explicación | Foto: archivo  personal de Jitka Pourová

Profesora de profesores

Sin embargo, Jitka agradece no estar sola en esa búsqueda ya que cuenta con esa hoja de ruta que es la metodología de la enseñanza de checo para extranjeros. Gracias a ese aporte, debe concentrarse en caminar al lado del estudiante y mostrarle todo aquello que le puede ayudar a comprender mejor el idioma. Lo cierto es que, de tanto reflexionar al respecto, desde el año 2022 esta experimentada profesora también comenzó a dar clases a otros profesores de checo que recién se lanzan a la aventura de enseñar su idioma al público extranjero.

“El problema de muchos profesores principiantes es que abordan el checo tal como lo aprendieron ellos en la escuela”.

“Muchos profesores principiantes abordan el checo tal como lo aprendieron en la escuela. El estudiante, por ejemplo, pregunta: ‘¿Por qué tengo que decir dám si kávu? Si café se dice káva, por qué tengo que decir kávu en esa frase?’ Y el profesor principiante responde: ‘porque kávu es la forma de la palabra que presenta el cuarto caso’. Lo que dice el profesor es cierto, pero el estudiante sigue sin comprender porque no tiene internalizada la lógica de los casos. A un checo no necesito explicárselo porque ya lo conoce, pero a un extranjero tengo que decirle que eso es un objeto directo. Káva no es sujeto, es objeto directo. Y cuando una palabra es objeto directo y termina en -a, cambio la -a por -u: dám si kávu, dám si polévku, dám si zmrzlinu, mám maminku, mám sestru. Y empiezo a buscar paralelos para otros objetos directos. Así que mi objetivo es mostrar también a los profesores un camino para mirar el checo desde otro ángulo, para que no respondan como si enseñaran a un checo, sino para que ayuden al extranjero a comprender”.

Con sus alumnos | Foto: archivo  personal de Jitka Pourová

La guía de Lída Hola

No obstante, Jitka no solo forma a profesores principiantes sino también a otros mucho más experimentados que, tal vez, se cruzan ante alguna dificultad y ella los ayuda a resolverla a partir de todo lo que ha aprendido durante tantos años de práctica. Por otro lado sigue dando clases también a estudiantes por la sencilla razón de que no se imagina asesorar a otros profesores sin tener su propia práctica activa. Y para esas clases revela que el libro de enseñanza que a ella le resulta más útil es Čeština Expres de Lída Hola porque, además, tiene la ventaja de estar traducido a varios idiomas.

“Entonces el estudiante puede elegir, por ejemplo, la versión en español. Eso significa que, por ejemplo, la gramática se la explica el autor en español. Y cuando el libro de texto está completamente en checo, entonces sí recomendaría un profesor, que pueda ayudar a comprender cómo funciona todo”.

Solo se trata de vivir (en Chequia)

Agrega Jitka que, en su opinión, en la mayoría de los casos, lo ideal es combinar el proceso de aprendizaje con un buen libro de texto, profesor y también actividad propia. Y si bien entiende que hay personas que prefieren estudiar solas, ella dice que hay algo concreto que suelen ofrecer los profesores difícil de reemplazar.

Clase | Foto: archivo  personal de Jitka Pourová

“Yo creo que el profesor, en una clase, puede ser no solo quien guía a través del idioma, eso lo puede reemplazar un buen libro de texto. Sin embargo, un profesor checo —o incluso un extranjero que enseña checo y que ya lleva mucho tiempo viviendo aquí— puede ayudar con la integración. Porque él puede decirte: ‘Mira, en Chequia esto lo hacemos así’, ‘En una familia checa solemos decir esto’ o ‘Cuando vas de visita a una familia checa, es bueno hacer tal cosa, comportarte de tal manera’. Y los estudiantes suelen tener preguntas para las que no encuentran respuesta en un manual: ‘Escuché algo, comprendo cada una de las palabras pero, sin embargo, no logro entender en absoluto la frase’. Y resulta ser una frase con un significado metafórico. Ahí el profesor puede ayudar muchísimo. Por eso es tan necesario que los profesores enseñen también cómo se vive en Chequia.”

Persevera y triunfarás

“Estar en contacto con el idioma checo diez minutos al día es mejor que tener una clase semanal de una hora”.

Para ella, en efecto, el profesor es una figura que funciona como intermediario entre los checos, el entorno checo y los propios estudiantes. Por otro lado, recomienda Jitka no perder nunca de vista que el checo es una lengua eslava a la que hay que estar dispuesto a dedicarle años de trabajo. Aclara que no lo dice para desmotivar a nadie, sino, por el contrario, para tranquilizar a quienes sienten que no avanzan. En todo caso, ella asegura que hay una clave en el aprendizaje que funciona en todos los niveles y para todos los estudiantes.

“Sé que para una persona que trabaja es muy difícil estudiar todos los días, pero la verdad es que cinco minutos diarios son mejores que media hora una vez por semana. Del mismo modo, diez minutos cada día es mejor que una hora semanal en algún curso. Así que, incluso en el caso de que una persona tenga clase de checo solo una vez por semana, lo cual está bien porque entiendo que la capacidad es limitada, lo ideal es que siga practicando luego cinco o diez minutos cada día. Ni siquiera tiene que ser un trabajo intenso: un día, por ejemplo, puede dedicar cinco minutos a leer vocabulario, otro día hacer un ejercicio, otro día escuchar una canción y ponerle subtítulos y otro día escuchar un fragmento de un podcast, solo para captar la melodía del checo. En definitiva, empaparse un poco del idioma cada día. Eso ayuda mucho porque la frecuencia y la regularidad son muy importantes para recordar. Olvidamos muy rápido, el cerebro humano olvida muy rápido. Y también es tarea del profesor volver a traer a la clase lo que ya aprendimos antes, pero el estudiante tiene que colaborar. Así que la clave es, sin dudas, la regularidad. Y también agregaría: no tener miedo de usar lo aprendido, aunque sea algo mínimo. Si sé decir ‘buenos días’, saludo al vecino, saludo en la tienda. Si aprendí a decir ‘¿cuánto cuesta?’ (kolik to stojí?) lo pruebo enseguida en alguna tienda”.

Agrega Jitka que los checos valoran mucho que alguien intente aprender el idioma, sin importarles si cometen o no errores porque son conscientes de que el checo no es un idioma fácil y hasta agradecen no tener que aprenderlo.

La profesora con sus alumnos en la ŠSS año 2023 | Foto: archivo  personal de Jitka Pourová

Niños que enseñan checo a sus padres

Otra gran recomendación que hace Jitka a los extranjeros que viven en Chequia es no tener ningún reparo en aprender el idioma con sus propios hijos ya que es probable que ellos aprendan muchísimo más rápido y puedan ayudar a transmitir algo de ese meteórico aprendizaje.

“Y es cierto: yo les recomiendo a mis estudiantes que hablen con sus niños y dejen que los niños los corrijan o los ayuden. ‘Dime cómo se dice esto, y qué dije mal’. No tiene que ser, por supuesto, todo el día, pero puede ser, por ejemplo diez minutos cada día. Lo mismo cuando esa persona tiene una pareja checa, entiendo que es difícil si pueden hablar otro idioma. Pero pueden crear una rutina: cuando vamos en el coche, hablamos checo. Cuando cenamos, hablamos checo. Que no sea mucho tiempo, porque nadie aguanta algo así, pero que haya regularidad porque todos los días cenas, desayunas o vas a algún sitio en coche”.

De excursión con uno de sus grupos | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International