El Gobierno dice que la sequía “está bajo control”, pero estos datos lo contradicen

Nivel bajo del río Vltava

Las fuertes tormentas de los últimos días no han resuelto el déficit hídrico que afecta a gran parte del país. Con casi el 90% del territorio bajo alguno de los tres niveles más altos de sequía, el Gobierno de Andrej Babiš recupera la Coalición Nacional contra la Sequía, mientras expertos advierten que el calor, el deterioro de los suelos y el cambio climático obligan a tomar medidas excepcionales. Todo ello con una parte importante de la coalición gubernamental empecinada en negar el calentamiento global.

A pesar de las fuertes tormentas que azotaron parte del país este lunes, y que podrían continuar durante el resto de la semana, la sequía sigue siendo uno de los problemas más preocupantes del presente. Y también del futuro.

La Coalición Nacional contra la Sequía | Foto: Úřad vlády ČR

La situación obligó a “revivir” la Coalición Nacional contra la Sequía, liderada por el primer ministro Andrej Babiš (ANO) e integrada, además de varios especialistas, por el ministro de Agricultura Martin Šebestyán (SPD), el de Medio Ambiente, Igor Červený (Automovilistas) y ex ministro de Medio Ambiente y actual Gobernador de Ústí nad Labem, Richard Brabec (ANO).

La decisión llega en un momento en que múltiples indicadores muestran una situación particularmente complicada. El propio Šebestyán reconoció que la situación hidrológica continúa empeorando, pero, llamativamente, aseguró que el problema “está bajo control”. Según sus análisis, las reservas destinadas al agua potable se encuentran entre el 70% y el 90% de su capacidad.

Datos incendiarios

Sin embargo, los datos publicados por diversos organismos científicos y los testimonios de los especialistas ofrecen una imagen mucho más preocupante.

Según un artículo de la Televisión Checa, casi el 90% del territorio checo sufría, a mediados de agosto, alguno de los tres niveles más elevados de sequía: extrema, excepcional o significativa. El nivel más grave, el de sequía extrema, afectaba al 60% del territorio hasta una profundidad de un metro.

Fuente: Intersucho

El dato resulta todavía más significativo si se tiene en cuenta que, desde comienzos de año, las precipitaciones habían sido, en promedio, alrededor de un tercio inferiores a lo habitual. Además, la situación no respondía únicamente a la falta de lluvias, ya que a la escasez de precipitaciones se le sumaron altas temperaturas, récord en algunos casos, y de extendida duración.

Jan Daňhelka | Foto: Elena Horálková,  Český rozhlas

Según el experto del Instituto Hidrometeorológico Checo Jan Daňhelka, consultado por el mismo medio, la falta de precipitaciones afecta prácticamente a todo el país, salvo zonas montañosas.

Por su parte, el bioclimatólogo Miroslav Trnka describió, en declaraciones a la Televisión Checa, 2025 y 2026 como una marcada etapa seca en la región. Aunque los registros todavía no habían alcanzado los mínimos de la gran sequía de 2015-2019, advirtió de consecuencias para la producción agrícola y para el crecimiento y la salud de los árboles.

La lluvia no alcanza

En este contexto, la lluvia que llegó este lunes no resulta suficiente para generar un cambio sustancial en el panorama.

Foto ilustrativa: Benfe,  Pixabay,  Pixabay License

Las precipitaciones que se produjeron en algunos puntos fueron muy intensas, pero el fenómeno no se produjo de forma homogénea en el territorio, según estimaciones de especialistas. La conclusión es que una tormenta fuerte no equivale necesariamente a una recuperación de las reservas hídricas del país.

En esa línea, el climatólogo Radim Tolasz explicó, en conversación con iRozhlas.cz, que las lluvias previstas pueden aliviar la situación, pero solo de forma temporal. En su opinión, no se espera un período prolongado de precipitaciones capaz de recuperar las aguas subterráneas y la humedad acumulada en el paisaje. “Será solo algo superficial”, resumió Tolasz al referirse al efecto de las lluvias.

El calor como parte central del problema

Múltiples especialistas consultados durante los últimos días coinciden en que la gravedad de la situación no puede explicarse únicamente por la ausencia de precipitaciones.

Según un estudio de World Weather Attribution, recogido por iRozhlas.cz, las temperaturas más elevadas provocan una mayor evaporación del agua de la vegetación, el suelo, los ríos y los lagos. El análisis concluye que el principal factor detrás de la sequía europea ya no es necesariamente que llueva menos, sino que el calor extremo extrae agua del paisaje con mayor rapidez.

Foto ilustrativa: Marie Starostová,  iROZHLAS.cz

El hidrólogo Oldřich Rakovec, de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida, es uno de los participantes de esta investigación. Junto con el resto del equipo, logró calcular que este tipo de sequía es hasta cinco veces más probable por el impacto de la acción humana. Con este dato, aparece una expresión que divide (las pocas) aguas (que van quedando): cambio climático.

Tolasz, además, señala una transformación más amplia del clima centroeuropeo. Según explicó a Radiožurnál, las etapas secas y húmedas se alternan con mucha mayor frecuencia que hace varias décadas. Además, las temperaturas extremas son más prolongadas: este año Chequia ya registró episodios de 40°C durante dos días consecutivos, algo que, según el climatólogo, habría sido prácticamente impensable hace una década.

Visualización del aumento de las temperaturas medias en la República Checa entre 1850 y 2025 | Fuente: Professeur Ed Hawkins,  Universidad de Reading

Una ausencia que se puede ver

Pero el problema va incluso más allá. En una entrevista con la Televisión Checa, el bioclimatólogo Miroslav Trnka, advirtió que el episodio de sequía de este año ha demostrado que incluso grandes ríos europeos, como el Danubio, pueden sufrir problemas graves. El fenómeno también ha afectado en años recientes al Rin, al Elba y a la cuenca del Po.

El río Elba | Foto: Ondřej Bičiště,  MF DNES,  LN/Profimedia

Para Chequia, el problema resulta especialmente delicado porque sus grandes ríos no cuentan con el respaldo hídrico de grandes cadenas montañosas en sus zonas de nacimiento. Trnka considera necesario debatir cómo garantizar reservas suficientes de agua y no descarta aumentar la capacidad de almacenamiento superficial o recurrir con mayor intensidad a la infiltración controlada para reforzar las aguas subterráneas.

Pero no hace falta acercarse a las corrientes de agua para ver las consecuencias de este fenómeno abrasador. En el terreno, las consecuencias también son visibles en ámbitos menos evidentes. En conversación con la Televisión Checa, el micólogo Jan Borovička calificó la temporada de este año como una de las peores de los últimos años. En muchas zonas, las setas prácticamente no crecen y las probabilidades de encontrarlas más adelante son bajas o muy bajas. “Este año es una tragedia absoluta”, afirmó Borovička, haciendo referencia a la escasez de hongos, tan preciados por los checos.

Foto: Štěpánka Budková,  Radio Prague International

¿Bajo control?

Ante la situación que tiene “bajo control”, el Gobierno ha colocado entre sus prioridades la construcción de nuevas infraestructuras hidráulicas. El Ejecutivo prepara para otoño una ley especial relacionada con 20 nuevas represas y embalses.

Radim Tolasz | Foto: Elena Horálková,  Český rozhlas

Sin embargo, entre los especialistas existe ya un consenso en que las represas, por sí solas, no resolverán el problema.

Radim Tolasz sostiene que los embalses pueden aumentar los caudales cuando la sequía ya está presente, pero que la retención de agua en el paisaje o terreno requiere otro tipo de medidas.

En esa misma línea se pronuncia Vojtěch Kotecký, del Centro de Estudios Ambientales de la Universidad Carolina. Según explicó en diálogo con iRozhlas.cz, las grandes obras pueden ayudar a determinadas regiones, pero no tienen capacidad para solucionar el problema en todo el país.

Vojtěch Kotecký | Foto: Barbora Linková,  Český rozhlas

Además, Kotecký advierte que Chequia no dispone de espacio para reproducir grandes sistemas hidráulicos como la cascada del Moldava y considera que el país necesita cientos o miles de proyectos pequeños repartidos por el territorio. La prioridad, sostiene, también debe situarse en el suelo y en los bosques, donde se almacena una parte fundamental del agua que no aparece en los indicadores más visibles.

Por otro lado, la agricultura ocupa un lugar central en este conflicto. El experto considera que el modelo basado en grandes campos, maquinaria pesada y un uso intensivo de productos agroquímicos ha comenzado a mostrar sus límites. La degradación del suelo reduce su capacidad para retener agua y amenaza la productividad futura.

Una discusión que también es política

La sequía ha abierto, además, una discusión dentro de la propia coalición gubernamental sobre el papel del cambio climático.

Richard Brabec, el gobernador de Ústí nad Labem y antiguo ministro de Medio Ambiente, considera que la sequía constituye una de las mayores amenazas que deberá afrontar la República Checa, según expresó esta misma semana.

El ministro de Agricultura,  Martin Šebestyán,  el director general de la autoridad de gestión de aguas «Povodí Vltavy»,  Petr Kubala; Andrej Babiš y el gobernador de Ústí nad Labem,  Richard Brabec | Foto: Michaela Říhová,  Profimedia

Brabec reconoce que dentro del Gobierno existen opiniones diferentes sobre las causas del calentamiento global. Sin embargo, considera que esas diferencias no deberían impedir la adopción de medidas de adaptación. “Debemos coincidir en que estos problemas existen realmente”, sostuvo.

El político de ANO afirmó que espera alcanzar acuerdos con los representantes de Automovilistas sobre numerosas medidas concretas, aunque tengan opiniones diferentes sobre el cambio climático.

El politólogo Lukáš Jelínek, en contraposición, es mucho más crítico con la orientación de algunos partidos que conforman la coalición en el poder. En declaraciones realizadas al medio iRozhlas.cz, lanzó un análisis demoledor contra los representantes del partido Automovilistas, los más decididos a negar el cambio climático abiertamente. “Los Automovilistas son tan útiles en la lucha contra el cambio climático como un abrigo de invierno para un muerto, porque ellos mismos ya han declarado que ‘han acabado con la crisis climática’. Creo que sus piruetas ideológicas tampoco le agradarían al primer ministro en esta situación. Por eso se dirigió a los profesionales, a los directivos, con quienes quiere cooperar en el proyecto de coalición renovado”, sentenció.

Lukáš Jelínek | Foto: Kateřina Cibulka,  Český rozhlas

Jelínek sostiene que el Ejecutivo debería ocuparse también de las causas del problema y no limitarse a sus consecuencias. A su juicio, Chequia mantiene una “deuda importante en materia climática”, entre otras razones por el lento desarrollo de las energías renovables y la transformación de su industria.

El experto también cuestiona que la respuesta se concentre en grandes obras. Para él, la retención del agua en el paisaje exige numerosas actuaciones de menor escala.

Una crisis que exige algo más que una obra de ingeniería

La recuperación de la Coalición Nacional contra la Sequía refleja una coincidencia básica: el problema es demasiado grande para dejarlo sin una coordinación estatal.

Según Tolasz, la plataforma puede servir para coordinar las distintas medidas e insiste en que el país debe combinar las infraestructuras hidráulicas con obras destinadas a conservar el agua en el suelo y en el paisaje.

Kotecký plantea una estrategia similar desde otra perspectiva, ya que asegura que el Estado no debería limitarse a ejecutar directamente grandes proyectos, sino ayudar a quienes gestionan el terreno, de forma tal que puedan modificar sus prácticas y aumentar la capacidad de retención de agua.

Foto ilustrativa: Markéta Vojtíková,  ČTK

La magnitud del desafío está bien resumida por el propio Brabec. El exministro considera que la sequía es “menos espectacular” que una inundación, pero que sus consecuencias pueden resultar incluso más graves.

Mientras las tormentas dejan daños puntuales y cientos de intervenciones de los bomberos, el déficit de agua permanece en una escala mucho mayor. Las lluvias pueden reverdecer temporalmente la superficie del paisaje, pero no bastan para recuperar las reservas subterráneas ni solucionar el déficit acumulado.

Un desafío áspero

Foto ilustrativa: Lucie Suchánková Hochmanová,  Český rozhlas

Los datos disponibles muestran un país donde casi nueve de cada diez kilómetros cuadrados presentan algún grado significativo de sequía, donde los caudales de muchos ríos se encuentran en mínimos y en el que los expertos advierten que el calor puede convertir episodios que antes eran excepcionales en una característica habitual del clima europeo.

La nueva Coalición Nacional contra la Sequía tendrá ahora que demostrar si puede convertir esa preocupación compartida en una estrategia capaz de afrontar no solo la falta de agua de este verano, sino un escenario en el que los períodos extremos sean cada vez más frecuentes. Todo esto, con una parte importante de su coalición empecinada en negar el cambio climático al punto de identificarse, en su esencia y nombre del partido, con el uso de los combustibles que lo propician.

Autor: Juan Muttoni | Recursos: iROZHLAS.cz , Česká televize
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