La fuerte sequía en Chequia amenaza con acabar con muchas plantaciones
La temporada invernal casi sin nieve y con lluvias mínimas son la causa de que varias regiones de la República Checa sufran una fuerte sequía. Esto pone en peligro las plantaciones agrícolas y de frutas, así como la piscicultura y silvicultura.
De acuerdo con la web Intersucho, que realiza un seguimiento del nivel del agua en la tierra, el 7% del territorio checo sufre una sequía extrema, mientras que en un 10% se registra una sequía extraordinaria y, en otro 21% se presenta una sequía elevada. Además, casi el 40% del territorio checo registra un nivel de sequía mucho mayor que la media evidenciada entre los años 1961 y 2015. Los científicos afirman que cuando llueve cae mayormente un máximo de 20 milímetros de agua por semana.
Las lluvias ayudan a que la situación no empeore, pero no tienen el potencial para mejorarla, según sostuvo para la Radio Checa Aleš Málek, presidente de la Cámara Agrícola de Havlíčkův Brod.
“Siempre hubo agua suficiente gracias a la nieve que cayó en invierno. Pero este último año tuvimos muy poca y, además, llovió poco, por lo que el déficit del agua es muy grande. Si la situación continuara en este rumbo y no comenzara a llover de forma suficiente, tendríamos un problema muy grave”.
La peor situación se registra en el sur de Moravia, la sierra de Jeseníky, en las regiones de Pardubice y Zlín, y también en el distrito de Havlíčkův Brod, en la región de Vysočina. Naturalmente, la tierra seca afecta sobre todo la agricultura como confirmó Miloš Zelený, agrónomo de la cooperativa agrícola de Okrouhlice, cerca de Havlíčkův Brod.
“Desde hace aproximadamente tres semanas no se han presentado lluvias aquí. O sea, sí hubo algunas, pero cayó sólo un par de milímetros de agua, lo que fue totalmente insuficiente. La sequía se hace evidente ya en los campos, donde históricamente había pantanos y otras superficies con agua. Actualmente ya nada de eso se ve en los campos locales, por lo que si el estado del tiempo no llegara a cambiar radicalmente, podríamos enfrentarnos a un problema grave por la falta de lluvias”.
Según el agrónomo Zelený, la siembra del otoño ya comienza a desarrollar sus raíces y, si estas tuvieran poca agua por la falta de lluvias, las plantas podrían secarse o crecer muy rápido para entrar en flor. El rendimiento de la posterior cosecha sería entonces muy inferior al de otros años.
Esto vale sobre todo en el caso de la colza, la amapola y la soja. De acuerdo con Miroslav Trnka, uno de los autores del proyecto Intersucho, en cada metro cuadrado de tierras superficiales faltan entre 40 y 50 litros de agua en comparación con lo normal. El mismo problema se registra también en los bosques.
Además, también disminuyen los niveles del agua en los ríos y lagos de Chequia, según Jana Kučerová, portavoz de la Administración de Ríos de Moravia. De continuar este rumbo, empeoraría la calidad del agua y se reduciría la cantidad de oxígeno en ellas, lo que, a su vez, originaría la muerte de los peces que se crían allí.
La falta de agua en las capas superiores de la tierra se hace sentir tras sólo unas pocas semanas sin lluvias, como dijo a la Radio Checa Jana Hornová, directora del Departamento de Hidrología de Brno.
“Cabe decir que para que empeore el estado de la sequía en las capas superiores de la tierra bastan unas pocas semanas sin lluvia. De seguir faltando el agua de las precipitaciones, la situación, naturalmente, podría seguir agravándose. El agua es importante sobre todo en primavera, en el comienzo del ciclo de vegetación de las plantas”.
Sin embargo, como acotó Hornová, existen muchos otros factores que influyen a que se produzca una sequía extrema en las capas superiores de la tierra y, entre ellos, se destaca el cambio climático.








