Madera, metal y cristal de Bohemia: el nuevo órgano que ha hecho despertar a la Catedral de Praga
En la Catedral de San Vito de Praga ya suena su impresionante nuevo órgano, realizado en España por el taller de Gerhard Grenzing, un instrumento de 45 toneladas y 5700 tubos que parece suspendido en el aire. Una moderna obra de arte integrada a la perfección dentro de uno de los monumentos más importantes y emblemáticos de la nación checa: “Siempre ha estado ahí” o “la catedral lo abraza”, dice a Radio Praga Internacional el experto organero, satisfecho de su obra maestra, en la que han trabajado decenas de personas durante la última década.
Los obstáculos y los problemas técnicos de difícil solución han sido una constante de esta obra que su principal responsable llegó a pensar que quizá no iba a ser posible realizar, reconoce. Pero tantas décadas de experiencia del maestro organero de origen alemán y asentado en Barcelona y una incansable investigación que se ha tenido que remontar hasta los grandes órganos hechos para grandes templos como el Palacio Real de Madrid o la Catedral de Sevilla en el siglo XVIII le dieron las claves para salvar el mayor desafío del proyecto: llenar de sonido y musicalidad la enorme Catedral de Praga sin perder pureza ni poesía, a pesar de las limitaciones lógicas impuestas por los guardianes del patrimonio artístico.
Gerhard Grenzing y su hija, Natalie Grenzing, pieza indispensable también de la empresa, explicaron a Radio Praga Internacional sus sensaciones tras la inauguración y consagración del órgano, con lo que concluye finalmente el proyecto más difícil e importante en que hayan trabajado, y eso que son los constructores de órganos tan importantes como son también los de la Catedral de Ciudad de México o Radio France.
RPI: ¿Qué sintieron este lunes en la inauguración?
Gerhard Grenzing: Primero un gran relajamiento porque por fin hemos llegado al final después de diez intensos años. Hemos pasado por muchos obstáculos, muchos, y nuestro equipo siempre tenía una mentalidad de seguir adelante. No ha sido fácil, pero hemos llegado.
El órgano es un instrumento muy complejo y llegar a llenar acústicamente, sonoramente, musicalmente, la gran catedral, que es inmensa –tiene unos 120 metros de longitud–, y llenarla de sonido para que te dé satisfacción y te guste como oyente, no era fácil, pero lo hemos conseguido.
RPI: Pero cómo suena el órgano, yo nunca había escuchado un órgano así. Es un sonido que hasta me vibraba el pecho, pero también un sonido fino, melódico, limpio y envolvente, ¿no?
GG: Ese era exactamente nuestro mandato cuando hace exactamente diez años firmamos con el cardenal Duka el contrato. Pero te confieso que yo no creía inicialmente que llegaríamos a este punto, ha sido muy difícil. Cuando hicimos las primeras pruebas en la tribuna con unos tubos y un organito, la acústica de la catedral tenía que contestar, tenía que responder, pero esa respuesta era muy floja, muy tenue, no tenía carácter. Entonces te quedas de verdad mucha preocupación, sin dormir algunas noches.
Te explico en unas palabras lo que hicimos: el órgano tenía que estar en esa tribuna. No había otra posibilidad. Podía estar un poco más adelante o más atrás, o un poco más arriba. Y, sin saberlo, intuitivamente, porque esto no me había pasado hasta entonces, pedimos que nos montaran un andamio para situar el órgano. Y entonces se despertó. Por fin.
El camino de Jordi Bosch: de la Catedral de Sevilla a la de Praga
Pero llegó otra dificultad, porque si subíamos más arriba todos los 5700 tubos, que están reunidos en grandes compartimentos sonoros, tapábamos el rosetón. Tuvimos que hacer filigranas, pero hemos logrado exactamente eso: que tenga un sonido que te envuelva, que te coja por la espalda y te mueva por dentro. Y a eso se llega con muchísimo trabajo, es una lucha tubo por tubo, para que cada uno no únicamente suene, sino que haga música. Esto es ya más difícil.
Y para llegar a eso, existían ya grandes maestros que nos han instruido. Uno de ellos es el maestro que hizo el órgano del Palacio Real de Madrid, se llama Jordi Bosch, de Palma de Mallorca. Ese órgano nos ha dado muchísima información para conocer esta escuela, en este caso de Mallorca. Entonces me trasladé a Mallorca para conocer estos órganos auténticos, órganos puros. El maestro Jordi Bosch ya tuvo este problema en el año 1778, cuando hizo el órgano de la catedral de Sevilla. Tomó unos caminos completamente innovadores, además de caros, porque se lo costeó de su propio bolsillo con un equipo de unas 12 personas y tardó muchísimos años en realizar el órgano, pero cuando estuvo hecho debía ser la maravilla de las maravillas. Aunque el órgano no se conservó porque una obra de la catedral se le cayó encima. Pero tenemos alguna información, documentos e instrumentos hechos por alumnos del maestro Jordi Bosch, que también nos han instruido. Con todo esto, hemos intentado entender cómo fue la solución para la Catedral de Sevilla y fue un camino único también en el sentido de cómo llenar con sonido y, no digo potencia, eso se podría malinterpretar, sino con energía, con contundencia, con armonía y con poesía. Él lo escribió tal cual: “He hecho un órgano que no sé de nadie que lo haya hecho o construido antes. No tengo conocimiento de algo parecido, pero aquí les doy el camino para que los tubos puedan sonar con valor”, dice.
El presupuesto del órgano ha ascendido a unos 6,5 millones de euros, aportados principalmente por donaciones.
RPI: Así que la satisfacción es total por vuestra parte.
GG: Felicidad total. De verdad, estoy muy satisfecho, pero con la debida autocrítica de siempre, porque siempre te queda un poco de autocrítica. Pero solo hay que fijarse en la mirada de las personas que vieron el órgano, si no son ojos brillantes, no has hecho bien tu trabajo.
El toque checo
Natalie Grenzing: También quería añadir otro tema que es toque checo que hemos introducido en el órgano. No solo están los cristales de Bohemia de decoración, sino que pedimos saber cómo suenan los órganos checos. Con la Comisión del Órgano y el equipo de armonizadores, se realizó un pequeño viaje de una semana aproximadamente por los órganos más importantes de Chequia para conocer los registros, los sonidos que gustan aquí. Hubo muy buena comunicación entre los organistas, entre nuestros armonizadores.
RPI: Pero el órgano no solo suena, es realmente bonito, y tiene este elemento que decías: el cristal de Bohemia. Cuando hicimos en invierno la entrevista con Daniel (Grenzing, hijo también de Gerhard), yo veía el cristal, y me pareció muy elegante, muy sutil. Pero es que además se ilumina, brilla… Es un elemento de diseño moderno en un edificio histórico. Es toda una obra de arte.
GG: Exactamente, porque somos innovadores. No solo hemos traído una nueva técnica, una nueva expresión sonora, etcétera, sino también este cristal. Aunque no fue idea nuestra, sino de un diseñador cercano a nosotros y automáticamente apoyamos la idea como innovación, como expresión también visual.
También era una preocupación porque no teníamos experiencia y era arriesgado, pero hicimos pruebas, hemos visto que sí podían convivir, que una cosa no molesta a la otra.
NG: Lo que el cliente quería era una fachada libre suspendida en el aire, como si estuviera elevada, volando, que realmente es así, porque estos grandes tubos de la fachada están colgando de una gran estructura de hierro, cosa que no habíamos hecho nunca. Son grandes tubos de 10 metros y hemos investigado mucho para realizar toda esta ingeniería.
Y la parte baja del instrumento es oscura. Está así hecha expresamente para que se vea la fachada como volando.
RPI: O sea, el órgano es mucho más grande que la parte que se ve.
NG: Exacto, porque realmente ahí está toda esta parte baja de la consola y toda la maquinaria y los mecanismos que suben hacia donde están colocados los tubos.
Además, los tubos de la fachada están colocados en zigzag, hacia dentro y hacia fuera, y hacia arriba y hacia abajo. Es decir, crea también toda una “musicalidad”, no es una fachada lisa, plana, sino tiene todo un juego detrás muy estudiado también en relación a las columnas de toda la catedral. El “ritmo” de las columnas acaba en los tubos. Así buscamos la sensación de que este instrumento forma parte realmente de la catedral. Y eso es difícil. Es muy difícil construir, diseñar, una fachada dentro de monumento, y más en este caso, en la última parte de la catedral, que es neogótica.
GG: El órgano siempre ha estado ahí. La catedral lo acoge, lo abraza.
RPI: Me he quedado pensando en eso de que la historia de este órgano se remonta a Sevilla en el siglo XVIII y que ha pasado por Mallorca y por Madrid hasta llegar a Praga. Pero también tiene soluciones que yo no conocía. La consola, los teclados, se puede tocar desde el transepto, en el centro de la catedral. En todos los conciertos en los que había estado hasta ahora, el intérprete era una persona a la que nunca veías. ¿Cómo se consigue poner a un organista a tocar desde el transepto?
GG: Eso se hace a través de tecnología totalmente moderna puntera. Nuestro órgano de la catedral de Praga tiene su consola mecánica. Esto quiere decir que lo toca el organista bajando la tecla, con lo que hay un sinfín de reuniones mecánicas de listoncitos que van hasta arriba del órgano, se reparten por dentro y mueven las válvulas que abren el viento a los tubos. Y así el organista en esa consola mecánica puede exactamente definir cómo suena, cómo inicia el ataque, suave o si es un poco abrupto, porque es mecánico, es directo.
En cambio, en este caso también hay una instalación innovadora que se hace mucho hoy día: una segunda consola eléctrica en el transepto desde donde el organista, a pesar de un pequeño retraso con respecto a cuando le llega el sonido, puede tocar y expresar igualmente los diferentes sonidos, los 120 registros de este órgano, que son una riqueza tremenda. Y, además, también se ve al organista, lo que ayuda a la percepción del oyente.
RPI: Y, precisamente, ver tocar a un organista es espectacular y era algo que normalmente la gente nunca veía. El órgano se toca con varios teclados y un montón de botones y teclas, pero es que también se toca con los pies.
NG: Y además se aprecia su expresión, es muy bonito ver cómo el organista disfruta de la música, de lo que está tocando. Y también hay la posibilidad de que haya un contacto directo con la orquesta, con los músicos, con el director. Eso ayuda en piezas que se tocan entre organista y una orquesta, entre un organista y otros músicos o un coro llegado el caso.
Entonces, los órganos más modernos hoy en día de las grandes salas de conciertos, todos tienen dos consolas. Por ejemplo, esto ya lo introdujimos en el órgano de Radio France en París.
GG: Todo esto es ahora el órgano de la Catedral de Praga. Es innovador, contundente, un instrumento que llena la catedral, que es una joya de la nación checa. Así que estamos satisfechos por esta oportunidad y agradecidos por la confianza que nos dieron en su día y que ha ido en aumento cada día, ya que inicialmente no era tanta.
Tras la consagración del pasado lunes, durante toda la primera semana de inauguración del nuevo órgano de la Catedral de San Vito, se celebran distintos conciertos de órgano en el templo hasta el mismo lunes 29 de junio. El programa se puede consultar en https://www.svatovitskevarhany.com/en








