La Catedral de San Vito de Praga recibe un nuevo órgano traído desde España
La imponente Catedral de San Vito de Praga recibe un nuevo órgano, que reemplazará al que se encuentra instalado ahora en el templo. La elaboración del instrumento quedó a cargo del taller español Gerhard Grenzing y tiene un coste total de 4,2 millones de euros.
La catedral de San Vito, emblema espiritual y arquitectónico de la República Checa, ha comenzado la instalación de un nuevo órgano monumental, dando paso al cierre simbólico del proceso de su construcción, más de siete siglos después de su inicio. Este ambicioso proyecto ha sido posible gracias a una colecta pública que recaudó más de 4,2 millones de euros, movilizando tanto a instituciones como a miles de ciudadanos a través del Fondo de Dotación del Órgano de San Vito. Jakub Skřejpek, integrante de esa organización, conversó con la Radio Checa sobre el proceso que hubo detrás, empezando por quienes insistieron en que era el momento adecuado de construir un nuevo órgano.
“Hubo muchos impulsores, uno de ellos el regente Josef Kšica, que repitió durante mucho tiempo al hoy emérito arzobispo Dominic Duka que el órgano actual no se oía en toda la catedral, y que necesitábamos uno nuevo. Lo repitió tantas veces hasta que, finalmente, el arzobispo aceptó la sugerencia. Y así empezó todo. La iniciativa es clara, porque vemos a la catedral como un símbolo de la patria. En un momento en que nos va bastante bien, aunque rara vez lo admitamos, es el momento adecuado para completar este símbolo”.
El nuevo órgano sustituirá uno provisional que se finalizó en 1930, cuyo sonido no lograba resonar en toda la catedral. Por ejemplo, el tañer de la campana Segismundo apenas era audible en algunas zonas del edificio. Y es que inundar de sonido a una catedral de estas dimensiones no es tarea fácil ni barata, como recalca Skřejpek.
“Cuando uno quiere construir un órgano, necesita dinero. Quizás en la época de las restituciones religiosas tuviéramos el dinero para ello, pero creo que la decisión de convertirlo en una colecta pública e involucrar así a los ciudadanos en el asunto fue la decisión correcta. A eso le prosiguió el concurso de quién iba a construir el órgano”.
El concurso, precisamente, lo ganó el reconocido taller español Gerhard Grenzing, cuya propuesta destacaba entre las demás por su compromiso a dotar el órgano de un sonido de acuerdo con la identidad del país.
“Entre otras cosas, hubo varias razones por las que Gerhard Grenzing ganó el concurso. Una de ellas fue que dijo que construiría un órgano checo con un sonido checo para nosotros. Se tomó muchas molestias y recorrió la República Checa para visitar los órganos más importantes que tenemos. Los tocó, los escuchó y diseñó el órgano para la catedral de San Vito en consecuencia. Así que realmente se interesó por el sonido del órgano checo”.
El compromiso de Grenzing fue más evidente todavía en su segunda visita a la catedral, que aunque varios pensaron que era innecesaria, terminó siendo una salvación para todos.
“Otro factor clave fue su segunda visita, ya después de ganar la convocatoria, cuando vino a aquí para medir el sonido. Todos nos pensábamos que era un paso algo innecesario, ya que teníamos una serie de pruebas hechas, pero menos mal que decidió hacerlo. Construyó un pequeño teclado y le metió unos cuantos pitos. Descubrió que el sonido se transmitía muy mal por la catedral por la arenisca, que absorbe el sonido, y en caso de colocarla donde pensábamos, no se oiría demasiado bien. Fue por eso que decidió que tenía que elevar el órgano unos seis metros para que el sonido fuera transportado por los vitrales, y así nos salvamos de un error. Las visitas de Granzing siempre traen algo positivo y valioso”.
No obstante, el proyecto también enfrentó retos técnicos y administrativos, como el hecho de que el nuevo órgano no debía disminuir la visibilidad del famoso rosetón, a la vez que se debió garantizar que la vibración del nuevo instrumento no afectaría la integridad estructural del edificio.
“Nosotros no estábamos demasiado preocupados, pero muchas personas que debían concedernos varios permisos sí que lo estaban. Cuando el órgano toca a todo volumen, transmite vibraciones y podría hacerle algo a la catedral, eso no está comprobado. Al fin y al cabo, cuando se estaba instalando la campana Segismundo, también se estaba investigando. Así que tuvimos que demostrar que si el órgano tocaba a todo volumen, la catedral se mantendría en pie”.
Los trabajos de construcción comenzaron el 15 de abril de 2025, cuando el tercer camión con componentes del órgano llegó al Castillo de Praga. El instrumento, construido en el reconocido taller español, fue desmontado pieza por pieza para su traslado a Praga, donde ahora un equipo internacional de expertos se encarga de ensamblarlo. La instalación física debería finalizar a mediados del verano, momento en el que comenzará el proceso de afinación, previsto hasta diciembre.
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