El Escribano, el Ángel, el Cronista y el Astrónomo desaparecen del reloj astronómico de Praga
Las estatuas del reloj astronómico de Praga son sometidas a partir de esta semana a una refacción. No obstante, el reloj, uno de los mayores atractivos de Praga, seguirá funcionando así que los turistas que visiten la capital checa no se lo perderán.
Los cambios permanentes de clima y los rayos del sol influyen negativamente en las estatuas que forman parte del maravilloso reloj astronómico de Praga, uno de los mayores atractivos de la capital checa. A raíz de ello se hizo necesario proceder a una refacción de esas estatuas, que comenzó esta semana.
Los restauradores se llevaron, por el momento, las estatuas del Ángel, el Escribano, el Cronista y el Astrónomo, que se encuentran en la parte inferior del reloj. Como dijo a la Radio Checa Mariana Nesnídalová de la empresa Elhains, encargada de la restauración de las obras, lo que hace falta renovar ahora son las pinturas de colores en la capa superior de las estatuas.
"Las estatuas son de madera de tilo y las pinturas de colores conservan la madera, pero no aguantan mucho tiempo por la influencia del estado del tiempo y cada dos años aproximadamente hay que renovarlas. Las esculturas datan de la década posterior a la Segunda Guerra Mundial, entre los años 1947 y 1948, y nadie desea que se dañen”.
Los técnicos tuvieron que bajar las estatuas con mucho cuidado, usando una plataforma. Cada estatua pesa solo unos 20 kilos, por lo que no fue necesario usar una grúa, pero los trabajos debieron hacerse con sumo cuidado para no dañar las obras, tal como recalcó el técnico Pavel Novák.
“Bajar las estatuas no fue muy difícil, por su relativamente bajo peso. Debimos apartar primero la red de protección contra las aves para poder acceder a las estatuas y luego sacarlas de su anclaje en la pared y bajarlas con cuidado. Pero claro que tuvimos miedo de romper esas obras históricas directamente ante las miradas de los turistas presentes en la plaza”.
Las primeras cuatro estatuas del reloj astronómico de Praga permanecerán ahora unos dos meses en el taller de restauración del escultor académico Jiří Matějíček y la restauradora Darina Smetánková, que se encargarán de preservar el aspecto de la parte exterior de las obras. Gracias a que esas estatuas no son móviles y no depende de ellas el propio funcionamiento del reloj astronómico, el gran atractivo turístico de Praga podrá seguir en funcionamiento. Después del retoque, las primeras cuatro estatuas regresarán a su lugar original y los restauradores bajarán luego de la parte superior del reloj astronómico de Praga otras cuatro estatuas: la Muerte, el Turco, el Tacaño y el Hedonista.
Se prevé que los trabajos de restauración se prolonguen como máximo hasta fines de octubre, pero los turistas podrán seguir visitando la Plaza de la Ciudad Vieja para ver este verdadero imán de Praga. El coste de la restauración de las estatuas del reloj astronómico de Praga y de las labores vinculadas con ello se calcula en unos 15.000 euros.
El reloj astronómico de Praga es el más antiguo mecanismo de su tipo a nivel mundial que sigue funcionando hasta el presente. Este complicado mecanismo se menciona por primera vez en un documento que data del 9 de octubre de 1410, fecha en que el reloj fue puesto en funcionamiento. Su autor es el maestro relojero Mikuláš z Kadaně, quien al parecer colaboró en esta labor con el astrónomo Jan Šindel.
Con el paso del tiempo el reloj se fue deteriorando, por lo que tuvo que ser varias veces reparado. A finales del siglo XV el encargado de hacerlo fue el maestro relojero Hanuš, quien en las leyendas aparece como el autor del reloj. Estas leyendas cuentan que al terminar Hanuš la complicada obra, los concejales de Praga mandaron a arrancarle los ojos para que no pudiera fabricar un mecanismo así en ningún otro lugar.
Durante la Guerra de los Treinta Años, cuando Praga fue ocupada por las tropas suecas, el reloj sufrió serios daños, pero un tiempo más tarde fue restaurado nuevamente y, en el siglo XVIII, el pintor checo Josef Mánes dibujó el tablero en la parte inferior. Lo peor llegó a finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando, a comienzos de mayo de 1945, el edificio del Viejo Ayuntamiento de Praga, en el que se encuentra instalado el reloj astronómico, fue impactado por una granada. Renovar el mecanismo del reloj demoró unos tres años, pero las estatuas que lo decoraban no se lograron recuperar. Por eso se decidió crear unas estatuas de madera de tilo nuevas.
Hasta el presente cada hora en punto unas campanadas avisan la hora y en las ventanillas dispuestas en la parte superior del reloj se asoman las estatuas de los doce apóstoles, canta un gallo situado por encima y la famosa estatua de la Muerte toca una campana.
El reloj de Praga, además de marcar la hora, muestra también los movimientos de los cuerpos celestes.
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