La desaparición de las grandes marcas checas
Nombres históricos como Benzina, Sazka o Czech Airlines desaparecen o cambian de identidad en un proceso marcado por fusiones internacionales y rebranding. Incluso Škoda Group dejará de usar su histórica marca en 2029, reflejando una transformación profunda del panorama checo.
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Hoy día, vivimos tiempos convulsos y de transformaciones constantes donde es habitual que se produzca ese choque entre tradición y modernidad. Dicho proceso puede aplicarse a casi todos los ámbitos y, si hablamos de Chequia en clave económica y cultural, el país vive precisamente un proceso silencioso pero bien profundo en la actualidad: varias de sus marcas más históricas, aquellas que acompañaron a generaciones enteras y se convirtieron en símbolos de identidad nacional, están desapareciendo o cambiando radicalmente de nombre. Desde empresas de transporte y energía hasta instituciones financieras y fabricantes de productos cotidianos, el legado de estas compañías se desvanece bajo la influencia de la globalización, la concentración empresarial y los cambios en el mercado internacional.
Y es que Chequia está presenciando el adiós de algunas de sus marcas más emblemáticas, aquellas que formaron parte de la vida de varias generaciones y que, en muchos casos, se hicieron famosas en el extranjero, pero que hoy ya son, en muchos casos, parte del pasado y el recuerdo colectivo.
Benzina, Sazka, ČSA, Karosa, LIAZ o Živnostenská son nombres que, hasta hace poco, evocaban historia, identidad y tradición checa, pero que hoy se desvanecen gradualmente del paisaje económico y cultural del país. Incluso los tranvías y trenes Škoda cambiarán de nombre dentro de tres años, marcando el final de otra era icónica, aunque dentro de lo que ya parece en cierto modo toda una tendencia.
El último icono checo en desaparecer es la compañía de loterías Sazka, la más grande y antigua de la República Checa, que desde enero opera bajo la marca Allwyn, propiedad del multimillonario Karel Komárek. La empresa, que ya tiene presencia en Europa, Reino Unido y Estados Unidos, busca renovarse y acelerar la innovación en sus productos, manteniendo juegos tradicionales como Sportka y Eurojackpot, en un proceso que, según indicó la dirección de la nueva marca, traerá consigo "productos de vanguardia y un ritmo de innovación más acelerado".
De igual forma, el año pasado, los conductores checos se despidieron de Benzina, cuya historia se remonta a 1939, durante el Protectorado de Bohemia y Moravia. Tras ser adquirida por el grupo polaco Orlen, las gasolineras nacionales comenzaron a cambiar de nombre en 2019, quince años después de su incorporación a Unipetrol.
Tampoco el sector financiero logró escapar a esta ola de rebranding vivida en el último tiempo. Česká pojišťovna fue absorbida por Generali en 2014, y en 2019 pasó a operar como Generali Česká pojišťovna, eliminando el logotipo histórico que acompañó a los checos desde los años 70. A esta se suma el caso de Živnostenská banka, fundada en 1869 y el banco más antiguo del país, que desapareció del mercado en 2007 al convertirse en UniCredit Bank para dejar así atrás definitivamente su histórica marca.
Otro ejemplo emblemático es el de Czechoslovak Airlines, más tarde Czech Airlines (ČSA), una de las aerolíneas más antiguas de Europa y un símbolo de la aviación nacional. Con más de cien años de historia, transportaba millones de pasajeros al año antes de verse afectada por las pérdidas derivadas de la pandemia de COVID-19. Absorbida en 2018 por Smartwings, la marca se fue desmantelando hasta que su último vuelo comercial aterrizó en Praga el 26 de octubre de 2024, mientras que este mismo 2026, Smartwings será absorbida por Pegasus Airlines.
Ni siquiera la emblemática marca Škoda, originaria de Pilsen, logra acelerar lo suficiente para no ser alcanzada por este fenómeno. La empresa de ingeniería Škoda Group venderá los derechos de la marca a Škoda Auto, perteneciente al grupo Volkswagen. Este cambio es importante porque significa que la compañía podrá usar el nombre y el emblema de la flecha alada solo hasta 2029. Jan Švehla, portavoz del grupo, anunció recientemente que se publicarán detalles sobre la nueva marca cuando sea lanzada al mercado, aunque sin revelar fechas exactas.
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Sin embargo, hay otras marcas checas que siguen resisten el paso del tiempo y los cambios históricos. Por ejemplo, tras un período difícil en los años 90, Kofola y los camiones Tatra han vuelto a cobrar protagonismo. Además, productos checos mundialmente reconocidos como Pilsner Urquell, Becherovka, la cristalería Moser, los artículos de arte y escritura Koh-i-noor y la marca de calzado Baťa siguen vigentes y expandiéndose internacionalmente, con presencia en más de noventa países.
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