Las criptomonedas se consolidan en Chequia tras un año récord
Las transacciones con criptomonedas crecieron con fuerza durante todo el 2025 y dejaron de ser un fenómeno marginal. Pese a la, "corrección" de final de año, no frena el optimismo de los analistas, que ven al bitcoin cada vez más cerca del sistema financiero tradicional.
Las criptomonedas han dejado de ser una inversión marginal procedente del entorno digital para transformarse en un elemento cada vez más frecuente de las carteras financieras en el contexto de un mercado que continúa ganando terreno en la República Checa. Así lo demuestran los últimos datos, que reflejan que el volumen de transacciones realizadas en las plataformas nacionales de intercambio aumentó el año pasado un 50%, hasta alcanzar unos 620 millones de euros.
El ejercicio, no obstante, cerró con una clara desaceleración en el mes de diciembre. Durante el último segmento del año, el volumen de compras y ventas cayó cerca de dos quintas partes respecto a noviembre, situándose en torno a los 36 millones de euros. Una evolución que los analistas atribuyen a factores estacionales y a la recogida de beneficios tras meses de fuerte crecimiento.
“Diciembre se caracterizó por una actividad comercial significativamente menor, lo que corresponde al patrón habitual de final de año. Influyen la temporada navideña, una menor volatilidad y la toma de beneficios que ya se había producido semanas antes”, explica Marek Kyrsch, director de la plataforma Anycoin.
Así, y pese a este enfriamiento, el balance anual sigue siendo más que positivo para la mayoría de los analistas, entre los que existe el consenso de que el año 2025 marcó la entrada definitiva de los activos digitales en el panorama financiero general.
"Diciembre dejó claras dos tendencias: por un lado, una corrección a corto plazo tras un crecimiento récord; por otro, una integración cada vez mayor de las criptomonedas en la infraestructura financiera tradicional, algo que puede reforzar su estabilidad en 2026”, señaló Ota Janda, CEO de Coingarage.
En cuanto al bitcoin, la moneda por excelencia, el pasado 2025 fue un curso de contrastes y bastante volatilidad. Lo que hay que tener en cuenta, en ese sentido, es que arrancó cerca de los 100.000 dólares, luego superó varias veces la barrera de los 110.000 y terminó alcanzando un máximo histórico por encima de los 124.000 dólares en octubre, antes de corregir hasta niveles próximos a los 93.500 dólares. Para este año, los pronósticos más optimistas señalan que el bitcoin podría superar los récords anteriores y rebasar los 125.000 dólares.
“La amplia oferta de productos de inversión por parte de grandes entidades, la creciente participación institucional y un marco regulatorio más definido han aportado confianza y previsibilidad”, destaca Tomáš Kalabis, analista de Wood & Company Blockchain+, quien afirma que las criptomonedas ya se perciben como una parte habitual de las carteras, al nivel de las materias primas o las acciones tecnológicas.
Precisamente, este proceso de legitimación se ha visto reforzado por el debate internacional sobre el papel del bitcoin como activo de reserva. Un reciente informe de Deutsche Bank anticipó que los bancos centrales podrían incorporar bitcoin a sus balances antes de 2030, colocándolo a la par del oro y la propia Chequia no es en absoluto ajena a esta discusión. A comienzos de 2025, el gobernador del Banco Nacional Checo (ČNB), Aleš Michl, planteó la posibilidad de invertir hasta un 5% de las reservas nacionales en bitcoin, una propuesta que desató una fuerte polémica. Desde el Banco Central Europeo, su presidenta Christine Lagarde rechazó la idea al considerar que el bitcoin no cumple los criterios de liquidez y seguridad del bloque comunitario, mientras que el entonces ministro de Finanzas checo, Zbyněk Stanjura, recordó que el banco central “debe ser un símbolo de estabilidad”.
Pese a las reticencias, el ČNB dio en julio un paso más que simbólico al adquirir más de 51.000 acciones de Coinbase Global por unos 15,5 millones de euros, convirtiéndose así en el primer banco central europeo en invertir directamente en una empresa del sector cripto. Un movimiento interpretado como una señal de apertura hacia estos nuevos activos.








