El poder invisible de la Navidad: aromas que despiertan recuerdos y dan paz

La Navidad tiene un olor propio: una mezcla de repostería casera, resina de los bosques, cítricos brillantes y especias cálidas. Pero más allá de la nostalgia, estos aromas ejercen un efecto directo en nuestras emociones y recuerdos. Así lo explica la aromaterapeuta checa Petra Švábiková, que detalla por qué los olores navideños son capaces de reconfortarnos, suavizar el estrés e incluso afianzar tradiciones familiares que perduran toda la vida.

Foto: Barbora Navrátilová,  Radio Prague International

Cuando se dice “el olor de la Navidad”, lo más probable es que cada uno piense en un olor distinto conectado a su infancia. Los dulces que preparaba la abuela, el vino caliente, los cítricos… Opciones hay muchas. Aun así, es muy probable que esos olores tengan algunos puntos en común. Para conocer esos aromas “base” de la Navidad, RPI conversó con la aromaterapeuta Petra Švábiková, que explica que se trata de fragancias, por supuesto, aptas para toda la familia.

Foto ilustrativa:  Griesshammer,  Pixabay,  Pixabay License

“Lo bonito de esos aromas navideños es, precisamente, que la gran mayoría de ellos también son adecuados para los niños. Si son niños muy muy pequeños, sería prudente tener cuidado especialmente con las fragancias de las especias. Quizá prescindiría de la canela y el clavo. Son aromas demasiado intensos y pueden resultar fuertes para los más pequeños. Pero si usas una combinación tan bonita como, por ejemplo, la mandarina, de la que se dice que representa a nuestro niño interior, que apoya nuestra creatividad y que, precisamente, toca esas cuerdas de nuestra infancia, con unas gotas de vainilla dulce, que es como un abrazo cálido, envolvente y tierno, y una gotita de incienso, es una combinación ideal. El incienso es además uno de los aceites esenciales más seguros y puede calmar maravillosamente a los niños y ayudarles a que su respiración sea más profunda”.

Foto ilustrativa: sobima,  Pixabay,  CC0 1.0 DEED

Las especias, los cítricos, las coníferas y el incienso son, por lo tanto, los aromas “básicos” de la navidad, pero más allá de ser agradables al olfato, estos aromas están vivos, afirma Švábiková, por lo que pueden tener efectos distintos en nuestro humor y nuestro cuerpo.

Algunas fragancias actúan como un estímulo y aportan vitalidad y energía, mientras que otras inducen serenidad y calma.

Foto ilustrativa: DariaHurst34,  Pixabay,  Pixabay License

“Entre las fragancias que nos estimulan y nos aportan energía están justamente los aromas de las especias, porque son aromas llenos de calidez. Luego están las fragancias que nos tranquilizan, nos serenan y nos envuelven en una especie de abrazo suave. Eso puede ser, por ejemplo, la vainilla y, sin duda, el aroma de las coníferas, que es capaz de hacer más profunda nuestra respiración. Intentad imaginar que camináis por un bosque, un bosque nevado, lleno de pinos y abetos, y que el aire está impregnado de resina. Imaginad cómo os hace sentir. De hecho, os apaciguáis, os calmáis y conectáis un poco con vosotros mismos. Y los aromas cítricos nos aportan alegría, optimismo, ganas de crear; son como un pequeño rayo de sol en los días nublados”.

Para entender como un olor puede cambiar el estado de ánimo en cuestión de segundos, la aromaterapeuta describe el proceso biológico del olfato.

“Los aromas los percibimos mediante el olfato, y el olfato es nuestro sentido más antiguo y el único de todos los sentidos que está conectado directamente con el cerebro y con el centro llamado sistema límbico. Y precisamente ese sistema límbico se encarga de nuestras emociones, de nuestros sentimientos; allí se almacenan nuestros recuerdos e incluso están guardados nuestros instintos básicos. Así que los aromas son un camino directo a nuestro interior”.

Foto ilustrativa: Couleur,  Pixabay,  Pixabay License

Para que los olores puedan despertar esa fuerza fisiológica real, hay ciertas condiciones. Lo más importante es que se trate de aceites esenciales naturales, describe la experta.

“En cualquier caso, las fragancias pueden cambiar nuestro estado de ánimo, pero por supuesto estamos hablando de aromas naturales puros. No estamos hablando de fragancias sintéticas, que en realidad sobrecargan nuestro organismo. Los aromas naturales forman parte de la propia planta; llevan su potencial curativo y, para mí, tienen una gran profundidad. No son simplemente un aroma: son un organismo vivo. Al esparcirse el aceite esencial por el aire —al impregnarse el aire con ese aceite esencial— no se trata de una fragancia “muerta”. Los aceites esenciales son activos, son capaces de eliminar de forma activa bacterias y virus del aire, y al inhalarlos, al llegar directamente al sistema límbico, pueden despertar nuestros recuerdos”.

Foto ilustrativa:  Peggychoucair,  Pixabay,  Pixabay License

Y en Navidad esos recuerdos son especialmente intensos.

“Qué podemos decir de la Navidad… todos la tenemos asociada a nuestra infancia y, en la gran mayoría de los casos, a momentos bonitos. Por eso, esos aromas son tan agradables, reconfortantes y capaces de llevarnos, en cierto modo, a nuestro interior”.

Errores comunes en el uso de los aromas

A pesar de todos los factores positivos que tiene el uso de los aceites esenciales, hay que tener cuidado de no dejarse llevar por el entusiasmo y utilizarlos en exceso.

Švábíková detalla que uno de los errores más comunes tiene que ver con el uso de lámparas aromáticas inadecuadas.

Foto ilustrativa: PublicCo,  Pixabay,  Pixabay License

“El error más común es que se utilizan demasiado y, por ejemplo, algo en lo que yo insistiría es en el uso de las lámparas aromáticas. La mayoría de las veces se utilizan lámparas aromáticas inadecuadas. Ahí sería muy cuidadosa, porque una lámpara aromática correcta debería, desde la llama hasta el cuenco en el que ponemos el agua y goteamos las esencias, tener al menos entre 10 y 12 cm, y el recipiente para el agua debería ser grande. Debería poder contener al menos 150mml de agua. Y en una lámpara aromática así basta con añadir de cuatro a seis gotas. Nada de echarlo de golpe y que el aceite esencial se quede flotando”.

Tradiciones que se respiran

Foto ilustrativa: NastasyaDay,  Pixabay,  CC0 1.0 DEED

Cada familia posee su propio ritual olfativo navideño: el perfume del árbol recién traído, el aroma de la repostería haciéndose, el toque cítrico que anticipa las vacaciones. Según Švábiková, trabajar conscientemente con los aromas ayuda a reforzar esos recuerdos compartidos que, más tarde, se transmiten de generación en generación. La Navidad, concluye la aromaterapeuta, es tanto luz como aroma: una temporada en la que los olores no solo decoran el ambiente, sino que conectan con lo más profundo de nuestra memoria emocional.

Autores: Kateřina Brezovská , Kristina Kellnerová
palabras clave:
audio

Relacionado

  • Navidad Checa

    Radio Prague International les ofrece la selección de los artículos sobre la Navidad checa con el deseo de contribuir a la atmósfera festiva que reina en sus hogares.