Un pesebre de cristal que muestra la vida de los habitantes en las montañas de Liberec
Durante el Adviento hay en Chequia un sinnúmero de exposiciones de pesebres profesionales o de aficionados. Uno de estos últimos, hecho de cristal, se expone en el museo del pueblo de Kryštofovo údolí, al oeste de Liberec.
Un nuevo pesebre, hecho todo de cristal, enriquece este año la tradicional exposición de belenes que en el Adviento tiene lugar todos los años en el museo del pueblo de Kryštofovo údolí, situado en el valle del mismo nombre, una bella zona natural que se extiende al oeste de la ciudad de Liberec, en el norte de Bohemia.
El nuevo belén es obra de dos maestros cristaleros, el matrimonio Urban. Karel Urban contó a la Radio Checa cómo surgió la idea de este nacimiento.
“Simplemente, un día, hace unos años, se dirigieron a nosotros los administradores del museo local con la idea de que les gustaría que fabricásemos un pesebre de cristal para el museo, que hacía poco había sido abierto. Y nos solicitaron que el nacimiento reflejase al menos simbólicamente el pueblo de Kryštofovo údolí y la vida de los habitantes de toda la zona, tanto en el pasado como en el presente”.
Forma parte del pesebre de cristal, por ejemplo, el pequeño reloj astronómico local, uno de los tres que hay en todo el país, así como las típicas casas de esa zona, hechas en gran parte de madera.
Según agregó Eva Urbanová, al crear el pesebre de cristal, su esposo y ella se basaron fundamentalmente en sus propios conocimientos y experiencias.
“Sí, así es, nosotros nos habíamos inspirado mayormente en nuestros propios conocimientos de la zona, así como en el ambiente del museo, que nos enseñaron sus administradores. Otra inspiración fue un libro sobre la zona del valle de Kryštofovo údolí. Nos ayudó a determinar lo que siempre había sido lo más importante para los habitantes locales y, por tanto, lo que no debería faltar en el nacimiento”.
El pesebre de cristal de Eva y Karel Urban contiene decenas de figuras de los habitantes de la zona, además de animales, casas, árboles, un molino de viento y un puente. De acuerdo con los autores de esta obra, fabricar cada figura les ha llevado más de una hora de trabajo.
Según Gabriela Loukotová, directora del museo de Kryštofovo údolí, desde la instalación de ese nuevo pesebre de cristal en la exposición permanente de nacimientos, el primer día de Adviento, atrae mucho la atención de los visitantes. Pero hay más cosas interesantes para ver, afirma Loukotová.
“A cada persona le gusta algo diferente. Desde el comienzo hemos concebido por ello esta muestra como una colección de obras gráficas y belenes de diversos materiales. Hay aquí pesebres de madera, cerámica, vidrio, papel y porcelana, y algunos incluso tocan villancicos”.
Durante este Adviento, el museo de Kryštofovo údolí organiza además varios talleres de Navidad, donde se enseña a preparar adornos de regalo, por ejemplo, collares y pulseras de cuentas, así como dulces típicos de esta temporada del año. Para el 28 de diciembre está prevista la celebración de La Noche de los Belenes, durante la que el museo estará abierto hasta la madrugada del día siguiente.
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