Los loros checos conquistan Europa y Oriente Medio
Chequia no solo exporta coches o cerveza, también es referente en un mercado mucho más colorido: el de los loros. Tras el parón por la gripe aviar, las exportaciones de aves exóticas vuelven a crecer con fuerza y conquistan nuevos destinos.
No es algo muy conocido, pero Chequia es, curiosamente, uno de los principales exportadores a nivel europeo de aves exóticas.
Tras un periodo de descenso, la venta internacional de loros criados en granjas checas creció con fuerza en 2024, alcanzando cifras que no se veían desde los años de la pandemia. Según datos de la Oficina Estadística Checa, el país exportó más de 170.000 ejemplares el año pasado, por un valor total de unos tres millones de euros.
Este auge se refleja también en las cifras de 2025: hasta finales de agosto ya se habían exportado más de 55.000 loros, por un valor superior a los dos millones de euros.
Mientras tanto, las importaciones siguen siendo mínimas —solo 27 ejemplares en el mismo periodo—, lo que confirma que el país es netamente exportador en este mercado. Aunque la Unión Europea sigue siendo el principal destino de las exportaciones checas, el interés por los loros de cría doméstica se ha extendido también a Oriente Medio, especialmente a Arabia Saudí e Irak, que el año pasado se sumaron a los principales compradores, junto a Reino Unido, Francia y España.
Así, las especies más demandadas son periquitos, cacatúas ninfa, rosellas, agapornis, alejandrinos y neophemas —aves pequeñas, coloridas y de precio moderado— que se crían en granjas repartidas por todo el país. Estos criaderos suelen vender sus excedentes a intermediarios que los compran en mercados locales antes de enviarlos al extranjero en grandes lotes.
Este repunte de las exportaciones llega después de un fuerte retroceso en 2023, cuando el comercio internacional de aves exóticas se vio afectado por la gripe aviar. Varios países, especialmente asiáticos, impusieron entonces un embargo temporal a la importación de aves europeas, lo que redujo drásticamente las ventas exteriores. Esa restricción se sumó a un contexto difícil marcado por el aumento de los costes de energía y piensos, que afectó a muchos criadores particulares.
La cría de animales y el liderazgo checo en dicho ámbito tiene sus raíces en la época comunista. Según explican varios expertos, fue en aquel contexto en el que los ciudadanos, que no podían viajar demasiado, comenzaron a practicar pasatiempos como la jardinería, la apicultura o la cría de animales, donde muchos se enfocan en animales exóticos, incluidos los loros y varios reptiles.








