Petr Holas, el gran abanderado checo que habla español y vivió en Latinoamérica
Desde muy chico, Petr Holas se apasionó por las banderas y, con apenas diez años, ingresó a la Asociación de Vexilología checa —una de las más antiguas del mundo—, que hoy preside desde hace una década. En esta entrevista revela los secretos detrás de su uso, explica por qué la bandera de Chequia es un caso singular en el mundo y advierte errores frecuentes que cometen desde edificios públicos hasta hoteles.
Con una curiosa mezcla de raíces griegas y latinas, el término vexilología (que significa “estudio de las banderas”) fue acuñado en 1958 por el estadounidense Whitney Smith, considerado el padre de esta disciplina.
Pero lo que no se sabe tanto es que Chequia fue uno de los primeros países en desarrollarla, incluso en plena era soviética. En 1971, el geógrafo Ludvík Mucha, docente de la Universidad Carolina de Praga, fundó una de las sociedades vexilológicas más antiguas del mundo, en un contexto político complejo, donde el origen norteamericano de la disciplina no pasaba desapercibido.
En la actualidad el presidente de la asociación vexilológica checa es Petr Holas, un experto que, además de combinar conocimiento y pasión por lo que hace, habla perfectamente español y hasta vivió varios meses en Argentina.
“Para mí sí que es una ciencia, pero al fin y al cabo la mayoría de la gente lo tiene como un hobby, una pasión y se entretienen mirando las banderas. Muchos de ellos son más bien coleccionistas y suelen pedirme banderas, y yo siempre les digo que yo casi no tengo ninguna, libros de sobra. Muchos las coleccionan y luego buscan qué hay detrás de los símbolos, o hay también muchos que solo las van coleccionando, como puede verse, por ejemplo, en Facebook donde hay grupos de gente que solo las colecciona y ni siquiera necesita saber lo que hay detrás”.
Su propia pasión por las banderas comenzó gracias a un libro: el Atlas del Mundo del Bolsillo, donde además de mapas y datos básicos de los países se incluían también las banderas. Al tanto de esa fascinación, su madre le compró luego otro libro exclusivamente de banderas escrito por uno de los fundadores de la vexilología checa. La pasión por las banderas seguía ondeando tan fuerte que, con solo diez años, Petr ingresó a lo que, en ese entonces, se conocía como Club de Vexilología de Praga 3.
“Originalmente, se fundó debajo de la Casa de la Cultura del Distrito de Praga 3 y después se convirtió en una asociación independiente y, a partir de 2005, es la Sociedad Vexilológica Checa. Es decir, no es solo un club de Praga, sino una asociación”.
Ese sitio que hoy tiene entidad de asociación se trataba casi de un anexo del Club de Amigos de Žižkov, con quienes hoy mismo comparten sede. A los 20 años, Petr comenzó a formar parte del consejo, donde ya venía participando como secretario y, desde hace casi una década, aquel niño que tanto se asombraba con los cambios en las banderas del atlas de bolsillo se convirtió nada menos que en su presidente.
Cuando las banderas hacen historia
Al igual que sucede en otros ámbitos, explica Petr que, a lo largo de la historia, hubo determinados períodos que fueron mucho más interesantes que otros en lo que respecta a la importancia de las banderas.
“En los años noventa aparecían unas diez banderas al año”.
Petr Holas
“Primero los años 60 porque aparecieron muchos Estados nuevos, y después, también los años 90 fueron un paraíso para quienes gustan de los cambios porque en los 90, obviamente, con la caída de los regímenes y la disolución de la Unión Soviética, también aparecieron muchas banderas, nuevas banderas estatales, algo que hoy en día sucede una vez cada diez años o dos décadas. Hace poco tuvimos la de Siria, que en realidad tampoco es nueva porque, paradójicamente, adoptaron una más antigua. En los años noventa, en cambio, aparecían unas diez banderas al año y eso atraía no solo mi atención, sino la del público general”.
Además de la de Siria, cuenta Petr que las banderas más recientes son las de Sudán del Sur, y Mauritania, que ha añadido dos franjas a la bandera original. Aclara que algo similar sucedió en Libia, donde adoptaron una que precedía al régimen de Gaddafi para diferenciarse. De hecho, asegura Holas que el cambio de bandera suele significar una ruptura que, muchas veces, lo que plasma es un cambio de régimen.
El particular caso de la bandera checa
Un caso curioso y a contrapelo de muchos otros es el de la actual bandera checa porque, al separarse de Eslovaquia, el país mantuvo la que, en realidad, era la bandera de Checoslovaquia. Petr afirma que los debates que generó y en algún punto sigue generando su utilización trascienden el ámbito de la Vexilología para llegar incluso al Derecho. Es que, según cuenta, los propios diputados checos del Parlamento Federal se habían puesto de acuerdo en no usar los símbolos de Checoslovaquia.
“El Consejo Nacional Checo promulgó una ley contra ese uso, pero el tema era que la ley fue aprobada en diciembre, es decir, todavía dentro de la Federación, para entrar en vigencia a partir del primero de enero, fecha en la que Checoslovaquia ya dejó de existir. Surgió una puja y la verdad que la querían tener porque había argumentos que decían que esa bandera era más checa que eslovaca, ya que en 1968 o 1989, en Eslovaquia se veía muchas veces la bandera tricolor en vez de la checoslovaca; mientras que en Chequia casi siempre se usaba la checoslovaca; nunca, o casi nunca se usaba la bicolor checa, que es blanca y roja".
En su opinión, lo mejor habría sido adoptar una bandera provisoria para recién en enero adoptar la checoslovaca ya que, en ese entonces, los checos dejaban de estar subordinados a las leyes federales de Checoslovaquia, país que había dejado de existir. Por ser similar a la polaca, la bandera original checa incorporó el azul, color asociado a potencias como Francia, Inglaterra y Estados Unidos que, además, es uno de los tradicionales tonos paneslavos. El supuesto simbolismo del triángulo azul es para Petr la prueba fehaciente de que muchas veces se les atribuye a las banderas teorías que pretenden explicar su origen, pero que no figuran en ningún documento vinculado al momento de su creación.
“Para mostrar la idea checoslovaquista e incluir a los eslovacos se empezó a decir que el triángulo azul es el símbolo de las montañas de Eslovaquia, de los montes en el escudo de Eslovaquia y con eso mismo los representantes checos tuvieron problemas en 1992”.
Por eso dice que él suele ser escéptico, salvo que esa información aparezca de manera explícita en la Constitución de determinado país, como sucede por ejemplo en varios casos de África, donde el verde suele referir a los campos fértiles y el rojo a la lucha anticolonial.
La inesperada bandera de Praga
En algunas oficinas municipales de la capital checa puede verse una extraña bandera amarilla y roja que puede desorientar a muchos y a los españoles les puede resultar familiar. Se trata de la bandera de Praga, cuyos colores rojo y amarillo explican, además, la íntima relación que existe entre la vexolología y la heráldica.
“Uno de los orígenes de la vexilología de las banderas es ir simplificando la heráldica. Es decir, como en el escudo checo hay un león blanco sobre fondo rojo, la bandera checa es blanca y roja. Si Praga tiene en el escudo las torres y murallas amarillas sobre fondo rojo, entonces la bandera será también amarilla y roja”.
Agrega Petr que una de las reglas de la vexilología checa es que las banderas municipales no pueden incluir el escudo entero porque eso iría en contra de la lógica de que las banderas simplifican el escudo.
Banderas bajo la ley: usos permitidos y prohibidos
Un tema de actualidad muy interesante para la vexilología checa son las banderas que en el contexto de la invasión rusa pueden verse en varios edificos públicos de Praga y otras ciudades en apoyo a Ucrania, algo que según explica Petr merece algunas aclaraciones.
“Recomendamos que los edificios públicos que apoyan a Ucrania muestren también la bandera checa para que quede claro que la institución sigue siendo checa”.
Petr Holas
“Hubo problemas, por ejemplo, en algunos museos o instituciones estatales donde solo ponían la bandera ucraniana y no la checa. Eso para nosotros está un poco mal porque ya muestra no tanto un apoyo, sino que, en cierto modo, ahí está Ucrania. Por eso nosotros recomendamos mucho que, en el caso de las instituciones estatales o públicas, usen siempre las dos banderas. No tenemos nada contra el apoyo, pero que usen las dos, que usen tambien la bandera checa para que quede claro que la institución sigue siendo checa. En el Senado, por ejemplo, tienen la bandera checa en el tejado, pero en la parte frontal pusieron solo la ucraniana. Y sostengo que no es solo un tema simbólico, sino también tener en cuenta que Malá Strana es un barrio de embajadas. Imagínate un refugiado ucraniano buscando la embajada, pues va a ir golpeando a la puerta del Senado porque ve que por encima de la puerta está la bandera ucraniana”.
Por otro lado, recuerda Petr que esa cuestión desató un conflicto que tuvo como protagonista a la Ópera Estatal de Praga.
“Pues ahí pusieron primero las banderas de Chequia y Ucrania en el orden correcto y después del ataque del 7 de octubre de 2023 agregaron la bandera israelí, pero por debajo de la ucraniana, lo cual está mal porque así ponen a Ucrania por encima de Israel. Y alguien se quejó porque cuando hay tres banderas, la checa tiene que estar en el medio y en este caso no lo estaba: había quedado en la izquierda. Y tramitaron el caso en la administración del distrito, les llamaron la atención, lo dejaron de hacer y el caso se resolvió sin multa ni nada, pero esas cuestiones solo se tramitan si alguien las denuncia”.
Para evitar ese tipo de inconvenientes, la asociación que preside Petr ha publicado un libro sobre el uso de banderas y sus requisitos legales; cuestiones que, de no respetarse, pueden derivar en multas, pero que en otros países se castigan incluso con prisión. Petr sostiene que, en ese sentido, Chequia es un país liberal porque el Estado permite izar cualquier estandarte y no solo el checo. De hecho, la ley exige a las instituciones izar la bandera checa solo durante los feriados nacionales. Sin embargo, él considera que no estaría mal que en las escuelas se izara todos los días la bandera local, tal como sucede en otras partes del mundo, para transmitir a los niños algo de sentimiento patriótico. La ley checa describe, en definitiva, cuestiones como el orden en que deben ser colocadas las banderas, aunque muchas veces no se trata de normas, sino de ciertos protocolos diplomáticos que no dejan de ser importantes.
“Siempre la preferencia la tiene la bandera local frente a la extranjera. Y si hay dos banderas, la local siempre debe estar a la izquierda; y si son tres, en el medio. Si hay cinco se empieza con la local y luego ya se ordenan alfabéticamente. Pues empieza con la checa, luego va por ejemplo la de Argentina, Bolivia, Colombia, hasta la Z de Zimbabue”.
La prioridad de la izquierda responde a una tradición heráldica que indica que en los escudos ese lado siempre es más importante.
Banderas cinco estrellas
Otro tema interesante en el ámbito de la vexología, y mucho más en una ciudad tan turística como Praga, es el uso que hacen los hoteles de las banderas. Petr asegura que muchos las utilizan como mera decoración sin ni siquiera reparar en su simbolismo. También recuerda que, en una época, se decía que los hoteles izaban las banderas de los huéspedes que tenían en ese momento, pero en su opinión solo eran especulaciones turísticas porque él entiende que, con ese criterio, la mayoría de los establecimientos debería tener la bandera china. En todo caso, explica Petr que como un hotel no es una institución pública, puede ordenar las banderas casi como se le antoje, pero no la checa que sí debe tener preferencia por ley. En ese sentido, dice que lo que suele hacerse es adoptar un criterio alfabético para no herir susceptibilidades.
“Algunos hoteles lo tienen bien hecho, algunos casi bien hecho y hay uno que lo tiene casi a la perfección, pero luego como primera y última pone la bandera del hotel, en el lugar donde deberían estar las checas porque ese es el lugar más privilegiado si son muchas. Así que, al parecer, algunos hasta se esfuerzan, pero fallan a último momento”.
No obstante, aunque parece muy sencillo, el criterio alfabético no deja de tener también complicaciones. Sobre todo cuando el acto en cuestión involucra a varios países o directamente a una organización internacional como sucede en el contexto del viejo continente. En esos casos España, por ejemplo, ¿debería incluirse en la letra “E” o en la “S”?
“La Unión Europea ordena las banderas por el alfabeto, pero lo tiene complicado porque como todos los idiomas de los países que la conforman son idiomas oficiales, ellos las ordenan pero según el nombre del idioma original. Pues Finlandia, por ejemplo, está en la S porque en finés se llama Suomi; Grecia en la H porque es Hellas (Ἑλλάς). Pues es curioso, eso es muy particular de la Unión Europea y está reglamentado para las instituciones que la conforman, es decir, no se sigue solo al inglés porque el idioma oficial de la Unión Europea son todos los idiomas“.
Y sin embargo se mueve
Algo que Petr considera muy propio de la vexilología checa es, justamente, que muchas de esas normas han sido puestas por escrito, lo cual no es tan común en otros países y, sobre todo, la existencia de una subcomisión de vexilología dependiente de la Cámara de Diputados, que se encarga de aprobar las nuevas banderas. Aunque parezca mentira aún hoy se siguen diseñando propuestas porque Chequia cuenta con más de 6.000 municipios y no todos tienen su bandera. Un requisito hoy indispensable es la simplicidad, algo que parece contradecir la que asegura Petr que es una de sus banderas favoritas, la de las Seychelles.
“Es muy diferente, muy original, así que ya por eso me gusta. Pero lo que también me gusta es que conozco la historia, y es que originalmente ellos tenían solo tres colores: verde, blanco y rojo, que eran los colores del partido gobernante. Y en el momento en que, en los años noventa, llevaron a cabo cierta liberalización del régimen, adoptaron otros dos colores, amarillo y azul, como para mostrar también la pluralidad política. Pues eso me gusta también: el concepto de que añadieron algo para expresar una información que trasciende los propios colores”.
Petr también dicta talleres sobre banderas para niños de distintos colegios checos y un aspecto que le resulta muy didáctico de esa bandera de Seychelles es que, al observar los tres colores de abajo y los tres colores de arriba, podría pensarse que se trata de una confederación rumano-húngara, algo que en realidad no tiene nada de cierto. Añade Petr que cuando les enseña a los niños a diseñar una bandera les pide que tengan cuidado con esas connotaciones o asociaciones falsas. También les explica que, en la actualidad, una de las recomendaciones más importantes en materia vexilológica es tener en cuenta el contraste de colores. Además, recuerda que el mismísimo fundador de la vexilología solía decir que una bandera debe poder ser dibujada por un niño de tercer grado. Difícil de aplicar al caso de Turkmenistán, cuya elaborada franja con cinco entramados simboliza las tribus históricas del país.
“Ahora es un gran problema porque cuando uno está diseñando la bandera mira la pantalla de la compu y la ve bien ahí, pero ante todo hay que pensar que normalmente se mueve, en el mejor de los casos, o ni siquiera se mueve, pero ese ocurre cuando se enreda con el asta y entonces no distingues a qué país representa, pues por eso el diseño tiene que ser simple y distintivo”.
De hecho, asegura Petr que esa confusión le ocurrió una vez que estaba de visita en Chile y al ver los colores azul, blanco y rojo en una bandera enredada pensó por un momento que por algún motivo habían puesto la bandera checa.
Chequia, el país que no presume de sí mismo
Gracias a su constante reflexión sobre el uso y el poder simbólico de las banderas, Petr Holas ha forjado una mirada tan compleja como interesante sobre el patriotismo checo (o, en cierto sentido, su ausencia), que él vincula a un rechazo de la sociedad profundamente arraigado en la historia a tener que obedecer.
“Yo veo un gran problema en que, durante la época socialista, era obligatorio usar la bandera checa con la roja, incluso las personas particulares las tenían que izar. En la famosa película Kolja (1996) una señora le grita al protagonista porque no iza las banderas. Pues yo creo que, desgraciadamente, eso a los checos les sacó un poco las ganas de izar la bandera o de usar la bandera checa. Pero sí la vas a ver cuando ganamos un partido de hockey o el campeonato, ahí vas a ver las banderas checas por todos lados. Es decir, la gente sí las tiene”.
“Yo veo un gran problema en que, durante la época socialista, era obligatorio usar la bandera checa con la roja, incluso las personas particulares las tenían que izar."
Petr Holas
Otro motivo que, en su opinión, suele quitarles a los checos las ganas de mostrar su bandera es que mucha gente que está en contra de los ucranianos suelen ostentar en los perfiles de las redes sociales la bandera checa. Pero es indudable que en determinados momentos de la historia del país el símbolo de la bandera ha sido un elemento fundamental.
“Por ejemplo, en la Primera República Checoslovaca las banderas eran un gran elemento de distinción: muchas veces los checos, para diferenciarse de los alemanes, usaban las banderas checas, mientras que los alemanes, por el contrario, para no izar las banderas checoslovacas usaban con frecuencia las banderas municipales, muchas de las cuales estaban en los sudetes en el período de entreguerra. Los alemanes no querían izar la bandera checoslovaca porque no se sentían checoslovacos, pero para no ofenderlos izando la bandera alemana, izaban la municipal porque ahí nadie les podía decir nada”.
Secando en el viento
Otro aspecto bastante polémico en el ámbito de las banderas suele ser la cuestión de si corresponde lavarlas o no. En ese sentido, Petr aconseja remitirse otra a vez a la ley checa, que afirma que “hay que usar la bandera adecuadamente y de manera decente”. Y por si no llegara a quedar claro, él entiende que siempre es mejor lavar la bandera que mantenerla sucia.
“Hay que tratarla como para no destruirla; es decir, tener cuidado con el material porque si es una bandera de material sensible, pues si la lavas la destruyes, pero una bandera normal… hoy en día, los materiales además son tan buenos que ya casi no se ensucian y, vamos, si se ensucia pues la meto en la lavadora y la seco de manera decente”.
Como gran apasionado de las banderas, Petr Holas afirma que incluso la imagen de dejar que la bandera se seque al viento puede resultar profundamente poética.








