Chequia acaba de lanzar su primer ordenador cuántico VLQ en Ostrava
Chequia acaba de lanzar oficialmente su primer ordenador cuántico con el apodo VLQ en el Centro Nacional de Supercomputación IT4Innovations en Ostrava.
En los últimos años Chequia ha apostado por el desarrollo en el área de las tecnologías avanzadas. Ahora el país ha reafirmado estas aspiraciones con el lanzamiento de su primer ordenador cuántico con el apodo VLQ en el Centro Nacional de Supercomputación IT4Innovations de la Universidad Técnica de Ostrava. Este logro es único para Chequia, ya que pocos países europeos tienen acceso a esta tecnología revolucionaria, como explicó en entrevista para la Radio Checa el científico Marek Lampart, quien encabeza el Laboratorio de Computación Cuántica IT4Innovation.
“El ordenador es muy potente. En realidad, las máquinas cuánticas no son calculadoras ordinarias. Nos permiten hacer un gran salto en la velocidad computacional, por ejemplo, en la optimización de las redes energéticas o en el desarrollo de nuevos materiales. En comparación con los ordenadores clásicos, el potencial del rendimiento de los ordenadores cuánticos es exponencial”.
La tecnología cuántica sí difiere considerablemente de los dispositivos que la gente usa a diario, según recalcó Lampart.
“La diferencia entre el ordenador cuántico y el ordenador clásico es enorme. Para explicarlo de manera sencilla, hay muchas diferencias. La primera concierne a la información. En el ordenador clásico es o el cero, o el uno. En el ordenador cuántico aparece la forma de bits cuánticos o qubits, lo cual es como un mezcla de ceros y unos al mismo tiempo. Además, existe otra característica que jamás podrá existir en el ordenador clásico. Se llama entrelazamiento y ocurre entre los qubits. Se forman enlaces invisibles entre los qubits y esto permite que sucedan fenómenos inusuales como es la teleportación cuántica”.
Para entender mejor la diferencia entre ambas tecnologías, se puede utilizar la analogía siguiente. Imagínense una biblioteca. Un ordenador clásico lee un libro tras otro, mientras que un ordenador cuántico puede pasar por todos los libros disponibles al mismo tiempo a través de todas las variantes y probabilidades posibles, dependiendo de la cantidad de qubits de los que disponen los científicos. Este poder de procesamiento simultáneo hace que los ordenadores cuánticos sean adecuados para la solución de problemas que son prácticamente imposibles de resolver para el resto de las máquinas.
“Ya hemos lanzado varias tareas y entre las primeras hay algunas destinadas a la Agencia Espacial Europea. A través de imágenes de satélite vamos a identificar anomalías en la atmósfera con un enfoque especial en las fugas de gas de las tuberías terrestres”.
Otras aplicaciones potenciales de esta tecnología revolucionaria atañen, por ejemplo, a la criptografía, donde nuevas formas de cifrado se están poniendo a prueba ahora y a la medicina, donde la mecánica cuántica es capaz de moldear el comportamiento de moléculas complejas, lo cual puede acelerar el descubrimiento de nuevas medicinas. Chequia es el segundo país en Europa que ha sacado un ordenador cuántico disponible para el público general, después de Polonia. Hace dos años, los miembros de la Unión Europea acordaron que Ostrava albergaría el proyecto checo. La construcción completa valió más de 5 millones de euros y fue financiada por la Unión Europea y varios socios locales.
Para Chequia, que ha estado fuertemente involucrada en el ámbito de la supercomputación, este logro representa un gran paso adelante. VLQ se conectará con Karolina, uno de los ordenadores más potentes en Europa y también radicado en IT4Innovations. Esto significa que universidades e instituciones de investigación, entre otras, podrán combinar el poder de la computación clásica con el de la cuántica para abordar unos de los problemas más complejos en la ciencia y la sociedad.
“Es un gran honor y sobre todo el resultado de trabajar en equipo. Gracias a la iniciativa EuroHPC, que decidió establecer una red de tales centros por Europa, 10 en total, los usuarios ordinarios pueden ya utilizarlos”.
Sin embargo, como enfatizó Lampart, esta tecnología todavía está en su etapa inicial. Si bien el potencial de los ordenadores cuánticos es enorme, sería poco realista esperar que comenzaran a resolver grandes tareas de la vida real en este momento. Se trata, sin duda, de una tecnología ambiciosa e importante, pero los científicos que trabajen con ella deberían permanecer con los pies en la tierra. No obstante, el experto se siente orgulloso del gran paso que ha dado la ciencia en esta área.








