¡Aloha Praga! El increíble bar con playa hawaiana a pasos del Puente de Carlos

Kateřina Adámková en la playa de su bar

Aunque cueste creerlo, a pasos del Puente de Carlos se esconde un rincón sacado de otro mundo: Art Residence Prague, un bar con galería de arte que incluye hasta una playa tropical. Todo eso ideado por Kateřina Adámková, una artista checa fascinada por Hawái.

Un bar escondido a pasos del Puente de Carlos | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Como si le salieran los encantos por todos los poros, la ciudad de Praga sorprende con rincones y lugares que, al menos en un primer momento, cuesta creer que de verdad existan. A unos cien metros del Puente de Carlos, del lado de Malá Strana, oculto tras un portón de esos que promocionan marihuana para turistas, nace un pasillo que parece conducir a otra dimensión: un verdadero oasis en medio de caos del centro, un patio central rodeado por un bloque de viviendas que funciona hace más de una década como bar y también galería de arte. La persona que se encarga de mantener ese sitio llamado Art Residence Prague, ubicado en plena calle Mostecká, es Kateřina Adámková, una interesantísima artista visual y gestora cultural.

“En agosto de 2010 abrí este espacio porque conocía a la galerista anterior. Ella me ofreció si quería hacerme cargo porque se retiraba y al principio lo mantuve solo como galería porque yo ya era representante de artistas. Ya llevaba unos 10 años en eso. Así que fue una coincidencia: porque yo estaba buscando un espacio físico, y la galerista se iba. Entonces lo continué donde ella lo dejó”.

Un bar muy especial a pasos del Puente de Carlos | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Lo que sucedió, con el tiempo, es que las personas que ingresaban a la galería comenzaron a formar una especie de comunidad: ella les empezó a ofrecer café para volver más gratificantes sus recorridos y así la galería se fue convirtiendo lentamente también en cafetería, aunque sucedió de un modo muy natural, a tal punto que ella revela que nunca en su vida se le había cruzado la idea de tener un bar. Incluso reconoce que siente un enorme respeto por la gente que se dedica al rubro de la gastronomía, un ámbito muy demandante porque no se trata solo de servir el café: también hay que saber mucho atención al cliente, limpieza y control de calidad. Todo eso ella lo fue aprendiendo a prueba y error. Pero lo cierto es que valió la pena porque, en su opinión, la gran ventaja de ese negocio es que le brinda un poco más de estabilidad ya que durante crisis como la del COVID, todo lo relacionado con el arte suele irse a pique. Y lo más interesante, en su opinión, es la combinación entre ambos ya que tanto la galería como el bar ofrecen experiencias sensoriales muy complementarias. Mientras el arte estimula la vista y el pensamiento, el café activa otros sentidos como el olfato y el gusto.

Arte y café | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Más locales que nunca

Cuenta Kateřina que muchos de los clientes del bar suelen consultarle si las viviendas que dan marco al patio están disponibles. Ella responde con un no rotundo porque ahí solo viven los propietarios y hasta existe un pacto de colaboración a partir del cual ella se preocupa por mantener cierta calma y tranquilidad. Debido a su ubicación tan privilegiada, el bar siempre ha contado con muchos turistas extranjeros, aunque es cierto que se trata de una tendencia que parece empezar a cambiar.

El patio | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Te diría que incluso en los últimos cuatro días porque si me lo preguntabas la semana pasada te habría dicho que sí, que tenemos más turistas extranjeros, y probablemente eso sigue siendo así en general, pero justo en estos días una personas de Praga comenzaron a compartir el lugar en redes y se generó una especie de gran campaña espontánea que hizo que muchísimos checos vinieran a conocernos. Así que, en los últimos días, tenemos más visitantes checos, lo cual nunca había pasado antes”.

“Por la mañana y por la noche Malá Strana sigue siendo como un pueblo”.

Kateřina Adámková

De algún modo se trata de algo que ella venía deseando. De hecho, reconoce que siempre ha tratado de mantener en el bar cierto espíritu checo, aún cuando tanto ella como sus asistentes deben estar preparados para hablar al menos inglés debido a la gran cantidad de clientes extranjeros que tienen. Sin embargo, se encuentran en un lugar con tanta importancia histórica para la ciudad que les encanta recibir también a los locales.

Pasillo | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Estoy muy feliz por eso porque para mí es también una experiencia única. Nos encontramos en medio de la transitada Ruta Real, por donde pasa una gran oleada de extranjeros, los checos no tienen mucho interés, a menos que vengan de otras partes del país, en explorar Praga y los praguenses no quieren venir mucho por estas zonas. Pero Malá Strana es única. Por la mañana, muy temprano, hasta las nueve o diez de la mañana, sigue siendo como un pueblo, y por la noche ocurre lo mismo”.

Capuccino espiritual

Kateřina Adámková | Foto: archivo  personal de Kateřina Adámková

Considera la fundadora de Art Residence Prague que ese particular pueblo repleto de palacios, iglesias y embajadas en pleno corazón de la ciudad es especialmente mágico y poderoso. Por otro lado, ella astudia astrología védica y suele decir que, en el patio de ese bar donde conviven el disfrute, el arte y la meditación ella revuelve cada día una especie de cappuccino espiritual. Dentro de esa mezcla armónica es interesante que el bar hace sentir muy bien a los hispanos ya que, tal como confirma su carta, además de excelente café y tragos, los clientes pueden disfrutar de algunas típicas tapas españolas. De hecho, Kateřina tiene lazos muy fuertes con el mundo hispano.

“Eso es gracias a una colaboración con indígenas colombianos de la Sierra Nevada de Santa Marta, y también a unos amigos que tengo en Málaga. Además, mi amiga más antigua y cercana desde la infancia vive ahora en Valencia. Es decir que tengo una gran conexión con España y, entonces, como no dispongo aquí de una cocina, cuando me disponía a buscar algo complementario para ofrecer se me aparecieron lógicamente dos caminos: Italia y España. Pero como tengo otro gran amigo que, a través de su empresa trae productos españoles ya envasados y de gran calidad, opté por el camino español”.

Playa de mármol

Cuadros  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Aunque Kateřina creció en Moravia, desde que se mudó a Praga empezó a sentir una conexión muy fuerte con la capital checa. Y como muy pronto comenzó a organizar exposiciones de arte, el espacio de esta galería le vino como anillo al dedo. En el medio, es decir, entre la galería y el bar se convirtió también en pintora. Cuenta que esa faceta fue surgiendo de a poco y con cierto pudor porque, al principio, le costaba mostrar sus obras a los grandes artistas con los que trabajaba. Por eso solía quedarse largas noches trabajando en secreto y asegura que hubo un lugar en el mundo que también contribuyó mucho a desatar la inspiración: Hawái, un destino que visita regularmente y cuyo impacto le permitió abrir una nueva etapa tan creativa como espiritual. De hecho, cuenta que su primera colección de pinturas se llamó “Gracias”, como expresión de gratitud por la vida y la fe. Hoy está convencida de que Hawái le despertó nuevas visiones y experiencias profundas que enriquecieron su ser interior.

Café artístico | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Si partes desde Europa Central, lo que encuentras en un lugar como Hawái es el toque inconfundible del océano y las islas en su máxima expresión, un lugar con una vibración completamente diferente, que está muy alejado de los continentes. Aquí estamos acostumbrados al continente, y tomamos como algo un poco automático, la tierra, la naturaleza. Allí, la vibración es distinta, también la gente es distinta. Lo que te llevas es una actitud completamente diferente hacia las cosas, una relación más profunda con la tierra porque el espacio limitado es muy valioso para ellos. Eso es una de las primeras cosas muy fuertes. La protección de esa tierra es otro asunto importante. Hay pocas plantas y animales endémicos, así que en ese sentido, la flora es más fuerte y dominante que la fauna. No hay muchos animales porque está muy lejos del continente. Pero, por otro lado, la vida submarina es una dimensión completamente nueva para nosotros en Europa Central”.

“Cuando comencé a viajar con frecuencia a Hawái, empecé a echar de menos la playa en el centro de Praga”.

Kateřina Adámková

Pero además de inspirar su propia obra, a Hawái le debe también Kateřina lo que podría considerarse el elemento más característico de su bar, el alma misma del sitio. Un rincón que atrae como un imán a todos los visitantes y consiste, ni más ni menos, que en una playa. Sí, una playa a pocos pasos del Puente de Carlos.

Kateřina Adámková

“Es una sala que está cubierta con mármol triturado de un grosor de un milímetro. Es Bianco Zandobbio. Y el camino hasta llegar a eso fue muy interesante: cuando comencé a viajar con frecuencia a Hawái, empecé a echar de menos la playa en el centro de Praga. Y eso coincidió con otro momento: yo era mánager del destacado artista Bořek Šípek y cuando él falleció, la sala donde tenía su galería quedó vacía. Yo entraba a esa sala y caminaba de una pared a otra, invocando al espíritu del lugar para que decidiera en qué quería convertirse. Espero que los lectores y oyentes no me tomen por loca, pero así es como abordo estas cosas: me tranquilizo, me conecto y espero que llegue una visión en armonía con ese lugar y su espíritu. Además, desde un punto de vista esotérico y alquímico, aquí estamos ubicados en el chakra del corazón de la Ruta Real, que es un lugar muy potente. Y yo quise convertir ese espacio en lo que el espíritu del lugar me pidiera. Y después de caminar de pared a pared, el espíritu del lugar dijo que quería ser una playa”.

Pintura inspirada en Hawái | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Fuerza natural

La decisión fluyó tanto que cuando le contó a un amigo su intención de crear una playa en ese lugar, él le ofreció un cuarto de tonelada de mármol triturado que le había quedado en su casa. Hoy ese lugar tan distintivo no solo es el rincón más atractivo del bar y galería, sino que además funciona como un espacio multifuncional donde se imparten distintos talleres creativos y de meditación, se presentan libros y música en vivo, y hasta se hacen también masajes. Pero ya fuera de la playa, Hawái aparece también en el centro mismo del patio en forma vegetal.

Plantas hawaianas | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Sí, cultivo aquí las hojas de Ti, unas plantas sagradas usadas por los kahunas en rituales espirituales. Estas plantas tienen un gran poder y se cultivan en espiral. En Hawái, el trabajo con estas plantas es muy profundo y espiritual, algo que aquí en Europa no se ve mucho. Se conectan con viejas deidades y fuerzas ancestrales, algo que en nuestra cultura se ha perdido por la influencia del cristianismo. Es hermoso poder mirar todo eso para tomar algo de sabiduría. A mí, al menos, eso me dio una nueva dimensión en mi mirada hacia las esferas espirituales, muy conectadas con la naturaleza”.

Como parte de su acercamiento profundo a la naturaleza, Kateřina Adámková relata que mantiene una colaboración constante con diversos pueblos originarios, entre ellos los arhuacos de Colombia, los maoríes de Nueva Zelanda y los hawaianos ancestrales. Estas culturas, según cuenta, le han enseñado a reconectarse con la Madre Tierra, sin importar si se encuentra en las montañas de Colombia, en las islas de Hawái o a pocos pasos del famoso pero siempre sorprendente Puente de Carlos.

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