El valenciano que quiso homenajear a Kafka y Praga, y terminó enamorándose de todo el país

Josep Lacomba

Con más de seiscientas páginas y doscientas fotografías a color, el antropólogo valenciano Josep Lacomba presenta una obra monumental que, gracias a la ubicuidad de la poesía, logra abordar casi cada rincón cultural de Praga y Chequia.

Portada del libro de Más de cien años sin la caligrafía de Franz Kafka y el cuaderno caleidoscópico de Praga y la República Checa | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Más de cien años sin la caligrafía de Franz Kafka y el cuaderno caleidoscópico de Praga y la República Checa es una obra poética que explora la cultura checa desde múltiples ángulos: el reloj astronómico, los cafés, los puentes, la pintura, la música, la arquitectura, los monumentos, la naturaleza y la diáspora checa en el mundo. Tal como sugiere el título, su enfoque es caleidoscópico y utiliza la poesía como una especie de mediomundo para capturar, de modo fugaz pero perdurable, cada uno de esos emblemas checos.

La chispa inicial se la debe a una profesora de literatura, Ángeles Zaragozá, que hablaba siempre que podía de Kafka con tanto entusiasmo que, cuando sus alumnos veían insectos o telarañas en el aula, sentían que estaban dentro de su universo literario. Fue ella quien animó a Lacomba a dedicarse a la poesía, lo que lo llevó en 2024 a sentarse a escribir un poema por el centenario de la muerte de Kafka. Ese gesto se convirtió, tal como él mismo dice, en una “escritura enfebrecida”.

Praga | Foto: archivo personal de Josep Lacomba

“No sé si a eso se le llama inspiración, pero sentía, casi todo el tiempo, la necesidad de escribir en cualquier parte y siempre a mano. Después, me iba a mis cafés favoritos de Valencia con lo escrito y, en casa, lo iba puliendo y definiendo. También utilicé muchas notas que había tomado en diferentes cafés de Praga, que es donde más me gusta escribir, como es el caso del Slavia o el Louvre, es todo un lujo poder escribir en aquellos lugares por los que han pasado tus escritores favoritos. Así, a modo de diario de viaje, fui guardando las notas y, esta vez, por fin pude transformarlas e incluirlas en poemas”. 

“Es todo un lujo poder escribir en aquellos lugares por los que han pasado tus escritores favoritos”.

Josep Lacomba

Los impulsos eran tan grandes que confiesa que, en algún punto, nunca creyó que pudiera llegar a concluir el trabajo y menos aún publicarlo. De hecho, el libro iba a tener originalmente unas 150 páginas y terminaron siendo más de 600, que incluyen 200 fotografías a todo color sacadas por él mismo durante sus viajes. Explica que fueron en total ocho meses de trabajo que ahora le parecen extenuantes, pero que disfrutó al máximo. Lo que comenzó siendo un desafío como homenaje poético a Franz Kafka, terminó convirtiéndose en una fascinación por todo el país.

Cara de Kafka | Foto: archivo personal de Josep Lacomba

“Mi relación con Praga y Chequia comenzó con un viaje en 2008. Desde ese primer contacto, quedé fascinado con cada rincón del país que visité: Karlovy Vary, Třebíč, Tábor, Liberec, Český Krumlov, České Budějovice y Brno. El centro de operaciones era el hotel Pyramida de Praga, desde donde me desplazaba en tren o autobús, y el ambiente cultural que encontré me pareció increíble con una arquitectura asombrosa como escenario y gente que fue muy amable conmigo, aunque solo supiese decir ‘dobrý den’”.

Luego de ese primer contacto con el país, viajaría unas diez veces más en tan solo una década. Y a pesar de que ese primer viaje en 2008 solo duró quince días fue tan intenso que Josep se volvió un gran admirador de todas las artes producidas en tierras checas, incluyendo la fotografía de Josef Koudelka, que le recuerda a la del húngaro Robert Capa, la pintura de Alfons Mucha, cuyo estudio en París fue a visitar y hasta la música de Marta Kubišová, a quien pudo ver en su presentación en 2018, en Plaza Wenceslao. Además, siguiendo aquellos consejos de su profesora, su interés se centró también en la poesía checa, sobre todo en el grupo Devětsil, cuya magnitud y universalidad asegura que le recuerda un poco a la generación del 27 de España.

Escultura de las musas | Foto: archivo personal de Josep Lacomba

“Me ha influido mucho la poesía del grupo Devětsil, sobre todo la de Jaroslav Seifert, Vítězslav Nezval, al igual que la de Vladimír Holan, que no perteneció al grupo. Para mí ellos son tres poetas indispensables, junto a Karel Hynek Mácha, aunque sea bastante anterior, y Jan Neruda”.

A la hora de escribir su libro, también dice que fue clave la lectura de Praga en tiempos de Kafka de la italiana Patrizia Runfola, e incluso las películas Trenes rigurosamente vigilados, Romeo, Julieta y las tinieblas, La tienda de la Calle Mayor y Las margaritas. Josep afirma que no hay ningún pueblo checo que lo haya dejado indiferente y, en cada viaje, descubre algo nuevo y sorprendente, como es el caso de las huellas de Bohumil Hrabal en Nymburk, esa pequeña ciudad donde el tiempo se detuvo.

Monumento con gatos en homenaje a Hrabal en la ciudad de Nymburk | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“No conozco ningún otro país con esa combinación de arquitectura centenaria, desaparecida en muchos países europeos, y una vida cultural cuidada al mínimo detalle”.
Josep Lacomba

“Para mí todo el país en su conjunto posee una belleza excepcional en la que hay que ir buscando los detalles en función de los propios intereses, no conozco ningún otro país parecido en cuanto a esa combinación de arquitectura centenaria, desaparecida en muchos países europeos, y una vida cultural cuidada al mínimo detalle: en cualquier pequeño pueblo hay librerías y cines, puedes leer en la calles su historia, hay placas de homenaje, bustos y estatuas por todas partes, el patrimonio cultural se conserva y se protege, se mantienen cafés centenarios, surgen nuevos cafés literarios donde la gente se reúne a hablar de literatura como en las antiguas tertulias, proliferan las revistas literarias, hay música en directo, nuevos escritores, compositores y cineastas, el relevo generacional está siempre asegurado”.

Casas con encanto | Foto: archivo personal de Josep Lacomba

Los temas tratados en este libro son tan amplios que incluso se menciona el fatídico suicidio del filósofo Walter Benjamin en Portbou, a partir de su vínculo con Franz Kafka. Aunque el autor considera que su pasión por la cultura checa es bastante inexplicable, reconoce que quizá tenga que ver con sus lazos sutiles pero múltiples con el universo hispano.

“Chequia y España tienen mucho en común. No solo porque Kafka hizo referencia en su obra al Quijote de Cervantes y porque su tío Alfred Löwy vivió y trabajó en Madrid, sino por obras como Viaje a España de Karel Capek, la fascinante historia de Clara Janés y Vladimír Holan, la visión de la Primavera de Praga en las crónicas periodísticas de Miguel Delibes, o la especial relación de autores latinoamericanos como Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez o el poeta Roque Dalton, que estuvo viviendo en Praga”.

Reloj en la estación | Foto: archivo personal de Josep Lacomba

Josep Lacomba celebra que la cultura checa esté ganando cada vez más visibilidad en el panorama internacional, una labor de difusión a la que también contribuye con entusiasmo, aportando su granito de arena, este voluminoso libro que puede encargarse y hacer imprimir por demanda en casi cualquier país del mundo.

“Soy un seguidor de Radio Praga Internacional en español desde hace bastante años y creo que desempeann una labor fundamental en la divulgación de la cultura checa, me parece que la cultura checa se expande cada vez más fuera de sus fronteras gracias a la formidable red de centros checos que ejercen una función indispensable”.

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