Un gigante checo que apunta a la bolsa con una valoración récord de 30.000 millones
El grupo armamentístico Czechoslovak Group (CSG), propiedad de Michal Strnad, planea cotizar en Ámsterdam y Praga para situarse entre los cuatro mayores fabricantes de armas de Europa. Con JP Morgan como asesor, la firma busca aprovechar el actual auge del gasto en defensa y superar en capitalización a gigantes como la energética ČEZ.
El grupo armamentístico checo Czechoslovak Group (CSG), propiedad del multimillonario Michal Strnad, prepara su desembarco en los mercados bursátiles con el objetivo de convertirse en una de las compañías más valiosas del sector de defensa europeo.
Según fuentes de Bloomberg, la empresa aspira a alcanzar una valoración de al menos 30.000 millones de euros, una cifra que, de cumplirse, la situaría incluso por encima de uno de los mayores gigantes empresariales checos como es la energética ČEZ en capitalización de mercado, con un valor de mercado que supera los 27.000 millones de euros.
Según el medio, la operación contempla una doble cotización: en la Bolsa de Ámsterdam y en la de Praga, donde su director general, Petr Koblic, ya ha expresado su interés en acoger la oferta.
“La decisión de entrar en el mercado de capitales y el posterior anuncio de esta intención siempre es asunto exclusivo de cada empresa. En los últimos años, nos hemos comunicado con decenas de posibles candidatos para entrar en la bolsa. Ya sea una oferta pública inicial de acciones o una cotización dual, los inversores checos disponen de un gran capital y están deseosos de invertirlo en el mercado nacional”, destacó este.
Aunque la compañía no ha confirmado oficialmente la operación, se sabe que ha contratado asesores, entre ellos el banco estadounidense JP Morgan, que ya colaboró con CSG en el pasado en emisiones de bonos para financiar adquisiciones como la de la estadounidense Vista Outdoor.
Así, el objetivo de CSG implica un múltiplo de valoración de unas 28 veces su EBITDA de 2024 (1100 millones de euros), por encima de fabricantes como la británica BAE Systems o la italiana Leonardo —que cotizan entre 13 y 17 veces su EBITDA, esto es, el beneficio bruto de explotación calculado antes de deducir los gastos financieros—, pero por debajo de líderes como la alemana Rheinmetall o la sueca Saab, que superan cifras de 40.
En caso de materializarse, CSG se situaría como el cuarto mayor fabricante de armas de Europa, por detrás de la alemana Rheinmetall, la británica BAE Systems y la francesa Thales, y por delante de la italiana Leonardo y la sueca Saab.
Los analistas, sin embargo, advierten que las estimaciones de valoración son solo indicativas. Las perspectivas financieras de CSG para el próximo período no están disponibles y los múltiplos utilizados se basan en resultados históricos, lo cual puede ser engañoso, especialmente para una empresa en un sector de rápido crecimiento.
Precisamente, CSG busca capitalizar la tendencia actual de alto gasto público en defensa provocada por el conflicto en Ucrania, que ha transformado la situación geopolítica actual cambiando significativamente la perspectiva de los gobiernos y mercados sobre el sector armamentístico.
Los pedidos procedentes de Ucrania representaron casi el 43% de las ventas de CSG en 2024, mientras que otro 43% provino del resto de Europa, mientras que Estados Unidos representó el 7% de las ventas.
El informe anual de la compañía muestra que ha suministrado a Ucrania un millón de piezas de artillería, en parte gracias a la iniciativa del gobierno checo. Antes de la guerra, CSG reportó un EBITDA de algo más de 110 millones de euros. El año pasado, este se disparó a 1100 millones de euros, casi diez veces más.








