De la chatarra a ser el hombre más rico de Chequia: la historia de Michal Strnad
Con apenas 33 años, el propietario del Czechoslovak Group Michal Strnad se ha convertido ya en el hombre más rico de Chequia tras llevar a bolsa un gigante armamentístico que nació como un modesto negocio familiar de excedentes militares que arrancó con poco más de 4000 euros.
De un depósito de chatarra militar a la cima del capitalismo europeo de defensa. Esa es precisamente la historia de Michal Strnad, el que a día de hoy es ya el hombre más rico de la República Checa, así como también la crónica de cómo un simple y modesto negocio familiar supo crecer en un sector tan rentable como polémico, la industria armamentística, desde donde han llegado a conquistar este mercado en el continente europeo.
Y es que el reciente debut bursátil del Czechoslovak Group (CSG) en la bolsa Euronext de Ámsterdam marcó un antes y un después en la economía checa. La compañía alcanzó una valoración cercana a los 33.000 millones de euros, convirtiéndose en la empresa nacional más valiosa del país y catapultando a su propietario, Michal Strnad, de 33 años, al primer puesto del ranking de fortunas checas, con un patrimonio que ronda los 29.000 millones de euros.
La historia del imperio Strnad no comienza con Michal, sino con su padre, Jaroslav Strnad, metalúrgico de formación que a comienzos de los noventa trabajaba en el negocio de la chatarra. Tras su paso por Recycling – metal scrap, Strnad padre detectó una oportunidad poco explorada: el material militar en desuso. Fue así que en diciembre de 1995 fundó Excalibur Army con apenas 4200 euros, una empresa dedicada a la compra de excedentes del ejército (vehículos, armas o motores) para repararlos y revenderlos. Precisamente, la clave del negocio no era desmantelar, sino reacondicionar, una estrategia mucho más rentable que el simple desguace.
Durante la década siguiente, Excalibur Army creció de forma sostenida, iniciando a mediados de los 2000 su expansión mediante la compra de plantas militares en quiebra y su salida al extranjero. En 2008 desembarcó en Eslovaquia con la adquisición del fabricante de munición MSM Martin y diversificó su actividad hacia el sector civil con empresas como Dako-CZ, vinculada a la industria ferroviaria. En 2012 la facturación superó por primera vez los 42 millones de euros. Un año después, la compra de la planta militar de Šternberk consolidó la producción de armamento pesado. El movimiento más simbólico llegó con la entrada en Tatra, histórico fabricante de camiones, que terminó de dar forma al holding hoy conocido como Czechoslovak Group (CSG).
Su expansión, con todo, no estuvo acompañada de polémicas, siendo la firma señalada presuntamente adquirir material militar a precios ventajosos y por su cercanía a determinados círculos políticos. Aunque incluso hubo investigaciones judiciales en relación a esto, acabaron sin condena alguna.
El gran punto de inflexión llegó en 2018. Con apenas 25 años, Michal Strnad asumió el control total del grupo, tras recibir el 100% de las acciones de manos de su padre. Oficialmente, el relevo respondía a un principio de responsabilidad: quien dirige, posee. Extraoficialmente, coincidió con problemas de autorización de seguridad que afectaban al holding y que el cambio de liderazgo ayudó a desbloquear.
A diferencia de su padre, Michal encarnó un perfil más agresivo y global. Vendió activos considerados no estratégicos, como el fabricante de relojes Prim o los talleres aeronáuticos JobAir Technic, y concentró recursos en el núcleo duro del negocio: munición, vehículos blindados y sistemas militares.
Bajo su dirección, CSG multiplicó su tamaño. Si en 2018 el grupo facturaba unos 480 millones de euros, en 2024 ya rondaba los 4200 millones. El gran catalizador fue la guerra en Ucrania. El suministro de munición de gran calibre y equipamiento militar a Kiev aumentó exponencialmente los ingresos y situó a CSG de un plumazo en la élite del sector armamentístico europeo.
La expansión del grupo se reforzó con la compra de fábricas de munición en España e Italia, un productor alemán de nitrocelulosa y, sobre todo, con la adquisición en Estados Unidos de la división de municiones de Vista Outdoor, rebautizada como Kinetic Group, por unos 2000 millones de dólares, una operación que supuso la entrada definitiva del grupo en el mercado estadounidense.
La salida a bolsa en Ámsterdam culminó el ascenso del grupo. Las acciones subieron un 28% en su primer día y convirtieron a CSG en la empresa checa de mayor capitalización, por delante de la energética ČEZ. Strnad, que conserva cerca del 85% del capital, se situó así en la cúspide de la riqueza nacional. La operación aportó 750 millones de euros para financiar nuevas inversiones y adquisiciones estratégicas.
Así, de la chatarra a la munición y del almacén al parqué bursátil, Strnad ha construido en apenas tres décadas uno de los mayores grupos armamentísticos de Europa, un imperio forjado al ritmo de la inestabilidad global y de un mercado de defensa en plena expansión.









