ROBOT: relojes artesanales a la altura de Praga y al compás del presente

Modelo Franz Kafka

Josef Zajíček dejó atrás el rugido de los motores para fundar ROBOT, una marca checa que diseña relojes artesanales en ediciones limitadas, inspirados en íconos como Kafka, los autos Tatra y el alma de Praga. A pesar de todas las dificultades, su aventura ya lo llevó en coche hasta la Expo de Osaka, donde pudo conocer al presidente Petr Pavel.

Reloj Robot durante la expedición | Foto: archivo personal de Josef Zajíček

Todo el mundo habla checo sin saberlo. Al menos, cada vez que se pronuncia la palabra robot, en muchos casos sin ser consciente de que, al hacerlo, se rinde homenaje a un emblema de la cultura checa: a la obra R.U.R., a su autor Karel Čapek y a su hermano Josef, quien en realidad acuñó el término. Una palabra breve y contundente, de apenas cinco letras, que surgió en tierras bohemias y se volvió universal, tal como confirma orgulloso Josef Zajíček, quien patentó esa palabra para nombrar a su particular marca checa de relojes, tan artesanales como exclusivos.

Interior de la tienda ROBOT | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Mi negocio era el de la industria automotriz, soy de Mladá Boleslav, donde está Škoda Auto, así que estaba muy cerca de todo eso y tenía fábricas con las que suministraba componentes a Škoda, BMW, Mercedes, Audi, etc. Y allí todo está estrictamente definido, solo hay que permanecer callado y entregar la pieza por poco dinero. Yo siempre quise hacer algo checo, bonito, completo: desde el diseño, la idea, la historia, la producción hasta el marketing y la venta, algo en lo que pudiera influir durante todo el proceso. Entonces, un amigo me dijo que los relojes checos Prim estaban en venta, pero esa operación no se concretó. Cuando llegó un nuevo propietario, los relojeros que habían trabajado toda su vida en Prim comenzaron a irse. Me puse en contacto con ellos y les propuse: ‘Olvidémonos de Prim, fundemos una nueva marca’. Así nació la empresa Bohematik Manufaktura y nuestra marca de relojes checos ROBOT”.

Relojes inspirados en los antiguos autos Tatra | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Todo eso sucedió hace ya seis años. Josef asegura que si bien la misión que llevan a cabo es compleja porque, al principio, él no tenía experiencia en ese rubro, con los años, y gracias al trabajo en equipo, siente que encontraron el camino. Eso significa que tienen en claro la dirección a seguir: producir unos mil relojes al año, ensamblados a mano y en forma artesanal. Con cada vez más presencia en el mercado checo, de a poco empiezan a expandir la marca abriéndose a otras tierras, como Japón o Estados Unidos.

El creador de la marca Josef Zajíček y la encargada de marketing Lucie Motlíková | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Nuestros modelos van desde relojes sencillos de dos mil hasta seis mil euros. Tienen el legado de la historia checoslovaca, se ensamblan completamente en Chequia, con componentes checos, cuando es posible. Lo que no se puede fabricar aquí, se produce en Suiza. Los mecanismos son suizos, porque somos un país automotor y no relojero”.

Kafka en punto

“Como en este mismo edificio nació Franz Kafka, y justo enfrente tenemos su plaza, decidimos hacer una edición limitada de 100 piezas en su homenaje”.

Josef Zajíček

Una de las insignias de la marca es contar historias checoslovacas a partir de sus relojes. De hecho, uno de los modelos es el Robot Aerodynamic, cuyo diseño está inspirado en el famoso Tatra 77, el primer automóvil de producción en serie con carrocería aerodinámica del mundo. También está el modelo Minor, inspirado en el auto de carreras fabricado por la empresa Jawa, que descolló en el circuito de Le Mans en 1949; y el modelo Albatros, inspirado en el famoso avión diseñado por la empresa checa Aero Vodochody. Y si la idea es, entonces, que cada reloj cuente una historia, no podían perderse la oportunidad de convertir también en reloj a quien mejor supo hacerlo. Una figura estelar del universo checo, con quien la marca tiene mucho en común, a tal punto que la tienda de relojes ROBOT está ubicada, ni más ni menos, en el edificio donde nació.

La tienda ROBOT ubicada en el edificio donde nació Franz Kafka | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“En este mismo edificio nació Franz Kafka y justo enfrente tenemos la plaza Franz Kafka. Además, en el extranjero, Kafka es muy reconocido y famoso. Incluso su nombre es muy buscado en redes sociales y en internet. Y como, encima, el año pasado se recordó el centenario de su muerte, decidimos hacer una edición limitada de 100 piezas. Son relojes que cuestan unos 2800 euros, llevan su firma grabada en la esfera, una combinación de colores exclusiva y, en la parte trasera, puede verse un retrato con sus iniciales. Se trata de algo sutil, pero la historia de Kafka es interesante y creemos que para los turistas puede ser todo un atractivo. Al menos, así lo presentamos aquí y empezamos a venderlo hace medio año. Por ahora la recepción ha sido algo tibia, pero creemos que con el tiempo se agotará”.

Modelo Franz Kafka | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Rápidos y sincronizados

La expedición en Estambul | Foto: archivo personal de Josef Zajíček

Además de empresario relojero, Josef es un verdadero amante de los coches antiguos, a tal punto que los colecciona y hasta dirige una excursión semanal con algunos de esos vehículos. Con frecuencia, realizan trayectos largos que los llevan, por ejemplo, de Praga a Estambul o a Atenas. Este año recorrieron la ruta entre la capital checa y Niza, y el próximo planean llegar hasta Sicilia.

La expedición con Petr Pavel en Osaka | Foto: archivo personal de Josef Zajíček

En esos viajes despliegan unas cincuenta tripulaciones, recorren cerca de 500 kilómetros diarios, y el gran objetivo es demostrar que, además de bellos e históricos, esos autos antiguos son capaces de resistir semejante ritmo. Además, gracias a esas expediciones, Josef pudo conocer a Ondřej Soška, comisario checo responsable del pabellón nacional en la Expo de Osaka.

“Luego de un mes, llegamos a Osaka para la Expo: recorrimos 14.200 km con siete autos antiguos”.

Josef Zajíček

Y aunque ya contaba con una muestra de sus relojes en la exposición universal que empezó el 13 de abril y concluirá el 13 de octubre, eso le abrió las puertas a darse el lujo de asistir en persona, y no de cualquier forma, sino a través de lo que él mismo bautizó Expedición ROBOT a Osaka.

En Osaka  | Foto: archivo personal de Josef Zajíček
El presidente Petr Pavel en uno de los autos de la expedición | Foto: archivo personal de Josef Zajíček

“Al ver que el pabellón estaba en un lugar interesante, en Japón, propuse exhibir autos checoslovacos antiguos, porque los japoneses nos consideran un país automovilístico. Incluso el emperador japonés tuvo uno de los primeros coches Laurin & Klement alrededor de 1915. El comisario se interesó, y yo le prometí ayudarlo. Le dije: ‘lleva dos Tatras y yo mismo iré a Osaka’. Al día siguiente, me llamaron para confirmar si hablaba en serio, les dije que sí, que cumpliría mi palabra. Además, me contó la historia de la expedición Sakura 1970, en la que cuatro jóvenes checos viajaron a pie y, haciendo autostop hasta la primera Expo en Osaka. Entonces, dije: ‘Nosotros iremos en coche y haremos la Expedición Robot Praga-Osaka Expo 2025’. Quise aprovecharlo como estrategia de marketing y así nació la idea. El 21 de junio de este año partimos, y luego de un mes, llegamos por fin a Osaka para la Expo. Recorrimos 14.200 km, estuvimos cuatro semanas en ruta, con siete tripulaciones, siete autos antiguos y un vehículo de asistencia. Regresamos el domingo pasado en avión”.

Josef Zajíček saludando al presidente Pavel | Foto: archivo personal de Josef Zajíček

Agrega Josef que los coches ahora mismo están en camino y, como no podía ser de otra forma, llevaron y mostraron también sus relojes durante todo el viaje.

“Aunque los autos tuvimos que repararlos, los relojes no los tocamos, aguantaron perfectamente. Nosotros mismos también tuvimos que ‘entrar a boxes’ de vez en cuando, porque el viaje fue exigente: cada día conducíamos, y siempre surgía algo que nos emocionaba. En Kazajistán, las temperaturas eran de 45 grados, con arena y montañas. Yo iba en una Tatra con aire que lo pasó bastante mal, así que tuvimos que hacer intervenciones bastante dramáticas. Pero aun así llegamos a Osaka, donde se dio el momento culminante: nos visitó el presidente checo Petr Pavel en el pabellón nacional. También vino una princesa japonesa, prima del emperador, una señora de unos 70 años, que vino a ver nuestros autos antiguos y se interesó muchísimo, lo cual nos alegró”.

En Kazajistán lidiaron con temperaturas de más de 40 grados | Foto: archivo personal de Josef Zajíček

Una nueva era

Parte de atrás del reloj Kafka | Foto: archivo personal de Josef Zajíček

Antes de llegar a Osaka atravesaron buena parte de China lo cual, según cuenta Josef, generó mucho interés porque por ahí casi no circulan autos antiguos, así que, a cada rato, se les acercaban muchos chinos curiosos para sacarse fotos. Como si se tratara de una misión de amistad y paz, lo mismo ocurrió en los distintos países por los que pasaron. Además, atento a todos los detalles, Josef llevó y dejó allí una edición de R.U.R. en chino, en homenaje al nombre de la marca que se prepara para un gran lanzamiento, tal como revela su encargada de marketing Lucie Motlíková.

“Vamos a presentar en septiembre el modelo Robotic One. Lo llamamos así porque su caja asimétrica recuerda a una cabeza de robot, y las subesferas parecen ojos. Con este diseño, cerramos el círculo: nos llamamos ROBOT y ahora lanzamos un reloj que refleja esa identidad de forma visual y conceptual”.

Ese nuevo modelo está pensado para marcar el inicio de una nueva era en la vida de la marca. Con un motivo exclusivo creado por un diseñador suizo, lleva una correa completamente metálica, que se puede cambiar fácilmente por cuero o caucho. Además, será el más caro del catálogo, ya que costará más de ocho mil euros. Y aunque en su opinión Chequia no suele considerarse una potencia relojera, Josef asegura que uno de sus objetivos es mostrarle al mundo que los relojes checos también pueden alcanzar óptimos niveles de calidad y precisión, sin dejar de enfocarse, sobre todo, en el público checo.

Reloj astronómico en Praga | Foto: René Volfík,  iROZHLAS.cz

“Si tuviera que especificarlo, diría que nuestro público se ubica en torno a los 50 años o más. Son hombres y mujeres maduros, que ya han vivido muchas experiencias, tienen algunos ahorros, y quizás no les interesan tanto los relojes inteligentes, sino que quieren darse un gusto y tener un reloj clásico mecánico, hecho en Chequia. También vienen turistas, sobre todo ahora están llegando muchos estadounidenses que visitan Praga y quieren llevarse algo del país o de la ciudad, así que también intentamos llegar a ellos. En cuanto a Europa, por ahora la recepción es más tibia. Y, claro, la situación económica no ayuda: las guerras, Ucrania, Rusia, ahora Trump con los aranceles, todo eso nos afecta. Siempre tenemos que lidiar con situaciones que no dependen de nosotros, pero nos influyen directamente. Porque ROBOT entró al mercado hace seis años, justo cuando comenzó el COVID. En ese momento, no se podía viajar, ni mostrar ni presentar nada. Todo estaba prohibido y nosotros lanzamos la marca en ese contexto. Ahora ya vamos por el cuarto año de guerra, que afecta a toda Europa. Así que esperamos que todo se calme, que vuelva el optimismo, y que la gente se anime a invertir en nuestros relojes”.

De la ciudad del reloj astronómico

Reloj astronómico vacío durante el Covid  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

A pesar de todas esas dificultades también surgen buenas noticias que los reconfortan. Por ejemplo, cuentan que la semana pasada llegó un señor a la tienda y les contó que los descubrió porque había estado en el Grand Prix en Brno, y vio que su amigo llevaba en la muñeca una edición limitada de sus relojes Minor Superbike. Le gustó y entonces decidió comprarse, no el mismo reloj, porque ya hubiera sido mucho, pero sí un ejemplar de la edición limitada Emerson Fittipaldi que, con solo cien piezas, rinde homenaje al legendario piloto brasileño de Fórmula 1. En cuanto a los turistas, beneficiados también por la ubicación privilegiada de la tienda, asegura Josef que, al menos los que cuentan con cierto poder adquisitivo, empiezan a ver sus relojes como un interesante souvenir de su viaje a Chequia y, en especial, a Praga, una ciudad famosa en el mundo entero, justamente, por su maravilloso reloj astronómico.

“En Chequia hubo varios relojeros mundialmente conocidos. Por ejemplo, Karl Suchý, aunque ahora su marca pertenece a los austríacos, fue un relojero muy reconocido. Y si vamos aún más atrás en la historia, es verdad que está el Reloj Astronómico de Praga (Orloj), una obra genial que lleva funcionando más de 600 años, una verdadera atracción turística. Es decir que, aunque la relojería existió en Chequia, con el tiempo se fue perdiendo. Nosotros retomamos ese legado, nos sentimos orgullosos de él y siempre destacamos que venimos de la ciudad donde está el Orloj, que es algo único en el mundo”.

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