El mayor museo de automóviles históricos estadounidenses en Europa Central
Un inusual museo privado muestra en el sur de Bohemia decenas de coches históricos fabricados en EE.UU. De acuerdo con su propietario, Pavel Janouš, el Veteran Muzeum es la mayor colección de este tipo en Europa Central.
Nová Bystřice es una pequeña y pintoresca ciudad del sur de Bohemia, situada cerca de la frontera con Austria. Uno de sus mayores atractivos, además de las edificaciones que documentan su larga historia, es un museo privado de automóviles históricos de fabricación estadounidense, el llamado Veteran Muzeum. Se encuentra cerca de la plaza central, donde antes había una fábrica textil. El propietario del museo, Pavel Janouš, contó a Radio Praga Internacional cómo llegó a abrir un museo de coches antiguos americanos.
“Los comienzos de este museo fueron muy prosaicos, simplemente me había dedicado, desde hacía algún tiempo, a coleccionar automóviles históricos estadounidenses. Pero, al igual que todo coleccionista, un día me topé con el problema de que ya no tenía lugar para guardarlos. Justamente en ese entonces el alcalde de Nová Bystřice estaba decidiendo qué hacer con la antigua fábrica textil local en el centro de la ciudad, que poco a poco se iba convirtiendo en ruina. Entonces, como soy oriundo de esta ciudad y se me conoce aquí, llegamos a acordar que mi creciente colección se mudaría a esa fábrica”.
30.000 visitantes al año
Pavel Janouš mencionó que su padre también coleccionaba automóviles históricos, aunque de producción nacional. Debido a que en la época en que Janouš decidió seguir la tradición ya había muchos coleccionistas de vehículos históricos checoslovacos, se le ocurrió reunir automóviles antiguos de EE.UU. El acuerdo con el alcalde de Nová Bystřice fue suscrito en 2012. Pasados sólo dos años, Pavel Janouš logró abrir el museo, o sea que este año el Veteran Muzeum cumple 11 años de vida. De acuerdo con Janouš, al comienzo no estaba del todo convencido de que lograría tener éxito con su proyecto.
“Cuando preparábamos la apertura, obtuvimos una pequeña subvención bajo la condición de que elaboraríamos un pronóstico acerca de cuándo calculábamos recuperar el capital invertido. Suponíamos que si todo iría de forma ideal, durante una temporada podrían venir unos ocho mil visitantes. No obstante, ya el primer año llegaron unos 15.000 visitantes, a pesar de que no habíamos tenido gran publicidad y casi nadie podía conocernos entonces. No esperábamos que pudiera haber tanto interés por un museo regional que recién comenzaba a funcionar”.
Este año el Veteran Muzeum recibió ya a 30.000 personas y su prestigio superó las fronteras de Chequia, lo que confirma un gran número de visitantes del extranjero. El museo se empeña en disponer y exponer más coches históricos, al tiempo que acompaña la exposición con artefactos de la época de cuando esos coches circulaban por las carreteras. Actualmente el público puede admirar allí varias decenas de esos siempre vigentes vehículos.
“Gracias a que el año pasado hemos abierto dos salas nuevas en el museo, pudimos subir de 50 a 70 el número de coches en la exposición. Sin embargo, la colección entera consta de unos 200 automóviles históricos. O sea que otras decenas de coches esperan a que vaya cambiándose la muestra o a ser restaurados. También sabemos que hay coches que nunca serán incluidos en la muestra y los estamos preparando para vender”.
Automóviles históricos en medio de un boulevard
Como mencionó Janouš, en su museo de Nová Bystřice los visitantes llegan a conocer decenas de coches antiguos fabricados en Estados Unidos, además de encontrarse en un ambiente que les aproxima los tiempos en que esos coches recorrían carreteras y calles. Para hacer más vívida la visita, los automóviles expuestos aparcan, por lo tanto, en un escenario similar a una calle de Nueva York, frente a un club, en una gasolinera, junto a un garaje o un taller de coches. En el centro de la exposición hay incluso un boulevard, que Pavel Janouš mandó a construir en base a unas fotografías auténticas obtenidas de EE.UU.
“Esa calle es el futuro de nuestro museo y ya hemos emprendido los primeros pasos en ese camino. La idea es que nuestros coches se encuentren en su medio natural, que son las carreteras y las calles. Consideramos que, de esta forma, el museo es y seguirá siendo más auténtico y armónico. Y esa fue la meta principal que nos habíamos trazado”.
Nada como un Lincoln
El propietario del Veteran Muzeum de Nová Bystřice, reconoció que su coche predilecto son los Lincoln.
“En los círculos de los coleccionistas es de amplio conocimiento que mis coches predilectos son los Lincoln, soy realmente un loco de los Lincoln. Desde 1922 esos automóviles son un modelo icónico, una joya de la empresa Ford. El hijo del propietario de esa empresa convenció a su padre, en su momento, de que valía la pena disponer de una división de coches de lujo. Ese fue el comienzo de una época que prosigue hasta hoy en día. Los Lincoln siempre fueron un ejemplo progresivo y de alta calidad en la fabricación de automóviles”.
Aunque la reparación no fue fácil, Janouš logró conseguir uno de esos autos, un modelo de categoría superior que deseaba tener en su colección desde hacía algún tiempo. El coche que le habían ofrecido se encontraba en muy mal estado, por lo que su renovación se prolongó bastante, duró cinco años y el coste fue de cientos de miles de euros. Janouš sabía que nunca lograría vender ese coche por el precio de su renovación, pero no le importó. Porque aunque hubo que reparar hasta el último tornillo de ese vehículo, ese automóvil es actualmente la mayor joya de la muestra y logró cumplir el gran anhelo de Janouš.
Hoy, el propietario del museo de automóviles históricos de Nová Bystřice colabora estrechamente con clubes de coleccionistas de toda Europa y también de Estados Unidos. Gracias a ello logra conseguir con mayor facilidad otros vehículos antiguos producidos en Estados Unidos y ampliar así su colección. A veces no es una tarea fácil, pero como recalcó Janouš, el resultado vale la pena. No sólo por la ampliación de la colección, sino también por el constante crecimiento del número de visitantes del museo. Además, según recordó Janouš, el 40% de éstos suele regresar al Veteran Muzeum varias veces.
Para el futuro se planifica ampliar el área del museo en otros 1000 metros cuadrados y prolongar la réplica de aquel típico boulevard estadounidense. También se ofrecerán visitas nocturnas al establecimiento y, en unos dos años, se prevé construir una réplica funcional de la línea de producción original de los coches de la empresa Ford, que no existe en ningún otro museo de estas características.
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